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Un mejor diseño de los cascos podría reducir el riesgo de lesión cerebral de los soldados

Por Maureen Salamon, Reportero de Healthday -
Un mejor diseño de los cascos podría reducir el riesgo de lesión cerebral de los soldados

Los científicos afirman que agregar un protector para el rostro reduce el impacto de las explosiones

LUNES, 22 de noviembre (HealthDay News/HolaDoctor) -- Una estudio estadounidense sugiere que agregar protectores para el rostro a los cascos de los soldados podría reducir el daño cerebral causado por explosiones, que corresponden a más de la mitad de las lesiones relacionadas con combates que sufren las tropas estadounidenses.

Por medio de modelos de computadora para simular explosiones en el campo de batalla y sus efectos sobre el tejido cerebral, los investigadores determinaron que el cerebro es la vía principal por medio de las cuales las ondas de presión de una explosión llegaban al cerebro.

Según el Departamento de Defensa de los EE. UU., cerca de 135,000 soldados estadounidenses desplegados en Afganistán e Irak han sufrido lesión cerebral traumática (LCT) inducida por explosiones.

Agregar un protector para el rostro hecho con material blindado transparente a los cascos de combate avanzados que la mayoría de las tropas utiliza impidió de manera significativa las ondas explosivas sobre el rostro, lo que mitigó las lesiones cerebrales, señaló Raul Radovitzky, profesor asociado del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

"Intentamos evaluar la física del problema, aunque también las respuestas biológicas y clínicas, y lo reunimos todo", aseguró Radovitzky, también profesor asociado del Instituto de Nanotecnología para Soldados del MIT. "La clave de nuestro punto de vista es que vimos el problema en las noticias y nos pareció que quizá podríamos hacer alguna contribución".

En su investigación sobre este estudio, Radovitzky creó modelos de computadora colaborando con David Moore, neurólogo del Centro Defensa y Lesión Cerebral de Veteranos del Centro Médico Walter Reed del Ejército en Washington, D. C. Moore realizó escáneres por IRM para simular las características del cerebro. A continuación, los dos científicos compararon la manera como respondería el cerebro a una onda explosiva frontal en tres escenarios, la cabeza descubierta, la cabeza cubierta por un casco de combate avanzado y la cabeza con este casco y un protector para el rostro.

Los modelos computarizados lograron integrar la fuerza de las ondas explosivas con las características del cráneo, como los senos, el fluido cerebroespinal y las capas de materia gris y blanca del cerebro.

Los resultados revelaron que sin el protector, el casco reducía ligeramente la llegada de la onda explosiva, pero no reducía significativamente su efecto sobre el tejido cerebral. Agregar un protector para el rostro, sin embargo, redujo considerablemente las fuerzas que afectan el cerebro.

El estudio, publicado en la edición en línea del 22 de noviembre de Proceedings of the National Academy of Sciences, contradice investigaciones anteriores que sugerían que los cascos de combate avanzados podrían mitigar las lesiones cerebrales entre los soldados. Estas son las lesiones más comunes que sufren los soldados en Irak y Afganistán.

"Este estudio realmente tiene dos contribuyentes claves", aseguró Radovitzky. "Primero, que el casco de combate avanzado no ayuda mucho a proteger contra las explosiones y segundo que aún así no las empeora. No estamos diciendo nada negativo sobre estos cascos, todo lo contrario. Con el casco, vimos muchas mejoras, en comparación con el rostro descubierto".

El Dr. Michael Lipton, director asociado del Centro de Investigación en Resonancia Magnética Gruss del Colegio de Medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York aseguró que una de sus preocupaciones respecto a este estudio es que lo único que se modeló fue el efecto de una explosión.

"En realidad, jamás ocurre una explosión aislada", aseguró Lipton, y explicó que el impacto generalmente lo tumba a uno o hace que la cabeza se golpee contra otros objetos. "Hay ondas explosivas, pero también está el impacto. Es muy común que haya todo un espectro de lesiones. Todo depende de la posición y de la proximidad de los pacientes a la explosión".

Lipton señaló que un protector para el rostro no ayudaría únicamente a los soldados involucrados en explosiones fuertes, sino también en explosiones menores que ocurren todos los días.

"Es bastante común que estos soldados se expongan a varias lesiones por explosión sin que se les retire de la zona por exposición [al combate] repetida reconocida como lesiones significativas", aseguró Lipton. "La protección podría ser aún más eficaz en impactos repetidos".

Radovitzky aseguró que hay que abordar varios detalles antes de que se pueda integrar un protector para el rostro en los cascos de los soldados. Las investigaciones posteriores se enfocarán en ampliar lo que ya se comprende acerca de las lesiones en la cabeza por explosiones, dijo.

"Hay muchas cosas que no entiendo desde el punto de vista operativo de un soldado", dijo. "Nos falta mucho por saber. Todos estamos tratando de cerrar las brechas y de atar cabos.

Más información

Para más información sobre las lesiones traumáticas cerebrales, visite el Centro de Defensa y Lesiones Cerebrales de Veteranos.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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