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No dejes para mañana lo que tienes que hacer hoy

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¿Siempre esperas al último minuto para hacer las cosas? ¿Dejas las cosas para mañana cuando en realidad podrías hacerlas hoy? Aprende a identificar las razones de esta postergación y busca cómo ponerle fin. Hay hasta herramientas online que pueden ayudarte.

La procrastinación, del latín procrastinare significa dejar un asunto que podríamos resolver hoy para otro día como algo sistemático, algo que para muchas personas puede ser considerado normal pero que no debería ser una costumbre. 

A pesar de que muchas personas sufren las consecuencias de pagar impuestos tarde con recarga o quedarse sin entradas para un espectáculo o estudiar la noche anterior para un examen y no aprobar, muchas personas parecen no escarmentar y seguir postergando las cosas.

Para la mayoría de la gente, procrastinar no es ser vago, si no un "trabajo" de extensión de limites y estrategia de postergación.

¿Por qué postergamos?

Al ser interrogados sobre este tema, muchos aseguran que se debe a que "funcionan mejor bajo presión" o que les gusta la adrenalina que produce tener que hacer todo a último momento y, como en general lo hacen con todas las cosas, carecen del beneficio de la comparación con actividades o cosas hechas a tiempo.

Sin embargo, existen consecuencias negativas de la procastinación como los sentimientos de ansiedad, estrés, fatiga y desilusión que puede producir al no poder cumplir a tiempo con ciertas tareas o pagar las consecuencias de un atraso o ser consciente de que las cosas hechas a las apuradas no suelen salir tan bien como las cosas realizadas con tiempo.

¿Hay razones psicológicas detrás de este postergar?

Si nos trae consecuencias negativas,  ¿por qué a pesar de todo esto seguimos dejando para mañana lo que podemos hacer hoy?

Lejos de tratarse simplemente de un mal manejo del tiempo y la agenda, la procastinación dicen expertos del Centro MacGraw, de la Universidad de Princenton que han estudiado el tema, conlleva razones psicológicas mucho más complejas que un simple tema de organización. 

De acuerdo al informe, esto de la procrastinación se de mucho en el ámbito estudiantil como una estrategia de auto protección. Al ser permanentemente evaluados, los estudiantes siempre tienen la excusa de "no tener suficiente tiempo", o "tener mucha presión", cuando en realidad esconden un sentimiento de ansiedad o miedo al fracaso, al no poder responder a las expectativas que los demás tienen para ellos.

Pero no sólo la ansiedad aparece relacionada con estos casos: el trastorno de déficit de atención y la depresión también pueden interferir en la capacidad de organizarse y realizar las tareas a tiempo. Para poder superar este síntoma, es importante descartar si alguno de estos cuadros patológicos de base están afectando a la persona.

Darse cuenta es el primer paso

Para poder superar tu tendencia a la procrastinación, primero debes entender las razones por qué o haces y para qué cosas te sirve esto en tu vida.  Para muchas personas, la verdadera razón detrás de esta permanente postergación son sentimientos de incapacidad o miedo ante una situación, dice el reporte de Princeton.

Según un artículo publicado en Psychology Today, escrito por las psicólogas Jane Burka y Leonora Yuen que han investigado el tema, para muchos estudiantes entender las verdaderas raíces de la procrastinación los ayuda a despertar y les facilita el parar con esta conducta. 

¿Ayudan las técnicas de manejo del tiempo?

Si bien estas técnicas pueden ayudar a que la persona se organice y administre mejor su tiempo, la realidad es que no son suficientes para resolver el tema de la procastinación permanente. 

Las listas de cosas para hacer en general funcionan siempre y cuando las listas no sean minuto a minuto e imposibles de cumplir.  Por otro lado, quienes han investigado el tema asegura que no hacer las cosas también afecta la calidad del tiempo libre.

Rita Emma en su libro "Manual del Procrastinador y el arte de hacer las cosas dice: "El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí misma. La evasión del deber aumenta la preocupación y produce sentimientos de culpa que no permiten disfrutar del tiempo libre.

¿La tecnología ayuda?

Sí y no. Por un lado, el acceso ilimitado a Internet, las redes sociales, los teléfonos móviles inteligentes nos permiten estar siempre conectados y constituyen una fuente de distracción importantísima, a tal punto que mucha gente ya cuenta con dos computadoras, una con acceso a la web y la otra no para no distraerse.

Sin embargo, allí donde se encuentra la mayor fuente de distracción se encuentra también una variedad de recursos y herramientas de ayuda. 

Sitios como Stikk, que nació en la Universidad de Yale, cuentan con aplicaciones que prometen ayudar a las personas a cumplir sus metas, incluso con objetivos a largo plazo como bajar de peso o dejar de fumar.

Para los que necesiten soluciones drásticas existe una aplicación llamada Blockr que corta el acceso a internet a través de Chrome hasta que se concrete una tarea. 

Por otro lado, el sitio Do it (tomorrow) propone dedicar un minuto de cada día a organizar las tareas y cuenta con una libreta de dos páginas sencillas para agendar lo que hay que hacer en cada jornada.  La agenda muestra la postergación de tareas y las cosas que van quedando pendientes.

Consejos para superar la procrastinación

  • Busca razones: elabora mental o en un papel, una lista de las razones positivas por las cuales deberías realizar una tarea. Divídela en pequeños logros para ir concretando de a uno y no abrumarte con un proyecto muy ambicioso y grande.
  • Se realista: Al momento de proponer tus objetivos asegúrate que sean realistas y posibles de cumplir en tiempo y forma.
  • Date un tiempo: antes de realizar una actividad, tómate el tiempo para pensar en lo que necesitas para concretarla. Puedes escribir una lista de cosas pendientes y fechas para ir concentrándolas
  • Habla con otros: comunícale a los demás las cosas que tienes que hacer y tu dificultad para concretarles. Pídeles que una semana más tarde te pregunten si pudiste realizar alguna de ellas.
  • Imagina: tanto haciendo las cosas y lo que requiere cada una, como la satisfacción que pueda causarte el cumplimiento de las tareas pendientes. Te darás cuenta que las cosas fluyen más fácilmente de lo que imaginas.
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