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Un estudio confirma que los niños pequeños están en peligro de aumento de peso cuando les gustan los dulces

Un estudio confirma que los niños pequeños están en peligro de aumento de peso cuando les gustan los dulces

Los niños pequeños que preferían los refrigerios dulces a los salados tendían a tener más peso a los 3 años, encontraron unos investigadores

LUNES, 18 de abril de 2016 (HealthDay News) -- Esto no será una sorpresa para muchos padres: los niños pequeños que desean alimentos dulces tienen un riesgo más alto de un aumento excesivo de peso que los que prefieren los refrigerios salados, muestra un estudio reciente.

Una nutricionista anotó que hoy en día hay alimentos azucarados por todas partes, haciendo que el trabajo de mantenerlos alejados de los niños sea particularmente difícil.

"Las probabilidades de que los niños coman sin tener hambre han aumentado con la exposición a porciones grandes de alimentos sabrosos, baratos, empacados y ricos en energía en la sociedad 'obesogénica' de hoy día", comentó Pamela Reichert-Anderson, del Centro Médico Cohen en New Hyde Park, Nueva York.

El estudio apareció en la edición en línea del 18 de abril de la revista Pediatrics, e incluyeron a 209 madres de bajos ingresos. Se pidió a todas las mujeres que evitaran que sus hijos pequeños comieran durante una hora, y que luego ofrecieran al niño un almuerzo sustancial.

Entonces, se ofreció a los niños (que ya no tenían hambre) una bandeja de refrigerios dulces, como galletas de chips de chocolate, y refrigerios salados, como papas fritas. Se permitió a los niños que comieran todos los refrigerios que quisiesen.

Los niños que prefirieron los refrigerios dulces en lugar de los salados tenían un riesgo más alto de un aumento en la grasa corporal cuando tenían poco menos de tres años de edad, encontró el equipo de investigadores de la Universidad de Michigan.

"Comer sin hambre se asocia con que los niños mayores tengan sobrepeso, pero esta es la primera vez que vemos un vínculo en niños de apenas uno o dos años de edad", dijo la autora principal del estudio, la Dra. Julie Lumeng, pediatra del desarrollo y conductual del Hospital Pediátrico C.S. Mott de la Universidad de Michigan, en un comunicado de prensa de la universidad.

"La tendencia a comer sin hambre aumenta con la edad y podría tener implicaciones de por vida para el aumento de peso. Debemos explorar formas de dirigirnos a este impulso a comer antes de que los niños cumplan tan solo tres años", añadió Lumeng.

Reichert-Anderson dijo que los padres pueden tomar medidas para controlar la ingesta excesiva en los niños que atosigan para que les den dulces.

Restringir los dulces podría no funcionar, dijo, porque simplemente hace que esos alimentos "resulten más interesantes en el futuro" para el niño.

En lugar de ellos, los padres deben enseñar a los niños a tener una "atención plena" (mindfulness) cuando coman esos artículos, planteó Reichert-Anderson. "Enseñar a los niños cómo comer esos alimentos, tomándose el tiempo de comerlos y disfrutar del sabor, además de consumirlos en moderación, desarrollará unos hábitos saludables de alimentación", afirmó.

El Dr. Ron Marino, presidente asociado de pediatría del Hospital de la Universidad de Winthrop en Mineola, Nueva York, se mostró de acuerdo con Reichert-Anderson en que "los padres deben enseñar a prestar atención plena a las sensaciones, lo que incluye la saciedad [sentirse lleno]".

"Obviamente, los alimentos dulces y salados son seductores, y los niños deben aprender que no pueden comerlos en exceso", añadió. "Todo eso es parte de la atención plena y de la fijación de límites".

Cree que a veces las conductas de alimentación de los niños también podrían tener un componente psicológico.

"Cuando hay necesidades emocionales no satisfechas, las personas (niños y adultos) con frecuencia recurren a la comida para satisfacer esas necesidades", afirmó Marino. "En este estudio, me pregunto sobre el estado emocional y psicosocial de los niños pequeños que comían de más".

Reichert-Anderson ofreció un consejo más a los padres.

"Un hogar lleno de alimentos que quiere animar a la familia a comer, como frutas, verduras y granos integrales, además de presentarlos de una forma que les resulte atractiva a los niños, también ayudará a fomentar unos hábitos saludables", planteó. "Los padres tienen el trabajo de enseñar a sus hijos a comer bien, y de ser buenos modelos de rol".

Más información

La Oficina de Prevención de la Enfermedad y Promoción de la Salud de los EE. UU. describe cómo ayudar a sus hijos a mantenerse en un peso saludable.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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