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Presidentes con cerebros en riesgo

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Presidentes con cerebros en riesgo
CRÉDITO: GETTY IMAGES

Cristina Fernández será operada el martes 8 a causa de un hematoma cerebral, producto de la acumulación de sangre en la membrana que recubre el cerebro, al parecer por haber sufrido un golpe. La presidenta de Argentina no es la primera que debe desacelerar el ritmo político por afecciones en el cerebro: otros líderes también tuvieron que someterse al designio médico en pleno ejercicio del poder.

Los hematomas subdurales son el resultado de un traumatismo craneal grave, sintetiza la Biblioteca Nacional de Medicina. Es una condición de alto cuidado, ya que si se trata de un caso "agudo", el sangrado llena el área cerebral rápidamente, comprimiendo el tejido del cerebro. Esto a menudo ocasiona lesión cerebral y puede llevar a la muerte.

El de Fernandez al parecer es agudo ya que la operarán el martes 8, una cirugía para descomprimir el área del cerebro presionada por el hematoma.

De todas formas, ya sea "agudo" o "crónico", debe hacerse un seguimiento día a día, ya que con esta condición el cerebro entra en una peligrosa zona de riesgo de sufrir ataques. Por eso, la presidenta de Argentina ha tenido que bajarse del caballo de la política por un mes, en medio de una crítica campaña por las elecciones en el Congreso.

Fernández habría sufrido el golpe que disparó el hematoma en agosto, pero recién ahora se sabe de este accidente.

Para ella, es la segunda vez que está en los titulares por razones médicas. En 2012 se le removió la glándula tiroides a causa de un cáncer que finalmente no existió.

No es la primera presidenta que pasa a ser paciente por razones "cerebrales". 

Un estudio de la Universidad de Loyola llamado "Stroke and American Presidency" revela que 10 de los 44 presidentes de Estados Unidos sufrieron derrames durante y tras dejar el poder. "Estos ataques dañan el cerebro, y el cerebro rige todo lo que hacemos", expresó el neurólogo Jose Biller, coautor del trabajo y profesor del Departamento de Neurología de la universidad.

Biller explica que los presidentes que sufrieron ataques cerebrales tienen en común factores de riesgo: son mayores de 60 años y dirigen el destino de un país, un trabajo, claro, de estrés sin fronteras. El caso más particular fue el de Woodrow Wilson.

Woodrow Wilson (1913-1921)

El presidente número 28 de Estados Unidos, y promotor de la paz tras la Primera Guerra Mundial, sufrió un ataque cerebral en 1919, a dos años de culminar su segundo mandato. Fue en Colorado, durante una gira, en la que comenzó a quejarse de dolores de cabeza e insomnio. 

Al volver a Washington, DC, sufrió un accidente cerebro vascular que lo discapacitó para seguir ejerciendo el poder. Sin embargo, la Primera Dama, Edith Wilson, y su médico decidieron mantener la condición de Wilson en secreto, y ni siquiera su propio Gabinete, con los que se reunió seis meses después del ataque y a los que sorprendió por su estado deteriorado supieron que había sufrido un ataque. Los ciudadanos tampoco supieron del estado de Wilson hasta que terminó su mandato.

En 1942, Franklin Roosevelt murió de un ataque cerebral masivo en plena presidencia, dejando al vicepresidente Harry Truman la difícil tarea de lidiar con un envuelto en la Segunda Guerra Mundial.

En 1955, el entonces presidente Dwight Eisenhower sufrió una aneurisma cerebral. Fumador empedernido hasta que dejó el hábito en 1949, héroe de guerra, Eisenhower fue el primer presidente que informó públicamente al pueblo sobre su estado de salud.

Siete presidentes, John Tyler, Millard Fillmore, John Quincy Adams, Andrew Johnson, Chester Arthur, Richard Nixon y Gerald Ford sufrieron ataques luego de dejar el mandato.

Producto de un hematoma a causa de un golpe, el presidente Ronald Reagan (1981-1989) sufrió un grave daño auditivo que lo obligó a usar dispositivos para poder oir bien desde 1983. Además, fue en sus últimos años como mandatario en los que comenzó a experimentar los primeros síntomas del Alzheimer, una enfermedad degenerativa del cerebro.

Sin ser presidenta, pero con una firma carrera hacia el Salón Oval de la Casa Blanca, Hillary Clinton sufrió en diciembre de 2012 tuvo un coágulo cerebral tras sufrir un golpe que la obligó a estar hospitalizada.

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