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Utilizan larvas para curar heridas

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Utilizan larvas para curar heridas
CRÉDITO: THINKSTOCK

Un hospital de Kenia, donde una cama cuesta $10 al día y la mitad de la población vive con $1,25 comenzaron a usar gusanos en algunos casos, en lugar de antibióticos. ¿Se usa esta terapia en EE.UU.?

Parece una escena de terror la idea de tener una larva alimentándose de los tejidos muertos de una herida, pero eso es real en Hospital Nacional Kenyatta, en Kenia.

El empobrecido país de de 42,7 millones de personas, tiene un gran porcentaje de desocupados, millones no tienen seguro de salud y no pueden pagar los medicamentos. Allí el método de curación de heridas infectadas con larvas, que era utilizado por sus ancestros antes de que se descubriera la penicilina, podría ser más accesible y ya lo están poniendo en práctica.

"Los resultados del estudio piloto fueron buenos. Los pacientes que iban a permanecer aquí durante 3 meses y a someterse a cirugía además de tratarse con antibióticos caros, fueron capaces de abandonar el hospital en 2 ó 3 semanas", dijo el Dr. Christopher Kibiwot a BBC Mundo.

¿Podría esta opción escalofriante ser un método viable frente a las infecciones resistentes a los antibióticos? "Los gusanos se alimentan básicamente de tejido muerto, lo que llamamos tejido necrótico. Al hacerlo, dejan a las bacterias sin alimento, de modo que éstas no pueden crecer. Y es una manera de lograr la curación de la herida sin el uso de antibióticos" declaró Kibiwot.

Para el tratamiento, se necesitan larvas “cultivadas” especialmente. Para producirlas, el Instituto de Investigación Agrícola de Kenia (KARI) alimenta a un tipo especial de moscas con salvado y agua. Después de varios días, los huevos que ponen se transforman en gusanos de 1 mm de largo que se esterilizan y se mantienen en reserva, ya que luego funcionarán como antibióticos.

"Si se mantienen en frío pueden vivir durante 24 horas, por lo que podemos transportarlos a hospitales lejanos", dijo Phoebe Mukiria, entomóloga de KARI que supervisa la producción de gusanos.

Hay una larva en mi herida

En el Hospital Nacional Kenyatta, el Dr. Kibiwot ha preparado a una de sus pacientes para la terapia, ya que no podía pagar los antibióticos. Y no fue fácil convencerla, ya que las larvas causan mucho rechazo. “¿Por qué está poniendo gusanos en mí mientras yo aún estoy vivo?" dice el doctor que piensan sus pacientes. Pero él los tranquiliza y les anuncia las ventajas del tratamiento.

Entonces, se apresta a aplicarlo en una mujer que tiene llagas infectadas en los talones y no puede caminar; ella ha accedido a esta alternativa. Está muy dolorida cuando el médico le limpia las heridas llenas de pus. A continuación, Kibiwot coloca una bolsita de gusanos en cada herida y las venda. A los 2 días le retira las vendas y la mujer dice que el dolor ha desaparecido. El médico comprueba que las heridas están limpias y secas, y los gusanos están mucho más grandes.

Para pacientes así, la terapia se traduce en menos gastos médicos, una estancia más corta en el hospital y también desaparece la preocupación sobre la resistencia a los antibióticos.

Todavía los resultados del estudio piloto están bajo evaluación, pero KARI está recibiendo llamadas de pacientes que solicitan el tratamiento de bajo costo con larvas desde todo el mundo.

Las larvas y su historia

La utilización de larvas para la curación de heridas es conocida desde la antigüedad. Tribus de África, Australia y América utilizaron este tratamiento durante milenios.

Durante Primera Guerra Mundial, el Dr. William Baer, cirujano ortopédico, observó que los soldados que tenían gusanos en su heridas sanaban más rápido. Y en 1929, él introdujo la terapia larval en la Universidad de Johns Hopkins, en pacientes con infecciones graves y demostró su eficacia.

En las décadas del 30 y 40 el éxito de la terapia fue tal, que más de 300 hospitales en EE.UU. la aplicaron con regularidad. Luego, muchos otros países adoptaron esta técnica para curar, pero después de la Segunda Guerra Mundial fue reemplazada por el desarrollo de la penicilina.

Ahí no termina la historia. En la década de los 90 la terapia larval aparece como una solución para combatir las bacterias resistentes a los antibióticos. Ronald Sherman, de la Universidad de California, en Irvine, estudió bajo el financiamiento de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el alcance de la curación de heridas con larvas. Y actualmente, continúa su investigación y suministra gusanos para los médicos de EE.UU. a través de BTER Foundation.

En EE.UU. el tratamiento con larvas está regulado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sólo bajo receta médica, de un solo uso y como dispositivo médico. Se emplea en aproximadamente 30 países, y en algunos está regulado como medicamento.

 

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