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Nuevos medicamentos traen esperanzas a pacientes con Parkinson

Publicado - Por Kathleen Doheny, Reportero de Healthday

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Los resultados son preliminares, pero el tratamiento podría mejorar para millones de pacientes de la enfermedad, afirma un investigador.

La enfermedad de Parkinson no tiene cura, pero tres tratamientos experimentales podrían ayudar a los pacientes a gestionar los incómodos síntomas y los problemas relacionados, según una investigación reciente.

Los hallazgos de la investigación serán presentados en la reunión anual de la Academia Americana de Neurología (American Academy of Neurology) en San Diego, del 16 al 23 de marzo.

"Se está avanzando en la expansión del uso de los medicamentos, en el desarrollo de nuevos fármacos y en el tratamiento de los síntomas que o no habíamos podido tratar con efectividad o que no nos habíamos dado cuenta que resultaban problemáticos para los pacientes", comentó el Dr. Robert Hauser, profesor de neurología y director del Centro de la Enfermedad de Parkinson y de los Trastornos del Movimiento de la Universidad del Sur de Florida, en Tampa.

La enfermedad de Parkinson, un trastorno cerebral degenerativo, afecta a más de un millón de estadounidenses. Destruye las células nerviosas del cerebro que producen la dopamina, que ayuda a controlar el movimiento muscular. Los pacientes experimentan sacudidas o temblores, lentitud al moverse, problemas del equilibrio e inflexibilidad o rigidez en los brazos y las piernas.

En un estudio, Hauser evaluó el fármaco droxipoda, que aún no ha sido aprobado para su uso en EE. UU., para ayudar a los pacientes que experimentan un descenso rápido en la presión arterial cuando se ponen de pie, que provoca desvanecimiento y mareo. Alrededor de una quinta parte de los pacientes de Parkinson sufren de este problema, que se debe a que el sistema nervioso no libera una cantidad suficiente de la hormona epinefrina cuando cambia la postura.

Hauser estudió a 225 personas con el problema de la presión arterial, asignando a la mitad al grupo de placebo y a la mitad a tomar droxipoda durante 10 semanas. El fármaco se transforma en norepinefrina en el organismo.

Los que tomaron el medicamento experimentaron un declive de dos veces y media en el mareo y el desvanecimiento, en comparación con el grupo del placebo. También sufrieron menos caídas, aunque ese declive no fue estadísticamente significativo.

En un segundo estudio, Hauser evaluó a 420 pacientes que experimentaban un "desgaste" diario de la levodopa, un medicamento para el Parkinson, durante el cual sus síntomas no respondían al fármaco. Comparó a pacientes que tomaron distintas dosis de un nuevo medicamento llamado tozadenant, que aún no ha sido aprobado, con pacientes que tomaron un placebo. Todos seguían tomando levodopa.

Al inicio del estudio, los pacientes tenían un promedio de seis horas de "tiempo inactivo" al día en que los síntomas reaparecían. Tras doce semanas, los que tomaron dosis de 120 o 180 miligramos de tozadenant tenían alrededor de una hora menos de "tiempo inactivo" cada día que al principio del estudio.

El tozadenant, que afecta a los receptores cerebrales que se cree que regulan la función motora, amerita más estudio en ensayos futuros, planteó Hauser.

En otro estudio, Hauser observó a 321 pacientes de Parkinson en etapa temprana cuyos síntomas no eran controlados bien por un medicamento llamado agonista de la dopamina, que por lo general es el primer fármaco que se receta a los pacientes de Parkinson. Durante el estudio de 18 semanas, Hauser los asignó a tomar su medicamento usual más un fármaco añadido llamado rasagilina (de marza Azilect) o su medicamento usual y un placebo.

El Azilect está aprobado para su uso en pacientes de enfermedad en etapa temprana como terapia única o como añadido a la levodopa, apuntó Hauser, pero todavía no como un añadido a los agonistas de la dopamina.

Los que tomaban Azilect, pero no los que tomaban el placebo, mejoraron 2.4 puntos en una escala estándar de calificación de la enfermedad de Parkinson.

Se desconocen los costos de los fármacos aún no aprobados. El Azilect cuesta unos 200 dólares al mes por la dosis diaria de un miligramo utilizada en el estudio.

Cada uno de los estudios fue financiado por la compañía farmacéutica que produce el medicamento en particular. Chelsea Therapeutics pagó el estudio sobre la presión arterial; Biotie Therapies Inc. respaldó el estudio sobre el "desgaste", y Teva Pharmaceutical Industries patrocinó el estudio sobre Azilect. Hauser es asesor de las tres compañías.

Lo más impresionante de los tres estudios es el uso de droxidopa para prevenir el mareo y los desmayos, aseguró el Dr. Michael Okun, director médico nacional de la National Parkinson Foundation y director del Centro de Trastornos del Movimiento y la Neurorrestauración de la Universidad de Florida.

Ya hay medicamentos disponibles para tratar el problema, y frecuentemente también se recomiendan medias de compresión. Aún así, "contar con otro fármaco en el campo ayudará a muchas personas", dijo.

Los efectos de los otros dos tratamientos son más modestos, apuntó Okun, quien también es profesor de neurología. Estudios adicionales ayudarán a determinar qué tan notables son los efectos en la vida real, aseguró.

Los hallazgos presentados en reuniones médicas se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

Más información

Para más información sobre la enfermedad de Parkinson, visite la National Parkinson Foundation.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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