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¿La monogamia mata el deseo sexual?

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A propósito del anuncio de la creación del viagra femenino, crece la polémica en torno a si una droga será capaz de encender a las mujeres que están desmotivadas tras varios años de una relación estable. Muchos psicólogos piensan que están aburridas. Y otros afirman que la falta de deseo, tanto en mujeres como en hombres, es culpa de la monogamia.

El nuevo viagra femenino, que se venderá como Lybrido, actuará diferente a la versión masculina: en ellas, el deseo se producirá en la psiquis y no en el cuerpo como en los hombres, lo que presupone un enfoque científico diferente acerca del deseo sexual en ellas.

La noticia coincide con el lanzamiento de un polémico libro de Daniel Bergner, “What Do Women Want” (¿Qué desean las mujeres?), donde el autor señala que las concepciones de los estimuladores sexuales son diferentes porque la líbido de la mujer y el hombre son muy desiguales.

Pero Bergner va un poco más allá: sugiere que la monogamia es una de las principales causas de la falta de deseo sexual, un mal clínico que afecta entre el 10 y el 30 % de las mujeres de 20 a 60 años. Y va en contra del mito de que ellas no tienen fantasías fuera del matrimonio: "son las mujeres más que los hombres las que ya no sienten pasión hacia sus parejas estables", escribe Berger.

Monogamia vs. Deseo sexual

Los términos están continuamente siendo analizados por psicólogos desde hace varias décadas.

El profesor Roger Rubin, de la Universidad Estatal de Pennsylvania, señala que "el adulterio o la infidelidad son costumbres de las que nadie se atreve a hablar: en los EEUU, el 60% de los hombres y el 50% de las mujeres, reconocen haber tenido relaciones extra-maritales”, declaró.

Y otros especialistas coinciden. Meg Barker, de la Universidad de Nottingham, en Inglaterra, reconocida terapeuta sexual y profesora de Psicología, dijo que "las infidelidades son secretos ocultos de algo que se sabe abiertamente por todos los involucrados". Es decir, el poliamor es real, pero socialmente es inadmisible, según ella.

En su libro “Rewriting the Rules: An Integrative Guide to Love, Sex and Relationships” (Reescribiendo las reglas: Una Guía Integral del Amor, el Sexo y las Relaciones), Barker escribe: "fácilmente aceptamos amar a más de un hijo, un hermano o un amigo, sin que este amor diluya el que se siente hacia los demás, pero cuando se trata de amor romántico o sexual, la mayoría de la gente no puede aceptar que ocurra más de una vez al mismo tiempo”.

Para Barker, la relación romántica y sexual de una pareja va cambiando y la mera monogamia, sin duda, no puede soportar tanto peso. “Uno de los problemas es que esperamos conseguir demasiado de una sola persona", señala la experta.

Empezar de nuevo

¿Qué tan importante es el sexo en una relación a largo plazo? Barker dice que muchas de las parejas acuden a su terapia sexual buscando que les enseñe cómo repetir el buen sexo que tenían al comienzo de su relación.

"El sexo es nuestra idea del barómetro de salubridad de una relación, así que el tema se convierte en un imperativo. Esto no tiene por qué ser así”, afirma la terapeuta.

Barker recomienda que abandonemos las viejas reglas de la monogamia y abracemos la improvisación, guiando nuestras relaciones a través de una negociación creativa.

Alain de Botton, filósofo suizo, es contundente: en su nuevo libro “How to Think More About Sex” (Cómo pensar más sobre el sexo) escribe: "que una pareja esté dispuesta a ver pasar la vida desde el interior de la jaula del matrimonio, sin actuar en el exterior siguiendo sus impulsos sexuales, es un milagro de bondad de la que debe sentirse agradecida todos los días".

Y agrega: "los cónyuges que permanecen fieles a sí, deben reconocer la magnitud del sacrificio que están haciendo por su amor y por sus hijos, y deben sentirse orgullosos de su valor". 

¿Amor es lo mismo que deseo?

Por lo menos en las reacciones químicas del cerebro, son diferentes. Investigadores de la Universidad de Montreal, en un estudio de 2012, hallaron que el amor y el deseo sexual activan áreas distintas del estriato, en el cerebro.

El área activada por el deseo sexual es la misma que la que se moviliza por actividades placenteras como el sexo o la comida, mientras que el área activada por el amor, es el lugar en que están las cosas asociadas con la recompensa o el placer de recibir un valor.

También descubrieron que el amor activa vías del cerebro que tienen que ver con la monogamia y la vinculación en pareja, y aseguraron que algunas áreas del cerebro son menos activas cuando las personas sienten amor que cuando sienten deseo.

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