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Salud en el trabajo: Las mujeres sienten más culpa cuando llevan el trabajo a casa

Por HolaDoctor y agencias -
Salud en el trabajo: Las mujeres sienten más culpa cuando llevan el trabajo a casa

Las mujeres se ven más afectadas emocionalmente ante las demandas del trabajo en el hogar. Parte del problema: la constante disponibilidad por teléfono celular o correo electrónico ha borrado la línea entre el trabajo y la familia.

Investigadores de la Universidad de Toronto utilizaron datos de más de 1,000 trabajadores estadounidenses para determinar las diferencias de género en cómo los hombres y las mujeres responden emocional y psicológicamente a un mayor contacto con el trabajo después del horario normal de oficina.

Los hombres se angustiaban mucho menos que las mujeres por el contacto frecuente con el trabajo a través del teléfono, correo electrónico o mensajes de texto, según el estudio, publicado en la edición de marzo de la Journal of Health and Social Behavior.

El coautor del estudio Scott Schieman, profesor de sociología de la Universidad de Toronto, dijo que los hombres y las mujeres podían percibir de forma diferente el equilibrio entre vida laboral y familiar debido a las percepciones persistentes sobre sus roles de género.

"Quizá exista algún efecto residual de los roles de género, pero esto es una mera especulación", señaló Schieman. "Creo que una de las principales cosas [en las que había que centrarse] fue que el nivel de culpabilidad de los hombres parecía ser el mismo en todos los niveles de contacto con el trabajo, mientras que los niveles de la mujer parecían aumentar de manera significativa".

El estudio también señaló que aunque los hombres han asumido más responsabilidades en el hogar en las últimas décadas, "las mujeres siguen haciendo la mayoría de las tareas domésticas y todavía se consideran la principal fuente de cuidado de niños en la familia".

En el estudio, a los hombres y las mujeres se les preguntó con qué frecuencia los compañeros de trabajo, supervisores, gerentes o clientes se ponían en contacto con ellos para tratar asuntos relacionados con el trabajo fuera de las horas normales de oficina.

El conflicto entre el trabajo y la familia se evaluó al preguntarles a los participantes por la frecuencia con la que su trabajo les quitaba tiempo y energía para dedicar a sus familias. Los niveles de culpabilidad se midieron al preguntar a los participantes "¿cuántos días se ha sentido culpable en los últimos siete días?". La angustia psicológica se evaluó al preguntarles por el número de días en que se sentían cansados, agotados o poco centrados.

Tanto hombres como mujeres informaron sobre niveles más altos de culpa por ser contactados en sus casas cuando estaban con sus hijos pequeños o cuando habían estado casados anteriormente. Sin embargo, en términos generales, independientemente de la edad del niño o del estado civil, las mujeres solían sentir más culpa y angustia por las intrusiones del trabajo en el hogar.

"Al principio, pensamos que las mujeres estaban más angustiadas por el contacto frecuente con el trabajo porque interfería con sus responsabilidades familiares más que en los hombres", señaló en un comunicado el autor del estudio Paul Glavin, estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto. "Sin embargo, no fue así. Encontramos que las mujeres se las ingeniaban igual de bien que los hombres con su trabajo y vida familiar, pero se sentían más culpables por estar en contacto. Esta culpa parecer ser el centro de su angustia".

Schieman apuntó que el estudio desarrolla una investigación de los noventa que evaluó patrones similares en una muestra nacional de trabajadores y trabajadoras.

"Es reconfortante ver cómo nuestros hallazgos coinciden con un estudio cualitativo mucho más sólido y profundo de tantos años atrás", apuntó. Pero señaló que "en general, los niveles de culpa y de angustia tienden a ser bajos en la población. La gente no anda llena de culpa por ahí".

Noelle Chesley, profesora asistente de sociología en la Universidad de Wisconsin en Milwaukee, dijo que los hallazgos tienen que ver con la idea "de que las experiencias de las mujeres del tiempo de ocio son muy diferentes de las de los hombres. La intrusión del trabajo en la vida familiar tiene consecuencias muy distintas para hombres y mujeres".

"Las mujeres y los hombres aportan cosas muy distintas en términos de interacciones en el hogar", agregó Chesley. "El tiempo de ocio de las mujeres se ve más interrumpido. Pude ver cómo, si una persona siente que la interrumpen constantemente, todo esto en su conjunto podría generar una respuesta psicológica muy diferente".

¿Qué se puede hacer para mitigar la intrusión del trabajo en el hogar ante la invasión de tecnología que lo hace posible? No mucho, señalaron Schieman y Chesley.

"Creo que la tecnología, de alguna forma, está más allá de nuestro control, sobre todo con relación al trabajo", apuntó Chesley. "Esas son cosas con las que la gente no tiene mucho poder de decisión, sobre todo en los precarios tiempos económicos que estamos viviendo".

"No hay forma de detenerlo", apuntó Schieman. "Creo que hasta cierto punto, hemos perdido esa [batalla]".

Más información

El Instituto del Trabajo y de la Familia tiene más información sobre el equilibrio entre vida laboral y familiar.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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