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Cirrosis, el mal que acabó con Elizabeth Peña

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Cirrosis, el mal que acabó con Elizabeth Peña
CRÉDITO: GETTY IMAGES

Luego que el mundo enmudeció con el deceso de Elizabeth Peña, la actriz de la serie de televisión “Modern Family”, se han revelado las causas de su muerte. Al parecer una cirrosis mal atendida derivó en que sus días de vida se vieran reducidos. ¿Sabes en qué consiste esta enfermedad?

Nuevos hallazgos han surgido en torno al fallecimiento de la actriz de 55 años Elizabeth Peña. La artista que participó en la serie “Modern Family” abusó de manera prolongada del alcohol, lo cual empeoró el cuadro de cirrosis que desde hace tiempo padecía.

De acuerdo con el certificado de defunción de Peña, momentos años de su fallecimiento, ella experimentó un sangrado gastrointestinal agudo que finalmente ocasionó un fallo cardiovascular.

Esta información termina por desmentir la versión que difundió el representante de la actriz, quien sostuvo que murió por causas naturales.

Si hablamos de la cirrosis, ésta consiste en la cicatrización y el funcionamiento deficiente del hígado. De hecho, es la última fase de la enfermedad hepática crónica, de acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina.

Algunas de las causas más comunes de esta enfermedad son las infecciones por hepatitis B o C, así como el alcoholismo. Otras razones que no suelen presentarse con tanta frecuencia son hepatitis autoinmunitaria, trastornos en las vías biliares, algunos medicamentos, enfermedades hereditarias y otras afecciones hepáticas como esteatosis no alcohólica.

Es muy probable que Peña, quien también destacó por su trabajo en la cinta “La Bamba” haya presentado algunos síntomas claves de dicho padecimiento, como lo son fatiga y desaliento, inapetencia y pérdida de peso, náuseas o dolor abdominal, vasos sanguíneos pequeños, rojos y aracniformes en la piel.

A medida que el funcionamiento del hígado empeora, los signos pueden incluir acumulación de líquido en las piernas y en el abdomen, coloración amarillenta en la piel, las membranas mucosas o los ojos, enrojecimiento de las palmas de las manos, tendencia a la formación de hematomas y sangrado anormal, confusión o problemas para pensar y presentar heces de color pálido o color arcilla.

Por fortuna, algunos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a tratar esta enfermedad, como son beber menos alcohol, consumir una dieta saludable con poca sal, vacunarse contra enfermedades como la influenza, hepatitis A y B y la neumonía por neumococo y hablar con el médico sobre los medicamentos que se toman, entre ellos, hierbas y suplementos, al igual que fármacos recetados.

Una manera de lidiar con esta enfermedad, desde el punto de vista emocional, es uniéndose a un grupo de apoyo para la enfermedad hepática, cuyos miembros comparten experiencias y problemas en común.

Con información de la Biblioteca Nacional de Medicina.

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