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Tal vez Scrooge no podía evitar tener un corazón duro

Por Jenifer Goodwin, Reportero de Healthday -
Tal vez Scrooge no podía evitar tener un corazón duro

Un estudio plantea que a los ricos les resulta más difícil inrepretar las emociones de los demás

JUEVES, 23 de diciembre (HealthDay News/HolaDoctor) -- Quizás Scrooge no podía evitar tener el corazón tan duro y ser tan mezquino.

Eso se debe a que la gente rica, a pesar de su nivel educativo generalmente superior, es menos capaz de interpretar las emociones de los demás, según sugiere un estudio reciente.

Los investigadores llevaron a cabo tres experimentos diseñados para evaluar qué tan bien podían los participantes juzgar cómo se sentían otras personas. En general, los participantes que se consideraban de una clase social relativamente más baja midieron las respuestas emocionales de los demás de forma más precisa.

Las diferencias fueron ligeras, anotó el autor del estudio Michael Kraus, becario postdoctoral en psiquiatría de la salud en la Universidad de California en San Francisco. Pero son suficientes para sugerir que unas cuantas lecciones de empatía podrían resultar útiles para los ricos.

"Lo que encontramos es que las personas de una clase más baja y las que tienen un logro educativo inferior son más capaces de leer las emociones que las personas más ricas", apuntó Krauss.

En el primer experimento, los investigadores pidieron a doscientos adultos que ocupaban distintos puestos en una universidad que identificaran las emociones en fotografías de rostros humanos.

Las mujeres juzgaron las emociones con mayor precisión que los hombres, al igual que las personas cuyas personalidades fueron calificadas de "agradables" en una prueba de personalidad. Aquellos cuya educación se interrumpió en la secundaria también adivinaron mejor las emociones que los que tenían educación universitaria.

En el segundo experimento, los investigadores pidieron a 106 estudiantes universitarios que participaran, de dos en dos, en una falsa entrevista de trabajo. A los entrevistados se le plantearon preguntas como: "¿Cuáles crees que son tus mayores puntos fuertes y debilidades?".

A los participantes también se les pidió que calificaran la clase social de su familia en una escala que tenía diez niveles, en que "los que eran más ricos, tenían más educación, más dinero y trabajos más respetados" estaban en la parte superior, y "los que eran más pobres, tenían la menor educación, menos dinero y trabajos menos respetados o no tenían trabajo" estaban en la parte inferior.

Entonces, se pidió a los participantes que evaluaran las emociones propias y de su compañero durante la entrevista, usando términos como regocijo, rabia, compasión, miedo, felicidad, esperanza, sorpresa y preocupación.

Según los investigadores, los estudiantes que calificaron a sus familias en un lugar más bajo de la escala socioeconómica pudieron juzgar mejor lo que sentían sus compañeros durante el proceso de entrevista.

En el experimento final, se asignó al azar a 81 estudiantes a un peldaño de una escalera y se les dijo que representaba su clase social.

Entonces, se les mostraron fotografías de rostros que experimentaban distintas emociones, como nerviosismo, hostilidad y alegría.

A los participantes a quienes se les dijo que pertenecían a una clase social más baja juzgaron las emociones con mayor precisión que los que fueron asignados a la parte superior de la escala social.

"Estar en un ambiente de riqueza y prosperidad hace que uno sea menos perceptivo de las emociones de los demás", planteó Krauss.

El estudio aparece en una edición reciente de la revista Psychological Science.

¿Por qué podría crear insensibilidad la riqueza? La hipótesis de los investigadores es que las personas de clases más bajas en general tienen mayor necesidad de leer las emociones de los demás y por lo tanto están más sintonizados con los sentimientos de otras personas, ya sea interpretar el estado de ánimo del jefe o evaluar amenazas del ambiente.

"[Las personas de clases más bajas] necesitan poder comprender mejor las emociones de los demás para determinar en qué momento hay amenazas u oportunidades sociales potenciales", señaló Krauss. "Las personas de clases más altas tienen más recursos y pueden depender de sí mismos con mayor facilidad o contratar a otros para hacer las cosas necesarias. Cuando se es rico, aumenta la capacidad individual".

Sarah Konrath, profesora asistente de investigación del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, aseguró que el hecho de que la clase social influya las interacciones sociales tiene sentido, así como que los que tienen relativamente menos poder presten más atención a cómo reaccionan los que tienen más poder, como forma de autopreservación.

"Las personas de grupos con menos poder muestran su sabiduría observando atentamente las expresiones faciales de los que están en grupos de mayor poder, porque si no lo hacen, se ven en problemas", comentó Konrath. "Así que si un estudio encuentra que las personas de la clase obrera, o las mujeres, o las personas de color, pueden leer mejor las emociones que los hombres blancos ricos, ¿es esto una sorpresa? No necesariamente, pues los hombres blancos ricos controlan muchos recursos en nuestra sociedad".

Pero esta mayor capacidad podría no significar que sean más empáticos, pues la empatía no se trata únicamente de poder comprender la perspectiva de otra persona, sino también que resulte importante.

"La empatía y el reconocimiento emocional a veces se traslapan, pero no siempre", añadió Konrath.

Y anotó que ser rico no necesariamente significa que se es un futuro Scrooge.

"Hay mucha gente rica que son empáticas y personas pobres con poca empatía. Los psicólogos investigadores examinan los promedio grupales, pero a veces esos promedios pueden ocultar la variación que existe de forma natural en los grupos".

Más información

Para más información sobre la empatía, visite la Universidad de Stanford.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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