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Chávez: ¿se puede gobernar teniendo cáncer?

Por HolaDoctor -
Crédito: Getty Images

Llegó el Día D para los venezolanos y el Tribunal Supremo de Justicia de ese país decretó que Hugo Chávez "sigue siendo presidente". La pregunta es: ¿puede ejercer el poder? Una mirada médica a los presidentes enfermos de la historia, y si la enfermedad limita o no sus funciones.

En caso que el presidente Hugo Chávez siguiera en el poder como si nada, no sería el primero que enfrenta el liderazgo de una nación con varias medicinas y terapias bajo el brazo.

La historia muestra que sí se puede gobernar con condiciones médicas e incluso con males que rozan la gravedad... pero... ¿con un cáncer? Todo depende de cuán avanzado esté, porque si es terminal, la historia clínica empañará la realidad política.

Expertos consideran que el problema con Chávez es que tiene una condición terminal no declarada. Y que su situación médica más allá del çáncer lo ha puesto en una situación de discapacidad motora. Pero, por supuesto, se trata de especulaciones.

En el libro "Aquellos enfermos que nos gobernaron", los autores Pierre Accoce y Pierre Rentchnick describen historias de mandatarios enfermos.

En los días de la Segunda Guerra Mundial, el primer ministro británico Winston Churchill gobernó con angina de pecho, hipertensión, arterioesclerosis, trombosis, ataques epilépticos y meningitis.

Su predecesor, Neville Chamberlain, enfrentó un cáncer de colon en los días del ascenso de Adolf Hitler en Alemania, y muchos historiadores le adjudican su falta de fortaleza ante semejante enemigo a su débil salud. 

Más allá de sus evidentes síntomas psiquiátricos, Hitler padecía la enfermedad de Parkinson. Y el italiano Benito Mussolini, neurosífilis crónica, una forma de enfermedad venérea que en sus últimos días de fascista gloria le hacía caminar como ebrio y perder la memoria.

De este lado del Atlántico, Franklin Delano Roosevelt, presidente de EU desde 1933 hasta 1945 vio afectada su carrera política a causa de la polio. Sin embargo, lo que realmente quebró su lucidez política fue una arterioesclerosis que le hizo tener una pobrísima participación en la Cumbre de Yalta de 1945.

Y los síntomas de Alzheimer en Ronald Reagan se comenzaron a manifestar durante su segundo mandato, que culminó en 1989.

En esto de las historias clínicas, Chávez decidió seguir el ejemplo de su amigo y maestro, Fidel Castro, del que aún no se sabe con certeza qué problema de salud tuvo que lo llevó a delegar el poder en su hermano Raúl.

Chávez hizo lo opuesto a lo que hicieron los líderes de Estados Unidos, quienes, más allá de estados de salud quebrantados, dieron a conocer sus historias clínicas.

Y ni siquiera siguió el ejemplo de sus colegas del Mercosur y de Latinoamérica que sí dieron a conocer lo que padecían. Sin ir más lejos, este año el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y su vicepresidente fueron diagnosticados con cáncer de próstata; el presidente de Paraguay enfrentó un cáncer linfático y hasta Cristina Fernández, la presidenta de Argentina fue operada de un cáncer de tiroides... que al final no era cáncer. Todos dijeron su diagnóstico.

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