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Cuatro hábitos alimentarios podrían ayudar a perder peso

Por Kathleen Doheny, Reportero de Healthday -
Cuatro hábitos alimentarios podrían ayudar a perder peso

En un estudio de cuatro años, las que evitaron recuperar el peso redujeron tres grupos alimentarios y aumentaron las frutas y las verduras

Las mujeres mayores que no deseen aumentar de peso, una tarea que para muchas es bastante difícil tras la menopausia, quizás deban tomar en cuenta cuatro conductas alimentarias específicas, según una investigación reciente.

"Perder peso y mantener la pérdida de peso es extremadamente difícil", aseguró Bethany Barone Gibbs, profesora asistente de salud y actividad física de la Universidad de Pittsburgh.

Observó los cambios tanto a corto como a largo plazo de casi 500 mujeres con sobrepeso u obesas, todas a finales de las cincuentena.

Halló que unos hábitos alimentarios específicos se relacionaban con perder o no perder peso.

A largo plazo, a las que redujeron los postres, las bebidas azucaradas junto con los quesos y las carnes (que se calificaron en un mismo grupo) y aumentaron las frutas y verduras, les fue mejor.

El estudio aparece en la edición de septiembre de la revista Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics.

Barone Gibbs observo dos puntos de tiempo distintos: los seis meses y los cuatro años. Los cambios conductuales a los seis meses relacionados con cambios en el peso no eran los mismos que los relacionados con el control del peso a los cuatro años.

A los seis meses, comer menos postres, comer menos comida frita, beber menos bebidas azucaradas, comer más pescado y comer fuera de casa con menos frecuencia se relacionaron con una mayor pérdida de peso.

Sin embargo, a los cuatro años, no todas esas conductas seguían estando vinculadas con la pérdida de peso. Este hallazgo sugiere que algunas conductas por lo general no se mantienen a largo plazo, planteó.

Por ejemplo, la relación entre reducir la comida frita y el control del peso no fue aparente a los cuatro años. "Quizás sea posible abstenerse de las papas fritas durante seis meses", apuntó, pero no para siempre.

A largo plazo, las que comían más frutas y verduras, y menos carne y queso, eran más propensas a mantener la pérdida de peso.

Los cambios en la dieta y en el peso eran pequeños. "Si aumentaban la ingesta de frutas y verduras en dos al día [respecto a la cantidad que consumían antes], esto se asociaba con una pérdida de 1.4 kilos (3 libras) para finales de los cuatro años", apuntó.

Reducir las bebidas azucaradas en 16 onzas al día también se relacionó con una pérdida de alrededor de 1.4 kilos (3 libras) tras cuatro años.

Quizás valga la pena que las mujeres que deseen perder peso y mantener la pérdida adopten las estrategias que funcionaban a los cuatro años, señaló Barone Gibbs.

Extrajo los datos de un estudio anterior sobre mujeres, actividad y nutrición. En ese estudio original, los investigadores evaluaron la forma en que las intervenciones en el estilo de vida afectaban la salud cardiaca.

Barone Gibbs tomó la información recolectada y determinó cuáles hábitos alimentarios se relacionaban con una mayor pérdida de peso.

En el estudio anterior las 481 mujeres se asignaron al azar a un grupo de cambio en el estilo de vida o a un grupo de educación en salud. Las que estaban en el grupo de cambio en el estilo de vida se reunían con expertos durante todo el estudio, y buscaban seguir unos hábitos más saludables, como aumentar la cantidad de frutas y verduras. Al grupo de educación en salud se le ofreció seminarios sobre salud de las mujeres, pero no consejos específicos para perder peso.

Barone Gibbs halló una asociación entre los hábitos alimentarios y el control del peso, pero la investigación no probó causalidad.

Más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. Entre las mujeres mayores, los declives naturales en el gasto energético (o sea, muchas se hacen sedentarias) podrían dificultar la pérdida de peso a largo plazo, según Barone Gibbs.

Algunas mujeres mayores culpan el aumento de peso a un metabolismo más lento, pero el proceso es más complejo. A medida que las personas envejecen, la cantidad de músculo declina y la cantidad de grasa corporal aumenta, de forma que queman menos calorías.

Los expertos señalan que, en última instancia, lo que determina el sobrepeso no es la velocidad del metabolismo, sino cuánto se come y qué tanta actividad se hace.

"Este estudio ofrece un vistazo sobre el motivo de que los cambios en los patrones alimentarios deben ser sostenibles para que la pérdida de peso sea sostenible", señaló Connie Diekman, directora de nutrición universitaria de la Universidad de Washington, en St. Louis.

"El estudio respalda el hecho de que las dietas no funcionan, pero los pasos pequeños en el cambio conductual pueden ayudar a perder peso", aseguró Diekman.

Sin embargo, este estudio no es la última palabra sobre el tema, apuntó. "Dado que el estudio no buscaba establecer causalidad, estudios adicionales resultarían útiles", señaló.

Más información

Para más información sobre el peso y la salud, visite la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition and Dietetics).


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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