SEAMOS AMIGOS

Editar mi perfil

Doctores payaso tratan a niños con "risoterapia"

Por -

A través de la "risoterapia", una técnica aplicada en la medicina por primera vez por el doctor Patch Adams, los doctores payaso buscan que las personas sobrelleven su enfermedad o condición con una sonrisa.

Hay sonrisas que son capaces de transformar las vidas de las personas. Con la finalidad de mejorar el estado de ánimo de niños, varios voluntarios se disfrazan de payasos y visitan los hospitales en busca de contagiar buenas dosis de humor y carcajadas.

“Nosotros creemos que no hay ningún espacio en todo el mundo donde el amor y la alegría deberían estar prohibidos. Nos dedicamos a través de la nariz roja y muchos juegos a llevar cariño, alegría y esperanza a los hospitales”, comenta a HolaDoctor Jesse O’Connor (Dr. Bigotes), director de Dr. Payaso, una de varias organizaciones que ofrecen este servicio en México.

A través de la risa, los médicos payaso tratan de ayudar a que los pacientes sobrelleven su enfermedad o condición con la mejor actitud. Y es que se ha encontrado que el sólo hecho de reír aporta beneficios a la salud.

Por ejemplo, se ha encontrado que reír favorece la producción y liberación de sustancias bioquímicas como la dopamina, que eleva el estado de ánimo; la adrenalina, que permite estar más despiertos y receptivos proporcionando mayor creatividad y, la catecolamina que estimula la lucidez mental.

La risa tiene muchos aportes, sobre todo, en el organismo. Desde el aparato digestivo, respiratorio y sistema inmunológico. Pero más allá de eso la risa conecta con las personas y por eso ayuda a disminuir el estrés y cambiar la forma en que cambiamos la experiencia del hospital”, explica el Dr. Bigotes.

Inspirados en Patch Adams, el médico pionero en incluir la terapia de risa en la medicina, los doctores payaso visitan tanto hospitales públicos y privados de México, como el Instituto Nacional de Pediatría o La Raza, dedicando parte de su tiempo y esfuerzo en contribuir a esta noble causa. A cambio, reciben lecciones valiosas para la vida.

“El ejemplo que me dan los niños es la fortaleza, de lo que es vivir el momento y el presente. A pesar de estar enfermos o de venir a recibir un diagnóstico tienen una actitud de reírse de disfrutar el aquí y el ahora”, declaró la Dra. Corazones, uno de los 180 voluntarios con los que cuenta la organización Dr. Payaso en México.

El tiempo que dedicas vale oro. Siempre quisieras que se extendiera el tiempo para jugar con los niños, estar todo el día jugando y compartiendo todo eso que traes para disfrutar, para correr, para escuchar”, comenta la Dra. Pirueta.

Aunque parece una práctica sencilla, para ser voluntario se requiere de cierta preparación, entre la que se incluyen desde clases de comedia y actuación hasta lecciones a nivel emocional, psicológico y tanatológico, éste ultimo con el fin de entender el ciclo de la vida.

“Un doctor payaso también sabe los límites de nuestra labor; sabe entrar y salir de los procesos de las familias”, agrega O’Connor. “Como trabajamos en un ambiente cargado de emociones es importante que no nos lo llevemos a casa y que podamos acompañar adentro de esos espacios y utilizar el juego no sólo para aliviar el estrés sino también para empoderar a sus familias”.

Al final, los voluntarios son quienes más salen beneficiados de este servicio, pues lejos de dar tiempo y afecto, reciben más de lo que puedan imaginar.

“Convivir con niños hospitalizados y con sus familias definitivamente pone en perspectiva toda la vida y si ahí en el hospital puede haber alegría, esperanza y amor, lo puede haber en todos lados”, finalizó O'Connor.

Actualmente en muchos países existen las clínicas de risoterapia en las que algunos doctores payaso echan mano de chistes, malabares, actos de magia, marionetas y hasta música para estimular a los pacientes. Los hospitales más famosos de este tipo están ubicados en Nueva York, EE.UU. y Winnipeg, Canadá.

Más para leer:

 

INSCRÍBETE YA AL NEWSLETTER
Recibe alertas y noticias de Enfermedades y Condiciones a tu correo

Enviamos un correo de bienvenida a {{email}}, pero al parecer ese destinatario no existe.

¿Es correcto este email?