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Nigeria confirma dos casos de Ébola

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Nigeria confirma dos casos de Ébola

El Ministerio de Salud de Nigeria confirmó el segundo caso de Ébola en el país. Es el doctor que trató a Patrick Sawyer, el liberiano-americano que contrajo el virus y murió el 25 de julio en Lagos, tras un viaje a Liberia.

Onyebuchi Chukwu, el ministro de Salud nigeriano, dijo que hay otros tres casos que se están analizando. "Son tres profesionales de salud que también trataron a Sawyer y que están presentando síntomas. Se están analizando en este momento sus muestras de sangre".

Esta epidemia de Ébola —la más extensa en la historia de este virus letal— comenzó en Guinea, y luego se registraron casos en Liberia y Sierra Leona. Nigeria es el cuarto país que presenta pacientes. Es la primera vez que aparecen casos en África Occidental.

Hasta el momento, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), ya se han registrado 1,440 casos, con 826 muertes.

En estos momentos está volando hacia Atlanta, Estados Unidos, la estadounidense Nancy Writebol, quien contrajo el virus atendiendo a pacientes en una misión en Liberia. Es el segundo caso que llega al país: el doctor Kent Brantly, quien también se infectó trabajando en Liberia, ya está siendo tratado en el Hospital de la Universidad Emory.

Los casos en Nigeria le ponen nuevamente un interrogante a la eficacia de los sistemas de salud en el continente para controlar y acorralar a un virus como el Ébola, que necesita de aislamiento, medidas de bioseguridad y cuidados especiales. 

Los primeros casos de Ébola se registraron en 1976 en Sudán y el Congo, y desde entonces ha reaparecido de manera cícicla por un tiempo, para luego volver a esconderse en las profundidades de la selva. Desde entonces se han infectado más de 3,000 personas, sin contar los casos del 2014.

Pero, al parecer, el reservorio se traslada. Ésta es la primera vez que surge un brote de Ébola en África Occidental, una complicación extra porque se conoce menos de su posible impacto. Y también que aparece en grandes ciudades.

Para los detectives de la ciencia que intentan descubrir cuál es el reservorio del Ébola (el animal que porta el virus, que no se enferma pero sí lo transmite) las únicas pistas que existen hasta el momento es el común denominador de los primeros contagiados: todos estuvieron en algún momento en contacto con puercoespines, antílopes, murciélagos o monos infectados, es decir entraron al ecosistema donde vive el virus. Pero estos animales no eran el reservorio, porque estaban muertos.

Entre el primer brote en 1976 y 1998 se tomaron muestras de 30,000 mamíferos, reptiles, aves y anfibios de las zonas afectadas, pero no se encontró el virus, sólo rastros de él en algunos roedores. 

A diferencia de, por ejemplo, el virus del Sida, que se toma su tiempo para infectar y pasa cómodo a través de desprotegidas personas, el Ébola entra al organismo humano y lo aniquila.

Los síntomas aparecen a los siete días de contraer la infección y parecen una versión extrema de las señales de la gripe: intenso dolor muscular, fatiga, fiebre alta. Sin embargo, pronto aparecen las diferencias, con un salpullido que comienza a cubrir todo el cuerpo. 

De ahí en más, una debacle feroz. La persona comienza a sangrar por todos sus orificios —boca, oídos, ojos, ano— y en el 60 a 90% de los casos sobreviene la muerte porque el cuerpo colapsa.

Aún no hay un tratamiento eficaz, y por ende la cura para este virus. La única medida es el aislamiento del paciente, y cuidados paliativos que alivien los síntomas.

 

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