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Un paciente cuadripléjico utiliza el pensamiento para controlar unos brazos robóticos

Por Amy Norton, Reportero de HealthDay -

La investigación todavía es preliminar, pero los implantes han funcionado en varios pacientes

JUEVES, 21 de mayo de 2015 (HealthDay News) -- Una herida de bala en la columna dejó a Erik Sorto paralizado del cuello para abajo. Pero ahora puede realizar algunas de las acciones más sencillas, pero vitales, de la vida, como beber de una taza, usando un brazo robótico que controla con la mente.

Parece ciencia ficción, pero los investigadores han estado avanzando de forma constante en el desarrollo de extremidades robóticas controladas por la mente. La esperanza es, algún día, dar a las personas con parálisis o amputaciones una mayor independencia.

Pero los expertos advierten que esta investigación todavía está en sus etapas iniciales.

Pero el caso de Sorto, sobre el que se informa en la edición del 22 de mayo de la revista Science, representa un importante adelanto, según los expertos. Sorto tiene dos minúsculos chips implantados en un área del cerebro conocida como la corteza parietal posterior (CPP), que controla la intención de moverse.

Eso es distinto respecto a unos cuantos otros individuos paralizados que han recibido implantes similares. En esos casos, los chips se han colocado en la corteza motora del cerebro, que tiene que ver con la ejecución directa del movimiento.

Se trata de una diferencia clave, explicó el investigador principal, Richard Andersen, profesor de neurociencias del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena.

Las señales enviadas desde la corteza motora del cerebro tienen que ver con los detalles del movimiento, como "levanta el brazo" y "alarga el brazo". Las señales de la CPP son de "un nivel más alto", y se relacionan con metas generales, como "quiero agarrar esa taza".

De forma que los dispositivos implantados en la CPP podrían facilitar que las personas controlen un brazo robótico con el pensamiento, y hacer que esos movimientos sean más fluidos y naturales, planteó Andersen.

Y en Sorto, funcionó. Tras recuperarse de la cirugía de implantación de los chips en el cerebro, se sometió a un entrenamiento para ver si podía aprender a mover el brazo robótico usando solo sus pensamientos.

Según Andersen, la gran sorpresa fue que Sorto fue capaz de controlar el brazo el primer día.

"Para él fue muy intuitivo", dijo Andersen. "No hace falta decir que nos alegró que funcionara".

Dijo que, desde entonces, se han implantado chips en el CPP de dos pacientes más, y ya hace tres años que Sorto tiene los suyos. Además, se han implantado dispositivos similares en unos cuantos pacientes en otros centros de investigación.

Pero falta mucho más trabajo antes de que las personas con parálisis o amputaciones puedan usar la tecnología en sus vidas cotidianas, enfatizó Andersen.

Por ahora, los brazos robóticos se limitan al laboratorio. Tras la cirugía, los pacientes tienen unos terminales que salen del cráneo que se usan para conectar los chips implantados a un sistema de computadora que decodifica las señales enviadas del cerebro, como "quiero agarrar esa taza". Ese mensaje hace que el brazo robótico se mueva.

Para que el método funcione en la vida real, la tecnología tendrá que hacerse inalámbrica, apuntó Andrew Pruszynski, autor de un editorial publicado junto al estudio y profesor asistente de la Universidad Occidental de London, Ontario, Canadá.

"Tendremos que ser capaces de implantar todo en el paciente, como hacemos con los implantes cocleares y los marcapasos", apuntó Pruszynski.

"Y como eso amerita cirugía cerebral, habría que garantizar que los chips duren mucho", añadió.

Pruszynski dijo que este avance llega tras años de investigación con primates, y que es una "magnífica demostración" de que las señales de la CPP de los humanos se pueden decodificar y utilizar para mover una extremidad robótica.

Pero eso no significa que dirigirse a la CPP sea el mejor ni el único método. En última instancia, según Pruszynski, quizá las personas se beneficien de implantes de chips tanto en la CPP como en la corteza motora, para obtener un control más preciso sobre el movimiento.

Andersen dijo que la meta es, de hecho, otorgar a los pacientes ese control del movimiento fino para tareas cotidianas como cepillarse los dientes y afeitarse, las rutinas que Sorto dice que echa en falta.

Para ayudar a lograrlo, los investigadores trabajan en la tecnología que llevará señales del brazo robótico a la parte del cerebro responsable de la percepción del tacto.

Pruszynski se mostró de acuerdo en que se trata de un paso clave. La retroalimentación sensorial al cerebro es necesaria para cualquier acción que amerite una mano habilidosa, señaló.

Es difícil saber cuándo una tecnología como esta estará ampliamente disponible para las personas con parálisis, según Pruszynski. Pero dijo que la nueva investigación es otro paso para hacerla realidad.

Más información

La Christopher & Dana Reeve Foundation ofrece más información sobre lesiones de la médula espinal.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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