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A clases más tarde, recomiendan los médicos

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 A clases más tarde, recomiendan los médicos
CRÉDITO: THINKSTOCK

Si la pelea por levantarse y estar listo a tiempo para la escuela con el adolescente de la casa te agota, te interesará saber que la Asociación Americana de Pediatría reconoce que a estos jóvenes les falta horas de sueño y elaboró un informe recomendando que las clases comiencen más tarde, para mejorar su rendimiento y prevenir accidentes y enfermedades.

Los especialistas de la Asociación Americana de Pediatría acaban de difundir un informe en el que recomiendan que la jornada escolar de los adolescentes comience recién a las 8:30 porque aseguran que con las horas de sueño suficientes, los niños tienen mejores calificaciones y menor riesgo de sufrir depresión y sobrepeso.

En un informe difundido recientemente, la organización médica estadounidense indica que la falta de sueño tiene consecuencias físicas y mentales y al mismo tiempo, impacta negativamente sobre el rendimiento académico de los estudiantes.

Si bien las necesidades de sueño varían a lo largo de la vida, en la adolescencia suelen ser especialmente elevadas, ya que durante el sueño se producen procesos relacionados con el desarrollo del adolescente, como la regeneración neuronal y la secreción de hormonas de crecimiento. 

Por su parte, la AAP explica que los adolescentes son un grupo de riesgo en lo que respecta a la falta de horas de descanso, ya que sus "ciclos naturales de sueño les hacen difícil dormirse antes de las 11 de la noche". Así, sostiene, "la pérdida crónica de sueño se ha convertido en la norma".

En Estados Unidos la mayoría de las escuelas secundarias comienzan sus clases antes de las 8 de la mañana, con lo cual si los jóvenes no logran dormirse antes de las 11 de la noche, terminan durmiendo al menos dos horas menos de las 8 horas y media o 9  que los expertos dicen que necesitan.

El informe señala que la mayoría de los estudiantes de secundaria (alrededor del 87%) duermen en promedio menos de siete horas por día.

Una medida preventiva

"La investigación es clara en que los adolescentes que duermen lo suficiente reducen el riesgo de tener sobrepeso o de sufrir depresión, y tienen menos probabilidades de estar involucrados en accidentes automovilísticos, a la vez que tienen mejores calificaciones, rendimiento más alto en los exámenes y una mejor calidad de vida en general", explica la pediatra Judith Owens, directora de medicina del sueño del Centro Médico Nacional Infantil en Washington, DC y una de las líderes de la iniciativa. La evidencia de los riesgos es "muy convincente", agrega.

El horario en el comienzo de las clases determina el horario de despertarse a la mañana, por lo tanto cambiar eso puede ser de gran ayuda. "Estudios han demostrado que retrasar el horario del inicio de clases es un factor clave que puede ayudar a los adolescentes a obtener el sueño que necesitan para crecer y aprender", agregó la especialista.

Entre los motivos que hacen que a los niños les cueste conciliar el sueño de noche señalan el exceso de tarea, actividades extracurriculares, empleos y el uso de tecnología hasta altas horas de la noche, que pueden mantenerlos despiertos y estimulados hasta tarde.

Con respecto a la hora de acostarse, parece que los padres no tienen mucha incidencia en el tema. Un informe realizado por el Centro Nacional para la Investigación en las Alteraciones del Sueño y publicado en la revista Pediatrics asegura que sólo el 5% de los estudiantes consultados tenían una hora de acostarse fijada por sus padres.

Otro de los problemas que advierten los especialistas es que los cambios de horario de fin de semana, las siestas y el consumo de cafeína tampoco contribuye a mejorar el ritmo de sueño durante los días de clases y que al contrario, "pueden contrarrestar temporariamente el sueño, pero no devuelven el estado de alerta óptima y no son un reemplazo de una cantidad de sueño suficiente y regular".

Entre los síntomas asociados a la falta de sueño se encuentran el descenso del rendimiento académico, algunos problemas de hiperactividad, los cambios en el estado de ánimo, la dificultad para controlar las emociones, el aumento de la impulsividad y el incremento de los accidentes de tráfico. 

"El retraso de la jornada escolar es una medida de salud pública importante basada en evidencia científica convincente", señala Owens.

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