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¿Es bueno que Kim Kardashian use corsé?

Por HolaDoctor -
¿Es bueno que Kim Kardashian use corsé?
CRÉDITO: GETTY IMAGES

La estrella de TV sigue en su lucha por bajar las 19 libras que dice tener de más, pero esta vez no recurrió a fresas, caros entrenadores o menúes a medida. Una prenda medieval, clásica y sensual como el corsé parece haber sido su solución momentánea. Pero... ¿es riesgosa para la salud?

Todos conocemos las distintas partes de la anatomía de Kim Kardashian, querramos o no. Porque simplemente está en todas partes. De hecho, ella misma se encarga de "resaltarlas" no sólo en su reality show "Keeping Up with the Kardashians", sino en alfombras rojas, en producciones fotográficas para revistas, en Nueva York, Los Ángeles o París, y claro, en las redes sociales. Por eso, se sabe a través de los comentarios que genera que la sentencia del público es casi unánime: Kim no está gorda.

Sin embargo, desde que tuvo a su pequeña North West, Kim ha confesado no sentirse completamente a gusto con sus medidas. Por eso, esta vez no ha recurrido a dietas bajas en calorías, el famoso regimen de las fresas y tantas otras alternativas. Ahora, el medieval y erótico corsé es su mejor aliado para tener una cinturita a lo Jessica Rabbit.

Claro, como parece ser cada movimiento de la familia, hay detrás una razón comercial, Kim y su hermana Khloe están promocionando una marca específica de este producto que se vende por internet.

Sin embargo, ¿es bueno usar corsé? Tal vez Kim ni siquiera lo sepa, pero puede ser que en su afán de engrosar finanzas esté generando un consumo que no siempre es saludable para las mujeres.

Aunque el corsé se conoce desde tiempos inmemoriales, se define como una prenda medieval porque su uso se popularizó en en el siglo XVI, extendiéndose hasta pasada la época victoriana.

Catalina de Médici, en Italia, fue la que impuso su uso, que las francesas acogieron con los brazos abiertos, de ahí viene el término "corset", que significa "cuerpo enlazado". Aunque los que se pusieron de moda eran de tela con ballenas de madera que le daban rigidez, los hubo de hierro o acero, considerados "ortopédicos".

Siempre se ha relacionado a los corsés con la cintura de avispa, pero en realidad en los días de antaño tenía otra funcionen: sostener elevados los senos, algo en lo que Kim también puede estar interesada.

La modernidad dejó atrás al corsé, que quedó como un objeto fetiche vinculado a exóticos hábitos sexuales, hasta que resurgió en el siglo XXI como parte clave de una... dieta. Alexander Sinclair, un cirujano plástico de Beverly Hills, lo utiliza con sus pacientes y asegura que han logrado perder hasta tres tallas usando a diario un corsé. Y Kim no es la primera celebrity que lo intenta, la actriz Jessica Alba confesó que luego de su embarazo usó corsé por tres meses para volver a esculpir su figura.

Sin embargo, no todo es color de rosas y expertos aseguran que no por nada las mujeres victorianas lo sacaron de sus closets y transformaron al corsé en una pieza de museo. La médica especialista en cirugía bariátrica Jyotindra Shah asegura que el uso prolongado del corsé genera daño en los órganos internos —especialmente el hígado y los riñones— y en la piel, y puede causar, con el tiempo y el uso prolongado, problemas respiratorios.

Esta experta afirma que la falta de oxigenación en el organismo puede generar el sindrome metabólico, condición que paradójicamente hace aumentar de peso. 

La imagen de Scarlett O'Hara tratando de ajustar hasta lo imposible su corsé en la película "Gone With the wind"es un clásico, una escena que ya nadie quiere vivir en la vida real.

La doctora Leslie Heinberg, directora del Behavioral Sciences for the Bariatric and Metabolic Institute en la Cleveland Clinic sentencia: "venimos al mundo en diferentes formas y tamaños, y eso no puede cambiar por el uso de una prenda ajustada". "Hay una falta de información sobre lo que es peso corporal y la forma corporal. Y ninguno de los dos puede modificarse con un corsé, sino con hábitos saludables". 

De hecho el peso es más modificable que la figura, que tiene que ver con nuestra conformación anatómica. Somos de caderas anchas, o senos prominentes, lo cual no siempre es sinónimo de libras de más.

Lo tentador del corsé, coinciden los expertos, es que ofrece un cambio de figura casi instantáneo, por eso muchas deciden usarlo sin medir las consecuencias. Y, es cierto, al sacarlo se vive la frustrante sensación del globo que se infla, no el que se desinfla, lo que genera en muchos casos angustia. Por eso, para cambios permanente y sanos, dietas serias y ejercicio, los verdaderos aliados del peso, la figura y la salud.

 

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