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Reforma fiscal mexicana contempla impuesto al refresco

Por Violeta Merlo -
Reforma fiscal mexicana contempla impuesto al refresco
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

El gobierno de México envió al Congreso de la Unión una amplia propuesta de reforma fiscal que si bien no contempla aplicar el impuesto al valor agregado en alimentos y medicinas, si incluye gravar todo tipo de bebidas saborizadas, concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores, que contengan cualquier tipo de azúcares añadidas.

La reforma presentada para gravar las bebidas azucaradas con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) puntualiza: “El impuesto propuesto es de un peso por litro. Con esta propuesta se busca desalentar el consumo de calorías vacías, con lo que se espera también reducir la incidencia de obesidad y sobrepeso, particularmente entre los niños”.

Según las cifras de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT 2012), la obesidad infantil es un problema de salud en México, hay más de 4 millones de niños que sufren de sobrepeso y obesidad. México ocupa el cuarto lugar en obesidad infantil sólo superado por Grecia, Italia y Estados Unidos.

El el mes de agosto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apoyó la propuesta de crear un impuesto a las bebidas azucarados para disminuir su consumo en México. Incluso, dijo estar de acuerdo con que este impuesto fuera de 20%.

Antes, el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), José Ángel Gurría, y el Relator Especial de Naciones Unidas para la Seguridad Alimentaria, Oliver de Schutter, habían recomendado al gobierno mexicano establecer impuestos a los productos que contribuyen a la obesidad.

El impuesto a los refrescos ha sido tema de gran debate en México. Desde la sociedad civil hay una campaña de comunicación pública que busca proteger el derecho a la salud y la alimentación sana de los mexicanos desincentivando el consumo de bebidas con gran aporte calórico e impacto negativo en la salud.

Para la Cámara Nacional de las Industrias Azucareras y Alcoholeras, la Industria Refresquera Mexicana y la Unión Nacional de Productores de Caña de Azúcar, entre otros organismos, un impuesto como el propuesto en la iniciativa de Ley de Ingresos para 2014 “no resuelve la obesidad, castiga a las familias más pobres e incrementa el desempleo”.

El refresco y los mexicanos

De acuerdo con estudios del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), un impuesto del 20% al refresco provocaría una disminución del consumo de refrescos de 163 litros a entre 121 y 130 litros por persona al año. El INSP estima que esto significaría la reducción del sobrepeso y la obesidad, y se podrían evitar más de 53,000 casos nuevos de diabetes en 10 años.

Según estimaciones de la Universidad de Yale y del INSP el impuesto propuesto en México recaudaría más de 20,000 millones de pesos. Con un 10% de lo recaudado se podrían instalar bebederos de agua en todas las escuelas de educación básica del país. La mayor parte de los escolares carecen de acceso a este vital líquido para hidratarse durante la jornada escolar, lo cual es un derecho básico.

Un reporte de la Secretaría de Economía (SE) y del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) destacó que el consumo per cápita de sodas de los mexicanos es de 163 litros al año, lo que equivale a poco menos de medio litro al día.

Por su parte, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) reveló que los refrescos son el tercer producto de mayor gasto en los hogares mexicanos, solo debajo de las tortillas y la leche. En cada uno de los 17 millones 700,000 hogares, se gastan trimestralmente, en promedio, 519 pesos en gaseosas, lo que representa un gasto del 4.04% en alimentos y bebidas.

De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), se estima que la probabilidad de que un niño sea obeso aumenta hasta en 60% por cada porción de refresco de 227 ml. que consume al día, al mismo tiempo que aumenta las probabilidades de padecer diabetes y otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

En tanto, los adultos que consumen refrescos de manera ocasional, son 15% más propensos a padecer sobrepeso y obesidad, cifra que aumenta a 27% si el consumo es de una o más porciones al día.

La Encuesta Nacional sobre Obesidad realizada por la Alianza por la Salud Alimentaria, en México, reveló que 8 de cada 10 personas consumen refresco u otras bebidas azucaradas embotelladas y son los padres quienes inducen el hábito en sus hijos.

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