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Alec Baldwin, ¿víctima del “Síndrome de Dorian Gray”?

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Su esposa Hilaria le lleva 26 años y fueron padres de una niña nacida en agosto de 2013. La relación con su ex profesora de yoga lo incentivó a bajar mucho de peso.

En la reciente entrega de los Golden Globes, las hilarantes conductoras Tina Fey y Amy Poehler comentaron que en la película “Gravedad”, quedó claro que George Clooney prefiere flotar en el espacio y morir… antes que pasar un minuto más con una mujer de su misma edad.

Pero Clooney es uno más del ejército de hombres maduros que se tienta con los encantos de las mujeres jóvenes. En algunos casos, los galanes que ya peinan canas mejoran ostensiblemente su estado físico, se someten a cirugías estéticas para verse algo más contemporáneos con sus parejas, y hasta encuentran una motivación extra para cuidar su salud y bajar de peso. 

Así le ocurrió a Alec Baldwin, que tomó la iniciativa al enterarse de que era prediabético, y logró bajar 35 libras (15,8 kg). Mientras él veía disminuir su abdomen día a día, su ex profesora de yoga y ahora joven esposa, veía crecer el suyo. Porque las mujeres después de cierta edad quieren ser madres, y aunque ellos suelen  tener hijos de la misma edad que sus parejas actuales, no pueden menos que complacer a su flamante mujer ¡y convertirse en papás-abuelos!

¿Qué es lo que lleva a un hombre maduro a buscarse una compañera mucho más joven? El profesor David M. Buss, profesor de psicología de la Universidad de Texas, en Austin, es especialista en psicología de la evolución. Muchos de sus estudios se basan en las diferencias entre hombres y mujeres al momento de hacer una selección sexual.

Buss explica que los hombres traen en su ADN una atracción por las mujeres con alta probabilidad de ser madres. ¿Por qué sucede esto? Porque así se aseguran perpetuar la especie. Y una mujer con piel suave, cabello brillante, pechos turgentes, cintura estrecha y caderas prominentes, son un índice de salud y fertilidad. Y para el cerebro de un macho, es como si llevara un cartel luminoso que dice “madre en potencia”.

Pero lo que le sucede a Clooney, Baldwin, Michael Douglas y tantos otros, podría ser un caso que tiene nombre y apellido en el campo de la psicología: se trata del “síndrome de Dorian Gray”, una de las variedades del desorden dismórfico corporal.

Este síndrome hace alusión a la novela de Oscar Wilde, cuyo protagonista tenía terror de envejecer. Por ello hace un pacto con el diablo para poder mantenerse joven, mientras que el que envejecía era un retrato suyo que mantenía celosamente guardado. 

Como Dorian Gray, quienes sufren este síndrome tienen serias dificultades para enfrentar el normal proceso de envejecimiento. En su botiquín de primeros auxilios de no pueden faltar restauradores del crecimiento del cabello, inhibidores de la absorción de grasas y medicación para la disfunción eréctil.

También es habitual que recurran a tratamientos cosméticos y dermatológicos y cirugías estéticas. Y como está a la vista,  mujeres jóvenes, que los hagan sentir que el tiempo se detuvo, y que lo único que envejece, es la fecha de nacimiento que figura en su documento de identidad. 

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