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Inducir el parto podría no aumentar el riesgo de cesárea

Por Amy Norton, Reportera de HealthDay -
Inducir el parto podría no aumentar el riesgo de cesárea

Un estudio también encontró que provocar el parto en la semana 39 no afectaba a la salud del bebé ni de la madre

MIÉRCOLES, 2 de marzo de 2016 (HealthDay News) -- Al contrario de lo que se ha temido durante mucho tiempo, las mujeres embarazadas con más edad en quienes se induce el parto cerca de la fecha de término podrían no enfrentarse a un mayor riesgo de necesitar una cesárea, sugiere un nuevo ensayo clínico.

Los investigadores británicos hallaron que cuando se inducía el parto en las madres primerizas de más edad durante la semana 39 del embarazo, no tenían un riesgo más alto de cesárea ni ningún otro efecto negativo para ellas mismas ni sus bebés recién nacidos.

Los expertos afirmaron que el estudio, publicado en la edición del 3 de marzo de la revista New England Journal of Medicine, sugiere que la inducción del parto es más segura de lo que los médicos pensaban.

Pero la pregunta sigue en pie: ¿hay algún beneficio de hacerlo cuando una mujer está teniendo un embarazo sano?

"No hay evidencias claras de que lo haya", dijo el Dr. William Grobman, profesor de obstetricia y ginecología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago.

"Fue un estudio muy bueno, pero no debe conducir a ningún cambio masivo en la práctica", dijo Grobman, autor de un editorial publicado junto con el estudio.

Oficialmente, la inducción del parto solo se recomienda bajo ciertas circunstancias, por ejemplo cuando una mujer sufre de una afección médica que plantea un riesgo para ella o para su bebé, o si el embarazo supera las 42 semanas. (Un embarazo a término completo dura unas 40 semanas).

Se puede realizar una inducción del parto por motivos no médicos, por ejemplo cuando una mujer vive lejos de un hospital, pero no antes de la semana 39 del embarazo, según el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (American Congress of Obstetricians and Gynecologists, ACOG).

El nuevo ensayo evaluó una práctica que no es estándar, según Grobman: probar la inducción del parto en mujeres relativamente mayores (a partir de los 35 años) que esperaban a su primer bebé, pero que tenían un embarazo sano.

En teoría, la inducción del parto en la semana 39 podría prevenir algunos mortinatos tardíos. Y estudios anteriores hallaron que las mujeres de más edad, en particular las que van a tener a su primer bebé, están en un mayor riesgo de tener ese tipo de mortinato, apuntó la investigadora líder, la Dra. Kate Walker.

Pero incluso con el aumento en el riesgo, los mortinatos tardíos son poco comunes. Así que ha habido cierta preocupación de que cualquier beneficio de la inducción del parto sería superado por las complicaciones potenciales, lo que incluye un parto fallido que amerite una cesárea.

Para obtener algunas respuestas, Walker y sus colaboradores de la Universidad de Nottingham reclutaron a 619 mujeres mayores de 34 años que iban a tener a su primer bebé. Asignaron a la mitad al azar a recibir una inducción del parto en la semana 39 del embarazo, mientras que las demás esperaron a la madre naturaleza o tuvieron una inducción debido a algún problema médico.

Al final, las mujeres con una inducción planificada no mostraron un riesgo más alto de necesitar una cesárea. Un tercio de las mujeres de ambos grupos se sometieron a cesáreas.

Por otro lado, la inducción no mostró ninguna diferencia en la salud de las madres ni de los recién nacidos.

Pero eso, dijo Walker, se debió a que el estudio no fue suficientemente grande como para detectar los efectos sobre las complicaciones poco comunes. Ninguna mujer de ninguno de los dos grupos sufrió un mortinato tardío.

"Ahora lo ideal sería realizar un ensayo mucho más grande para probar una reducción en los mortinatos", planteó Walker.

Grobman dijo que está dirigiendo un ensayo de esas características. Ya se está llevando a cabo, y busca al final inscribir a 6,000 madres embarazadas de todas las edades, anotó.

El ensayo "tiene el potencial", afirmó, de probar si la inducción del parto puede o no ofrecer algún beneficio a las mujeres con embarazos sanos.

"Pero por ahora las personas no deben pedir de forma rutinaria una inducción del parto en la semana 39", dijo Grobman.

Y a menos que haya un motivo médico, las inducciones nunca deben realizarse antes de la semana 39, para ayudar a garantizar que el recién nacido sea sano, añadió.

Walker reconoció que pueden haber factores desconocidos, pero también dijo que quizá algunas madres primerizas de más edad no deseen esperar a los resultados de más ensayos clínicos.

"Si les ofrecen una inducción del parto a las 39 semanas", comento, "pueden sentirse tranquilas de que no resultará en un aumento del riesgo de cesárea ni en un empeoramiento de la experiencia del parto. Este estudio provee evidencias para ayudarlas a tomar una decisión informada".

En Estados Unidos, la tasa de inducción del parto ha bajado ligeramente en años recientes, tras dos décadas de un aumento constante, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. En 2012, alrededor del 23 por ciento de todos los partos de un único bebé fueron inducidos.

Más información

El ACOG ofrece más información sobre la inducción del parto.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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