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Problemas generales en las manos y los pies

Por Gabriela García -
Problemas generales en las manos y los pies

Hay varias afecciones que pueden afectar esta zona, y se pueden clasificar por su ubicación.  La mayoría se producen por el uso de calzado inadecuado, demasiado estrecho, de un talle menor o de tacos muy altos. 

Problemas en los dedos

Dedo martillo: se deforma y se dobla hacia abajo formando una especie de garra. Suele aparecer en presencia de juanetes y puede ser una afección congénita (de nacimiento) o desarrollarse con el paso del tiempo. El tratamiento de los casos leves y en los niños consiste en el uso de una férula para regular la posición. Los casos más severos se corrigen en quirófano.  

Juanetes o Hallux Valgus: se producen cuando el dedo gordo del pie se comprime y se desvía hacia el dedo contiguo. Con el tiempo, esta alteración comienza a causar  dolor ya que el hueso se deforma y provoca una protuberancia en el lado exterior del dedo gordo. Puede llegar a ser hereditario y suele ser más frecuente en las mujeres. Se tratan con protectores blandos para evitar el roce, espaciadores interdigitales o plantillas. Si la deformación es severa y dolorosa se puede alinear el dedo y eliminar la protuberancia ósea en quirófano.

En el pie en general

Pie diabético: los pacientes diabéticos tienen deficiencias en su sistema circulatorio y las heridas les resultan muy difíciles de sanar, especialmente en la zona de los pies. Como suelen tener pérdida de sensibilidad en esta zona, no perciben dolor si hay lesiones en las plantas de los pies. Así, cualquier lastimadura mínima puede devenir en algo más serio y  provocar ulceraciones o infección, que en casos graves pueden producir gangrena y amputación. En caso de heridas graves hay que consultar con rapidez al podólogo,  ortopedista o medico de cabecera.

Pie de atleta o tinea pedis: se trata de la aparición de hongos en los pies, principalmente entre los dedos, aunque también se puede extender a otros sectores, incluso las uñas. Se contagian fácilmente al circular sin calzado por pisos mojados o húmedos y suelen ser más frecuentes en los hombres. Producen picazón y se pueden contagiar a las axilas, talones, palmas o ingles.   

En los talones

Talones agrietados: aparecen cuando los talones no están suficientemente humectados. La piel se pone gruesa, reseca, dura al tacto y con aspecto antiestético. Se soluciona con cremas y  cuidados caseros. Cuando muy dañados o con callos muy severos producen dolor y deben ser removidos por un podólogo. 

Espolones: es una acumulación de calcio en el talón que aparece cuando hay fasciitis plantar durante mucho tiempo.  La protrusión ósea se puede identificar con Rayos X y puede variar en tamaño. Se trata con reposo, ejercicios de estiramiento y parches en los talones para disminuir el dolor.

Fasciitis plantar o dolor subcalcáreo del talón: ocurre cuando correr o saltar en forma intensa inflama el tejido que conecta el hueso del talón con la base de los dedos. Este dolor se localiza en el talón y se corrige con ejercicios específicos, medicación, aplicación de hielo  y pads protectores.  

En las plantas

Callos y durezas: ocurren cuando se engrosa y se endurece la piel de la planta del pie por roce o presión del calzado. Se forman para defenderse ante una presión excesiva y pueden tomar un color grisáceo o amarillento. Son poco sensibles al tacto y cuando son muy grandes suelen ser dolorosos y se deben eliminar con métodos abrasivos o un elemento filoso. 

Verrugas plantares: aparecen en la parte de abajo del pie. Se alivia con el uso de un pad protector y la topicación con un medicamento específico.

Pie plano: cuando el arco está vencido y apoya toda la superficie. Se trata con plantillas especiales.  

Hematomas: se forman al caminar sobre terrenos duros que dañan la parte carnosa del pie cercana al talón. Se soluciona con el uso de pads y reposo.

En los tobillos

Esguinces: es la lesión más común en los ligamentos de esta zona. Suele ser habitual entre los deportistas, aunque también ocurre en las actividades diarias cuando hay una torsión poco natural en la articulación al pisar mal, en terreno irregular o cuando se aplica una fuerza inusual en esa zona. El uso de tacos altos es también una de las causas más comunes de esguince. Se debe determinar con Rayos X cual es el tipo de lesión para descartar fracturas. Si la lesión más seria se puede producir una luxación, que es cuando los extremos de los huesos o superficies de la articulación se salen de su lugar normal. El caso más severo es la fractura, que implica la rotura del hueso. Se trata con vendajes o yeso, según corresponda.

 

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