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Los niños autistas suelen ser malos comedores, aunque de nutrición andan bien

Por Jenifer Goodwin, Reportero de Healthday -
Los niños autistas suelen ser malos comedores, aunque de nutrición andan bien

Un estudio halla que en su infancia pueden ser comedores más lentos y exigentes, pero su crecimiento no se ve afectado

LUNES, 19 de julio (HealthDay News/HolaDoctor) -- Como pueden dar testimonio muchos padres de niños autistas, cuando son pequeños suelen tardar en comer alimentos sólidos, y a medida que crecen se convierten en comedores más selectivos, muestra una nueva investigación.

Sin embargo, la buena noticia del estudio es que la nutrición y el crecimiento de estos niños por lo general no se ven afectados.

Los problemas para comer pueden aparecer en la infancia en niños autistas y acentuarse más con la edad, encontraron los autores del estudio.

Los investigadores recopilaron datos sobre los hábitos alimenticios de casi 13,000 niños que nacieron en el suroeste de Inglaterra entre 1991 y 1992. A los niños se les dio seguimiento desde su nacimiento, y los padres completaron cuestionarios sobre los hábitos alimenticios de los pequeños.

Alrededor de 80 niños fueron diagnosticados posteriormente con un trastorno del espectro autista, una afección del neurodesarrollo que aparece en los primeros tres años de vida y que se caracteriza por impedimentos en la interacción social y dificultades de comunicación, así como por patrones de conducta restringidos o repetitivos.

Los padres de los niños que fueron diagnosticados posteriormente con autismo eran más propensos a informar que sus hijos tenían dificultades para comer entre los 15 y 54 meses de edad, además de ser "muy difíciles de alimentar", "muy exigentes", o comer objetos no comestibles, un trastorno conocido como pica.

Por ejemplo, los padres cuyos hijos fueron diagnosticados más tarde con autismo informaron que a los 6 meses de edad sus hijos tardaban en aceptar alimentos sólidos y que tomaban más tiempo para comer que los niños que no tenían este trastorno.

Cuando los niños llegaban a los 15 meses, cerca del 8 por ciento de los padres de niños autistas informaron que eran "muy difíciles de alimentar" en comparación con casi el 3 por ciento de los niños no autistas.

Y en cuanto a los niños entre 4 y 5 años, cerca del 26 por ciento de los padres señalaron que sus hijos autistas eran muy difíciles de alimentar en comparación con el 10 por ciento de los niños no autistas.

Los niños autistas también eran comedores más exigentes. A los 15 meses de edad, el 9.5 por ciento de los padres informaron que los niños diagnosticados posteriormente con autismo eran niños "muy quisquillosos" en comparación con el 5.4 por ciento de los padres de niños no autistas.

Entre los 4 y 5 años, el 37.5 por ciento de los padres de niños autistas señalaron que su hijo era "muy quisquilloso" en comparación con casi el 14 por ciento de los padres de otros niños.

No obstante, a pesar de los desafíos que los padres pueden afrontar para lograr que sus hijos consuman una dieta balanceada, los investigadores no encontraron diferencias en cuanto a la altura, peso o índice de masa corporal (IMC) entre niños autistas y niños no autistas a los 7 años.

Los niños autistas comían menos verduras, ensaladas y frutas frescas que otros niños, pero también consumían menos dulces y gaseosas, encontró el equipo del estudio.

Y un análisis del consumo de alimentos reportado demostró que los niños autistas y los niños no autistas consumían cantidades similares de calorías, grasas, proteínas y carbohidratos.

Además de las pequeñas diferencias en los niveles de vitaminas C y D, los niños autistas y no autistas consumían cantidades similares de nutrientes importantes. Los niveles en la sangre de hemoglobina o hierro en los niños autistas eran ligeramente inferiores, pero no lo suficiente como para ser estadísticamente significativos.

En su conjunto, los padres de los niños que tienen un trastorno del espectro autista deben respirar aliviados en cuanto a los hábitos alimenticios de sus hijos, dijo la coautora del estudio Pauline Emmett, nutricionista de la Universidad de Bristol en Inglaterra.

"Aunque los niños que tienen trastornos del espectro autista experimentan más dificultades para alimentarse y comen menos variedad de alimentos, esto no afecta los nutrientes de su dieta, su estatura, peso o IMC", señaló Emmett. "Parece que no hay motivos de gran preocupación".

El estudio aparece en la edición en línea del 19 de julio de Pediatrics.

Los expertos que tratan a niños autistas a menudo escuchan a los padres decir que tienen problemas a la hora de comer, señaló Geraldine Dawson, directora científica de Autism Speaks. El problema es tan prevalente que la mayoría de los centros de autismo tienen un experto en nutrición que evalúa los hábitos alimenticios de los niños.

Un desafío es que muchos niños autistas tienen una fuerte necesidad de mantener una rutina constante o "monotonía", explicó Dawson, lo que puede causar ansiedad cuando se les pide que prueben nuevos alimentos. Los niños autistas pueden tener sensibilidades sensoriales, que causan aversión a ciertas texturas o sabores.

Algunos niños autistas tienen retrasos motores que pueden llevar a problemas para comer o tragar.

Y aunque se sabe muy poco sobre las causas subyacentes, el autismo se asocia con problemas gastrointestinales, tales como estreñimiento y diarrea, lo que lleva a algunos niños a evitar comer.

En el estudio, cerca del 8 por ciento de los padres informaron que sus hijos tenían una dieta especial "para alergias", en comparación con el 2 por ciento de los otros niños. Aunque no hubo ninguna información con relación a qué tipo de alergia era, muchos padres eligieron para sus hijos dietas sin gluten (trigo) ni caseína (proteína láctea). Existe poca evidencia de que esto puede aliviar los síntomas, de acuerdo con estudios recientes.

Un punto fuerte de los hallazgos, observó Dawson, es que a los padres se les preguntó sobre la dieta de sus hijos antes del diagnóstico de autismo, lo que reduce las probabilidades de sesgo en la descripción de la conducta de los niños. La edad promedio de diagnóstico fue de poco menos de 4 años.

"Las dificultades en la alimentación parecen comenzar a una edad muy temprana y parecen ser inherentes al síndrome en muchos niños", destacó Dawson.

Dawson estuvo de acuerdo con la sugerencia de los investigadores de que los niños que tienen dificultades constantes para comer podrían necesitar evaluarse para el autismo.

Más información

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidente Cerebrovascular de EE. UU. ofrece más información sobre el autismo.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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