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¿Es el duelo una enfermedad? El debate se acalora

Por Alan Mozes, Reportero de Healthday -

Expertos psiquiátricos divididos sobre si el duelo se debe incluir en el nuevo manual de diagnóstico.

JUEVES, 16 de febrero (HealthDay News) -- La pérdida de un ser querido puede provocar una gran angustia emocional, pero ¿es el duelo posterior parte normal de la condición humana, o es una forma de enfermedad mental que se debe diagnosticar y tratar?

Ese es el meollo de un importante debate actual en el mundo de la psiquiatría, mientras la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association, APA) se prepara para publicar la quinta edición de su importante guía de referencia para la salud mental, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM).

El problema es que por primera vez el manual, una piedra angular para los profesionales de la salud mental de todo EE. UU., podría no excluir el concepto de "duelo" de la constelación de conductas y experiencias que se piensa que ameritan consideración cuando los profesionales clínicos buscan diagnosticar un trastorno depresivo mayor.

¿Qué quiere decir esto? Esos sentimientos o arrebatos que acompañan a la muerte de un familiar o amigo cercano (como el llanto, el insomnio, la fatiga, la confusión y la tristeza profunda) podrían ahora ser considerados como una enfermedad tratable en lugar de una reacción normal a los momentos más devastadores de la vida.

Sobra decir que no todos están de acuerdo con este cambio de opinión.

"Para mí, el duelo es una condición normal, que no debe ser etiquetado con un código diagnóstico ni tratado", enfatizó el Dr. T. Byram Karasu, presidente de psiquiatría y ciencias conductuales del Colegio de Medicina Albert Einstein y psiquiatra jefe del Centro Médico Montefiore en la ciudad de Nueva York. "En algún momento de sus vidas, todos experimentan una pérdida. Entonces, esto sería clasificar a todo el mundo en algún momento. Nadie sería inmune".

"Y esto no tiene sentido, dado que el duelo es una conducta normal y muy sana", señaló Karasu, quien también es presidente del Grupo Nacional de Trabajo sobre el tratamiento de la depresión de la APA. "Uno tiene que sentir gozo, además de dolor y depresión, de otra forma la vida no merece la pena. Y no se debería interrumpir el duelo con fármacos o psicoterapia. Hay que sentir la pérdida, y solo sentirla y recuperarse de ella hará que uno se convierta en una mejor persona. El duelo interrumpido se convierte en un tema pendiente".

La postura de Karasu concurre con lo expresado por la junta editorial de la revista médica británica The Lancet, que presenta su oposición al nuevo abordaje clínico en su edición del 18 de febrero.

"El duelo no es una enfermedad", plantean los editores de la revista, y anotan que un cambio diagnóstico en el próximo manual de la APA daría a los profesionales clínicos la potestad de interpretar cualquier angustia posterior a una pérdida que dure más de dos semanas como una preocupante señal de enfermedad en lugar de una señal estándar de afrontamiento.

El equipo de la Lancet sugiere que, en su lugar, un proceso intenso pero normal de duelo puede durar entre seis meses y un año, dependiendo de la naturaleza individual de la relación particular que la muerte ha roto.

"Medicalizar el duelo para que el tratamiento se legitimara rutinariamente con antidepresivos, por ejemplo, no solo es algo peligrosamente simplista, sino también erróneo", anotaron los autores.

Sin embargo, reconocieron que a veces el duelo sí puede convertirse en algo mucho más complejo, duradero y "patológico". En esos casos, podría surgir una verdadera depresión clínica con las características de un supuesto "trastorno por duelo prolongado", una nueva designación potencial que está siendo considerada por la Organización Mundial de la Salud. Y la junta concurrió en que esos pacientes podrían beneficiarse de alguna forma de intervención de salud mental.

La preocupación sobre exactamente en qué momento el duelo normal se convierte en una afección que quizás amerite tratamiento es lo que impulsa la idea de incluirlo en el DSM, señaló el Dr. Sidney Zisook, profesor de psiquiatría de la Universidad de California, en San Diego.

"Ha sido bien reconocido que la muerte de un ser querido, al igual que cualquier otro estresor intenso [como] perder el empleo, el diagnostico de una enfermedad letal o el divorcio, puede desencadenar una depresión clínica", señaló. "Los síntomas depresivos resultantes no son menos graves ni debilitantes cuando los causa el duelo que cuando suceden tras cualquier otro evento vital, o de hecho cuando la depresión parece surgir de la nada".

"Reconocer que el duelo puede ser un estresor grave que podría desencadenar una depresión clínica en una persona vulnerable no medicaliza ni patologiza el duelo", sugirió. "En lugar de ello, evita que la depresión clínica se obvie o ignore, y facilita la posibilidad de un tratamiento adecuado".

Zisook advirtió que "este reconocimiento no significa que pensemos que el duelo agudo deba terminar en días, semanas o incluso meses. En algunas personas podría durar años, haya también o no depresión clínica. Pero reconocer que la depresión clínica también puede presentarse en algunos individuos en duelo podría hacer mucho por ayudar a que esos individuos recuperen sus vidas".

Para el Dr. Randolph M. Nesse, profesor de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, el debate se resume en un tira y jala entre el sentido común básico por un lado y la búsqueda de la ciencia de coherencia diagnóstica por el otro.

"Todos sabemos que el duelo es algo que le ocurre a todo el mundo", anotó. "Y simplemente porque una emoción duela no significa que sea mala o no sana. La mayoría de veces es una respuesta de sentido común a un problema real".

"Así que para mí no tendría sentido eliminar el criterio de la exclusión del duelo [del DSM]", apuntó Nesse, quien también es profesor de psicología del Colegio de Literatura, Ciencias y Artes de la UM. "Pero dado que es tan difícil averiguar cuándo una emoción es normal o no sin realmente saber lo que sucede en la vida de la persona, tener un sistema de clasificación para diagnosticar la depresión que sea práctico, fácil y sencillo conlleva ventajas innegables. Facilita las cosas. Entonces, se incluye el duelo en un apartado a rellenar, ya sea que haya un problema real que diagnosticar o no".

"Pero eso es lo preocupante", añadió. "Porque cuando alguien recibe un diagnóstico de depresión, fomenta que se le dé tratamiento. Y recibir ese tratamiento obliga a la persona que está siendo tratada a creer que de verdad tienen un problema que amerita tratamiento. Y eso puede resultar nocivo en muchísimos casos en que el duelo en realidad es una respuesta normal y sana a un evento vital".

Más información

Para más información sobre el duelo, visite Mental Health America.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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