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Mujeres en combate son tan resistentes como los hombres

Por Alan Mozes, Reportero de Healthday -

El personal militar de sexo femenino experimentó tasas de TEPT y depresión similares a las de los hombres

MARTES, 7 de junio (HealthDay News/HolaDoctor) -- El personal militar de ambos sexos expuesto al trauma de las zonas de combate tiende a experimentar problemas similares de salud mental y la misma tasa de recuperación, revela un estudio reciente.

El hallazgo, el primero en examinar el papel del sexo en el estrés relacionado con el combate tras el despliegue, se basó en una encuesta completada por hombres y mujeres estadounidenses desplegados entre octubre de 2007 y julio de 2008 en Irak y Afganistán.

El estudio contó con dos hallazgos importantes, según Dawne S. Vogt, profesora asociada de psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Boston. "Uno es que más mujeres que nunca pasan por experiencia de combate. Así que aunque los hombres siguen experimentando tasas ligeramente superiores, la diferencia en la exposición es relativamente pequeña".

"El otro es que esto sugiere quelas mujeres podrían ser igual de resistentes que los hombres en el año tras el regreso del despliegue", aseguró Vogt. "Este es un hallazgo novedoso, porque la literatura más general sobre el trauma ha encontrado históricamente que las mujeres son más vulnerables a la exposición al trauma. Pero eso no es lo que se ve en este estudio"

Vogt y colegas presentaron sus hallazgos en una edición reciente en línea de la revista Journal of Abnormal Psychology.

Los autores señalaron que la política oficial actual del Pentágono prohíbe a las mujeres la participación directa en el combate en el campo, aunque sin embargo son desplegadas en varias situaciones arriesgadas de combate.

Recientemente, esa prohibición oficial ha sido tema de mucho debate, a pesar del hecho de que según el Departamento de Defensa, más de 750 mujeres han resultado muertas o heridas en combate en las guerras de Irak o Afganistán a partir de 2009.

Con este trasfondo, los autores del estudio encuestaron a una muestra aleatoria de 595 veteranos de esas guerras por medio del Centro de Datos de Recursos Humanos de Defensa. El grupo estaba conformado por 340 mujeres y 252 hombres. Todos habían vuelto de su zona bélica respectiva en el año en que se realizó la encuesta.

Los soldados de sexo masculino eran más propensos a ser casados y a tener hijos, mientras que las mujeres tenían en promedio tres años menos, y eran más propensas a ser de un grupo minoritario. La mitad de los participantes de la encuesta estaban en "servicio activo", una cuarta parte pertenecía a la Guardia Nacional, y otra cuarta parte era de las Fuerzas de Reserva.

Se preguntó a cada soldado si había disparado un arma de fuego, si le habían disparado y/o si había sido testigo de una muerte o lesión de combate. También se contaron las experiencias posteriores a la batalla, como el manejo o la observación de restos humanos y el contacto con los prisioneros.

Además, la encuesta exploró el grado de temor que cada soldado experimentó por su seguridad y bienestar, además de las presiones y dificultades de la vida cotidiana en una zona de combate. También se pidió a los participantes que hablaran sobre su exposición al trauma antes del despliegue, y su exposición al acoso sexual mientras estaban de servicio.

Entonces, se compararon todas las respuestas con los antecedentes de trastorno por estrés postraumático (TEPT), depresión, abuso de sustancias y funcionamiento general de salud mental de cada soldado después del despliegue.

Vogt y su equipo primero notaron que aunque los soldados de sexo masculino se vieron expuestos a ligeramente más trauma de combate y posterior a la batalla, la naturaleza traumática de la experiencia de combate fue bastante similar sin importar el sexo. Se encontró que las mujeres habían experimentado un mayor grado de estrés previo al despliegue, además de una mayor incidencia de acoso sexual durante el despliegue.

En términos de la experiencia posterior al despliegue, los soldados de ambos sexos parecieron experimentar más o menos el mismo grado de TEPT y depresión en el año posterior al despliegue. El funcionamiento de salud mental también fue comparable entre los veteranos jóvenes de ambos sexos, aunque el abuso de sustancia fue más común entre los hombres.

Los autores concluyeron que los soldados de ambos sexos parecen ser igualmente resistentes al estrés y el trauma del combate, al menos en los meses inmediatamente posteriores a la batalla.

"Creo que una implicación es que la gente tiene que darse cuenta de que las mujeres también experimentan combate, aunque a niveles ligeramente inferiores", anotó Vogt, quien también es investigadora del Centro Nacional de TEPT del Sistema de Atención de Salud de la VA de Boston. "Y por tanto, hay que tomar eso en cuenta cuando vuelven a casa, en el contexto de atenderlas en el ámbito de la atención de salud".

"Y la otra implicación es que estos hallazgos son particularmente relevantes dadas las llamadas recientes para que los militares inviertan su antigua política de prohibir que las mujeres entren en combate", apuntó.

Por su parte, Keith A. Young, vicepresidente de investigación del departamento de psiquiatría del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M en College Station, Texas, aseguró que la información actual es lo que hubiera esperado.

"No me sorprende que las mujeres militares experimenten problemas de salud mental similares a los de los hombres", aseguró Young, quien también es el líder de núcleo de neuroimágenes y genética del Centro de Excelencia en la Investigación sobre Veteranos de Guerra que Regresan de la VA en Waco, Texas.

"Ciertamente, ha existido la idea de que las mujeres son más susceptibles al TEPT", dijo Young. "Pero creo que gran parte de la investigación no estuvo bien controlada, y de hecho, en la mayor parte del trabajo que se ha hecho con animales, el macho ha sido más susceptible al estrés y al TEPT. Las hembras en realidad han resultado ser más resistentes".

Sin embargo, Young advirtió que el factor principal que subyace a la prohibición actual de las mujeres en combate tiene menos que ver con preocupaciones por la vulnerabilidad al trauma del combate y más con el riesgo de abuso al que se podrían enfrentar las mujeres prisioneras de combate. A luz de esto, sugirió que los hallazgos actuales no alteran necesariamente el debate sobre la prohibición actual.

"Sin embargo, creo que este hallazgo ayudará en general a las mujeres interesadas en una carrera militar", añadió. "Ayudará a justificar su capacidad de dedicarse a este tipo de carrera y vida".

El estudio de Vogt fue parcialmente financiado por una subvención del Servicio de investigación y desarrollo de ciencias de la salud de Asuntos de Veteranos y del Centro Nacional para el Trastorno por Estrés Postraumático.

Más información

Para más información sobre el combate y el TEPT, visite el Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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