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Relacionan la exposición prenatal al mercurio con síntomas de TDAH en los niños

Por Randy Dotinga, Reportero de Healthday -
Relacionan la exposición prenatal al mercurio con síntomas de TDAH en los niños

Pero el consumo de pescado de la madre en el embarazo muestra un efecto protector, hallan investigadores

LUNES, 8 de octubre (HealthDay News) -- En otra señal sobre los posibles peligros que plantea una amenaza ambiental, una investigación reciente relaciona la exposición al mercurio en las madres embarazadas con síntomas de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) en sus hijos a la edad de ocho años.

La investigación no prueba que el mercurio sea directamente responsable de los problemas de conducta. Y no está claro si los niños del estudio realmente tenían TDAH, porque el estudio solo observó los síntomas, no los diagnósticos.

Y la historia tiene un giro inesperado: el mercurio con frecuencia se halla en el pescado, pero aquellos niños cuyas madres comieron la mayor cantidad de pescado en el embarazo parecían tener menos problemas conductuales, según el informe que aparece en la edición en línea del 8 de octubre de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

En general, el estudio "amplía las preocupaciones sobre el consumo del mercurio y la evidencia sobre los beneficios del consumo de pescado", apuntó la Dra. Susan Korrick, coautora del estudio y profesora asistente de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard y del Hospital Brigham and Women's, en Boston.

Los científicos consideran que el mercurio, que es utilizado por muchas industrias, es una importante amenaza ambiental. Con frecuencia, llega a los organismos de los humanos a través del pescado. Al mismo tiempo, comer pescado puede ser sano.

En el nuevo estudio, los investigadores buscaban comprender si una mayor exposición al mercurio antes del nacimiento (a través de las madres) llevaba a más problemas conductuales en los niños.

Los investigadores observaron a niños de 8 años de edad del área de New Bedford, Massachusetts, nacidos entre 1993 y 1998. New Bedford es una comunicad de pescadores, y el consumo de pescado es popular.

Se midieron los niveles de mercurio de las madres de los niños (421 mujeres en total), o respondieron a preguntas sobre su consumo de pescado en el embarazo (515 mujeres).

Para determinar si los niños mostraban señales de síntomas de TDAH, los investigadores les administraron pruebas y observaron informes de sus maestros. Los investigadores hallaron que algunos niños, los de las madres que tuvieron los niveles más altos de mercurio antes del nacimiento, tenían entre 40 y 70 por ciento más probabilidades de presentar problemas conductuales. Los investigadores llegaron a esas cifras tras ajustar sus estadísticas para que no se vieran afectadas por varios factores, como los números altos o bajos de niños de ciertas razas y edades, y los números altos o bajos de padres de un cierto nivel educativo y hábitos (como fumar).

El estudio no prueba que los niveles de mercurio en las madres y los problemas conductuales en los niños estén relacionados. Podría no haber ninguna conexión, o un tercer factor desconocido podría explicar ambas cosas.

El diseño del estudio no permitió a los investigadores identificar el porcentaje de niños que realmente tenían problemas conductuales. Korrick, coautora del estudio, apuntó que se observan síntomas de TDAH en alrededor del 15 por ciento de los niños de la población general.

Los hijos de las madres que comían más de dos porciones de pescado por semana en realidad tenían más probabilidades de no presentar señales de síntomas de TDAH. Pero no está claro qué tipos de pescados consumían las madres, ni si el pescado tenía un alto contenido de mercurio.

Las mujeres embarazadas deben evitar ciertos tipos de pescado (como el pez espada, el atún fresco y ciertos tipos de blanquillo) porque contienen más mercurio, apuntó Korrick.

El Dr. Bruce Lanphear, profesor de ciencias de la salud que estudia los riesgos ambientales en la Universidad Simon Fraser en Vancouver, Columbia Británica, dijo que la exposición a otras sustancias (como el plomo, el tabaco y los pesticidas) parece afectar la corteza prefrontal, la parte más avanzada del cerebro. Cuando eso sucede, "se comienza a cambiar la forma en que las personas actúan, y si pueden retrasar la gratificación y controlar sus impulsos o no. Esto debe molestarnos y preocuparnos", anotó.

Lanphear también reconoció que otra cosa aparte de la exposición al mercurio podría explicar el mayor riesgo de problemas conductuales en los niños del estudio. Pero otras investigaciones en animales sugieren que los investigadores están en lo correcto, señaló.

Más información

La Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. tiene más información sobre el mercurio.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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