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Para perder peso, los planes estructurados de dieta y ejercicio parecen funcionar

Por Amanda Gardner, Reportero de Healthday -
Para perder peso, los planes estructurados de dieta y ejercicio parecen funcionar

Dos estudios encontraron que las personas que seguían un régimen perdían más peso que las que no, pero los críticos aseguran que estos resultados representan 'el mejor de los casos'

SÁBADO, 9 de octubre (HealthDay News/HolaDoctor) -- Dos estudios recientes respaldan la idea de que planes estructurados de dieta y ejercicio, y tal vez algunas comidas preparadas gratuitas, pueden ayudar a las personas obesas y gravemente obesas a perder peso.

Ambos estudios utilizaron comidas empaquetadas en sus protocolos y uno utilizó el programa de Jenny Craig. Ese estudio fue financiado por Jenny Craig.

"Los médicos deben saber que los cambios en el estilo de vida realmente funcionan... [y] por lo tanto podrían remitir a las personas a un programa u otro, y sentirse optimistas [de que aunque] no se trata de una cura mágica, la gente tiene que cumplir", señaló Cheryl Rock, autora principal del estudio de Jenny Craig, que aparece junto con el otro estudio en la edición del 27 de octubre de la revista Journal of the American Medical Association. Rock informó que fue miembro de la junta asesora de Jenny Craig en 2003 y 2004.

Añadió que el hecho de que los participantes no habían recuperado el peso al cabo de dos años también es alentador.

"Esto muestra la promesa de las intervenciones en el estilo de vida, y creo la gente de verdad [se ha sentido] desanimada", señaló Marcia G. Ory, directora del Programa de Envejecimiento y Promoción de la Salud de la Facultad de salud pública rural del Centro de Ciencias de la Salud Texas A&M en College Station.

Pero advirtió que "la pregunta real es si funciona en el mundo real y si se sostendrá, no sólo en el mundo real sino para toda la vida de la persona".

Otros expertos externos también expresaron precaución, sobre todo teniendo en cuenta que estos planes estructurados pueden ser no sólo difíciles de cumplir, sino también costosos.

"Creo que estamos viendo el mejor de los casos", aseguró la investigadora sobre obesidad Rena Wing, autora de un editorial que acompaña el artículo de Jenny Craig. "Tal vez necesitemos estudiar cómo pagar estos programas".

"En este momento, la obesidad afecta de forma desproporcionada a personas de bajos ingresos y a las minorías, y dichos individuos tal vez no puedan costearse programas comerciales. Por eso necesitamos determinar si incentivar o hacer que estos programas sean gratis aumentaría el número de personas que participan y llevaría a pérdidas significativas [de peso]", añadió Wing, profesora de psiquiatría y conducta humana de la Facultad de medicina Warren Alpert de la Universidad de Brown de Providence, Rhode Island, quien ha investigado extensivamente sobre el tratamiento conductual de la obesidad.

En su comentario, Wing también señaló que investigaciones anteriores sugieren que un individuo obeso que participa en un programa comercial para perder peso tiene pocas probabilidades de lograr resultados tan favorables como los del estudio de Jenny Craig.

"Me siento escéptica sobre el éxito a largo plazo cuando veo programas que proveen comidas empacadas", añadió Keri Gans, vocera de la American Dietetic Association. "Tras terminar el programa, ¿han aprendido en realidad a preparar esas comidas de nuevo? No enseñan sobre situaciones del mundo real, por ejemplo, al ir de fiestas o a cenar, de vacaciones o cuando uno está solo. . . [y] para algunos podría ser difícil, en lo financiero".

Los artículos fueron publicados de forma avanzada para coincidir con las presentaciones programadas para el sábado en la reunión anual de la Obesity Society, en San Diego.

El primer estudio asignó de manera aleatoria a más de 400 mujeres con sobrepeso u obesas entre los 18 y 69 años de edad a recibir consejería individualizada personal o consejería telefónica semanal además de comidas empacadas gratuitas e indicaciones sobre aumentar el ejercicio a treinta minutos al día, cinco días a la semana, como parte del programa de Jenny Craig. Luego, a estas participantes se les "desacostumbró" de las comidas preparadas. El grupo de control recibió dos sesiones iniciales con un dietista y contactos mensuales de seguimiento.

Las participantes de Jenny Craig también recibieron "información útil sobre cómo elegir de un menú", y las comidas fuera de casa también se tomaron en cuenta en el programa, explicó Rock, profesora de medicina familiar y preventiva de la Facultad de medicina de la Universidad de California en San Diego.

Tras dos años de seguimiento, la pérdida de peso en el grupo de Jenny Craig, que se basó en un centro, fue de 16 libras (unos siete kilos), o 7.9 por ciento del peso corporal inicial. En el grupo de Jenny Craig basado en el teléfono, la pérdida media de peso fue de casi 14 libras (poco más de seis kilos), o 6.8 por ciento del grupo corporal, mientras que el grupo de control perdió apenas 4.5 libras (dos kilos), alrededor del 2.1 por ciento de su peso corporal inicial.

Cada vez que visitaban la clínica, las participantes recibían $25. El costo normal de inscribirse en Jenny Craig por un año en EE. UU. es de $359. Además, las participantes también tienen que cubrir el costo de la comida empacada, que en promedio es de unos $100 por semana, pero Rock dijo que "la gente gasta dinero en comida de cualquier forma".

El segundo estudio, liderado por Bret Goodpaster, de la Facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh, y colegas, asignó al azar a casi cien personas gravemente obesas que no sufrían diabetes, de las cuales 37 por ciento eran negras, a uno de dos grupos. Las personas del primer grupo comenzaron un plan de dieta y ejercicio (que también incluía comidas preparadas) de inmediato. El segundo grupo hizo lo mismo, con la excepción de que la actividad física comenzó seis meses tras el inicio de la dieta. Ambos grupos tenían contacto regular con un experto en nutrición.

Tras seis meses, los que comenzaron el ejercicio justo al iniciar el plan habían perdido más peso (24 libras, o casi once kilos) que los que retrasaron el ejercicio (18 libras, o poco más de ocho kilos). Pero para finales de año, el grupo retrasado estaba alcanzando al otro (22 libras o diez kilos, frente a 26 libras o casi doce kilos en el grupo de comidas preparadas).

Esto representaba una pérdida de peso clínicamente significativa de ocho a diez por ciento del peso corporal inicial.

Los exámenes físicos también mostraron que la presión arterial, la resistencia a la insulina, la grasa abdominal visceral, la circunferencia de la cintura y otras señales de advertencia de enfermedad cardiaca inminente habían mejorado.

Los participantes también recibieron pago por su participación en este estudio, así como incentivos financieros por alcanzar sus metas conductuales, que incluían caminar a paso vivo 60 minutos al día, cinco días por semana, con un objetivo de 10,000 pasos por día.

"Lo realmente importante son los componentes", aseguró Ory. "Tal vez para mantener la pérdida de peso con el tiempo, habrá que recibir la comida junto con la consejería, además de actividad física. Un factor por sí mismo no tendrá tanto éxito como todos los métodos juntos".

Más información

La American Heart Association tiene más información sobre cómo permanecer sano mediante las elecciones de estilo de vida.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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