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Dieta macrobiótica

Dieta macrobiótica

Resumen:

El registro más antiguo que se tiene del uso del término "macrobióticos" se encuentra en los escritos de Hipócrates. Traducido literalmente, macro es el término griego que significa "grande" y bios es el término para "vida". El término "macrobiótico" se refiere a la filosofía de trabajar con el orden natural de la vida. Los filósofos y médicos de muchas partes del mundo han utilizado este término para describir una vida en armonía con la naturaleza y una ingestión de una dieta simple y balanceada para vivir activamente hasta edad avanzada.

La práctica macrobiótica moderna comenzó durante la década de 1920, cuando un educador japonés de nombre Ohsawa dijo que se había curado él mismo de una enfermedad grave al cambiar a una dieta simple consistente de arroz integral, sopa miso y vegetales del mar.

La dieta macrobiótica es predominantemente vegetariana, de alimentos enteros, especialmente los granos (particularmente el arroz integral), vegetales, frutas, leguminosas y algas marinas. Algunos de sus partidarios comen carnes blancas o pescado una o dos veces por semana, mientras que otros no comen productos animales en lo absoluto, en lo que se conoce como enfoque "vegan". La dieta macrobiótica puede individualizarse con base en factores tales como clima, estación, año, edad, género, actividad y necesidades de salud.

Los estudios muestran un riesgo incremental de varias deficiencias nutritivas. Sin embargo, sus partidarios alegan que con una planeación minuciosa la mayoría de las dietas vegetarianas pueden proveer una excelente nutrición. La suplementación más común incluye productos lácteos.

La dieta macrobiótica es baja en grasas saturadas y alta en fitoestrógenos, lo cual puede ayudar a balancear las hormonas de las mujeres durante la menopausia, reducir los síntomas del síndrome premenstrual y prevenir el cáncer de seno y la endometriosis.

Tanto los patrones alimenticios basados en plantas únicamente o con contenido de plantas tienen beneficios para la salud, siendo el más notable la reducción del riesgo de enfermedades crónicas degenerativas.

El estilo macrobiótico es uno de los estilos de vida más populares para abordar el cáncer. Sin embargo, la evidencia acerca de si la dieta macrobiótica puede ayudar en el cáncer es mixta y no concluyente. En general, existe poca evidencia de la efectividad de la dieta macrobiótica aparte de algunos casos informados.

Teoría:

La esencia del concepto macrobiótico lo constituyen el yin y yang, los cuales se identifican en la filosofía taoísta china como dos principios que se complementan entre sí a medida que la vida se desarrolla.

El Yin representa expansión, frescura y pasividad mientras que el yang representa contracción, calor y agresividad. Bajo el punto de vista macrobiótico, las fuerzas del yin y el yang deben mantenerse en equilibrio para alcanzar la buena salud.

Los alimentos se clasifican en categorías yin y yang de acuerdo con sus diversas propiedades y sus efectos en el cuerpo.

Los sabores de los alimentos (agrio, amargo, dulce, picante, salado) determinan la manera como ellos interactúan entre sí.

Los grupos de alimentos que tienen las calidades ying y yang menos pronunciadas (granos y vegetales) se enfatizan en la dieta macrobiótica. Se considera que ingerir estos alimentos ayuda a alcanzar un estado más balanceado con el orden natural de la vida. Se evitan los alimentos que se consideran extremadamente yin o yang. La combinación de alimentos se planea de tal manera que se alcance un equilibrio de sabores.

La ciencia occidental ha identificado que el alto contenido de fitoestrógenos de la dieta macrobiótica es una característica que teóricamente, puede ayudar a la reducción de los riesgos de cáncer.

La dieta macrobiótica aparentemente promueve condiciones hormonales que son desfavorables al desarrollo del cáncer de seno. Ésta puede ser la explicación al hecho de que las mujeres de las culturas que favorecen la dieta vegetariana tienen menor riesgo de contraer cáncer de seno. Sin embargo, la investigación en esta área es ambigua y los datos arrojados por los estudios clínicos son insuficientes para ofrecer recomendaciones concretas.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Antifungicida, antiviral, hipertensión arterial, bursitis, cáncer, cáncer de colon, coronaropatías, diabetes, diverticulitis del colon, endometriosis, cálculos biliares, cardiopatías, equilibrio hormonal (mujeres), cálculos renales, síntomas de menopausia, enfermedades metabólicas, síndrome premenstrual, tendonitis.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Colesterol (C)

    Existe evidencia de un estudio que indica que la dieta macrobiótica podría contribuir a mejorar la proporción de colesterol bueno HDL sobre el colesterol malo LDL. Sin embargo, se requiere de investigación adicional para determinar si tales efectos son confiables y significativos.

  • Función cognitiva (C)

    La evidencia disponible arroja resultados mixtos acerca de si la dieta macrobiótica ayuda, obstaculiza o no tiene efectos en la función cognitiva en niños.

  • Obesidad (C)

    Existe evidencia de que la dieta macrobiótica puede ayudar a reducir el tamaño corporal y la obesidad e incrementar la delgadez en niños que asisten al preescolar en comparación a niños que llevan una dieta normal. Se requieren estudios adicionales para determinar si estos cambios contribuyen a la buena salud de los niños.

  • Flora intestinal - bacterias resistentes a antibióticos (D)

    Se ha promovido que la dieta macrobiótica preserva la salud intestinal. No obstante, esta dieta no parece reducir la incidencia de bacterias resistente a la droga presente en la flora intestinal, ni las infecciones causadas por las cepas resistentes en el tracto gastrointestinal, comparada con una dieta que contenga productos animales.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Numerosos estudios indican que la dieta macrobiótica puede conllevar a deficiencias de muchos nutrientes. Las razones para estas deficiencias se explican en que los nutrientes podrían estar ausentes en los alimentos que se consumen, su destrucción durante la preparación, su degradación desde el momento en que se cosechen hasta que se consumen o por la cantidad de nutrientes que la persona no puede digerir o absorber.

Los niños y las mujeres embarazadas o que estén amamantando tienen un riesgo particular de sufrir las deficiencias relacionadas con la dieta macrobiótica.

Dentro de las deficiencias específicas que se han reportado están la deficiencia de calcio, cobalamina (vitamina B-12), grasa alimenticia, hierro, magnesio, ingesta de proteínas, riboflavina (vitamina B-2), vitamina B-12, vitamina D y zinc.

Se han observado problemas de salud relacionados con la deficiencia de nutrientes, tales como anemia, retraso o estancamiento en el crecimiento de infantes y niños, bajo peso al nacer, baja energía, baja masa ósea, raquitismo y escorbuto.

Algunos de los pacientes con cáncer que utilizan esta dieta puede tener problemas debido a la pérdida de peso y las dificultades para llevar a cabo la dieta. Se requieren estudios adicionales para evaluar si la dieta macrobiótica es benéfica para el tratamiento del cáncer.

Referencias:

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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