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Sedentarismo también afecta funciones cerebrales

Por HolaDoctor -
Sedentarismo también afecta funciones cerebrales
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Para nadie es un secreto que el sedentarismo es malo para la salud. La falta de actividad física y pasar largas horas sentados, ya sea en la oficina, la casa o el auto, son un catalizador para desarrollar problemas cardiacos, diabetes y sobrepeso pero también afectaría las funciones cerebrales, según un estudio reciente de la Universidad Estatal de Wayne en Detroit, Michigan, EE.UU.

Para llegar a dicha conclusión los investigadores se dieron a la tarea de comprobar si la inactividad física generaba algún tipo de cambio en las funciones cerebrales y realizaron un experimento en modelo animal con una docena de roedores, seis fueron colocados en una jaula con ruedas de ejercicio y otros elementos para mantenerlos activos, el resto en una jaula sin ningún tipo de aditamento durante tres meses.

Al final de dicho periodo de prueba los científicos inyectaron en el cerebro de los roedores una tinta especial para determinar si las neuronas de médula ventrolateral habían cambiado de alguna forma. Esta neurona controla la respiración, presión arterial, construcción de vasos sanguíneos y otras actividades inconscientes pero muy importantes para el organismo.

De acuerdo a los resultados publicados en Journal of Comparative Neurology, las pruebas demostraron que las neuronas de los roedores con actividad física funcionaban con normalidad. Pero en el caso de los sedentarios, descubrieron que las neuronas se habían modificado, en ellas brotaron muchas más ramificaciones neuronales de lo que se considera normal que provocaron más sensibilidad a los estímulos externos y sensibilidad extrema en su sistema nervioso. Como resultado ocurre una sobre estimulación del sistema nervioso simpático, que potencialmente podría incrementar la presión sanguínea y contribuir al desarrollo de enfermedades en el corazón.

El profesor de fisiología Patrick Mueller, uno de los autores de la investigación, dijo que el estudio es importante porque ayuda a comprender cómo, a nivel celular, la inactividad aumenta el riesgo de enfermedades del corazón. Pero aún más interesante, los resultados ponen de relieve que la inactividad puede cambiar la estructura y el funcionamiento del cerebro, al igual que la actividad lo hace.

Los autores consideran que pese a que el estudio fue realizado con ratones, la zona analizada (la médula rostral ventrolateral) presenta similitudes en su funcionamiento con la de los cerebros humanos.

La inactividad pasa factura

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera actividad física cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía. Ello incluye los deportes, el ejercicio y otras actividades, tales como el juego, el caminar, las tareas domésticas, la jardinería o el baile.

Advierte que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Además, es la causa principal de aproximadamente hasta del 25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.

La OMS asegura que las personas físicamente activas tienen menor frecuencia de cardiopatías coronarias, hipertensión arterial, accidentes vasculares cerebrales, diabetes, cáncer de colon y mama, depresión; así como, menos riesgo de caídas y fracturas vertebrales o de la cadera y más probabilidades de mantener un peso saludable.

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