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Enfriar a una persona tras un paro cardiaco puede ayudar a conservar las funciones cerebrales

Por Steven Reinberg, Reportero de HealthDay -

Un estudio halló que reducir ligeramente la temperatura corporal se ha asociado a buenos resultados mentales

Enfriar el cuerpo puede ayudar a prevenir o reducir el daño cerebral provocado por un paro cardiaco, según sugirió un nuevo estudio.

La gente que ha recibido lo que se conoce como gestión dirigida de temperatura corporal luego de un paro cardiaco -- cuando el corazón deja de latir -- tiene buenos resultados en términos de calidad de vida y función mental, de acuerdo a los investigadores. Las temperaturas corporales se redujeron entre 2 y 7 grados Fahrenheit (1.1 y 3.9 grados Celsius).

"Entre los pacientes inconscientes con paros cardiacos que fueron tratados con gestión orientada de temperatura corporal, más de 90 por ciento regresó a casa y un número significativo tenía un empleo remunerado", dijo el Dr. Venkatesh Aiyagari, profesor de cirugía neurológica, y neurología y neuroterapéutica en el Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas.

Aiyagari no estuvo involucrado en la presente investigación, pero fue coautor de un editorial acompañante del estudio en la edición en línea del 6 de abril de JAMA Neurology.

El doctor añadió que se cree que reducir la temperatura del cerebro protege las neuronas. "Los mecanismos precisos siguen siendo investigados. En términos generales, el enfriamiento reduce la necesidad de energía de las neuronas que se han lesionado por la reducción de la irrigación sanguínea al cerebro, reduce la inflamación e inhibe la liberación de toxinas que podrían llevar a la muerte celular", dijo Aiyagari.

Aiyagari añadió que, a pesar de los beneficios aparentes de reducir las temperaturas de los pacientes, es poco común que esto se haga en los Estados Unidos.

Un estudio previo halló que, en promedio, poco más del uno por ciento de los pacientes con paros cardiacos fueron tratados con reducción de temperatura en los Estados Unidos, precisó Aiyagari.

"Sin embargo, la buena noticia es que este porcentaje aumentó, de 0.34 por ciento en 2007 a 2.49 por ciento en 2010", dijo. El doctor añadió que el porcentaje de hospitales que utilizaban la reducción de temperatura era de casi el 14 por ciento.

Para el estudio actual, un equipo liderado por el Dr. Niklas Nielsen de la Universidad de Lund y el Hospital Helsingborg en Suecia comparó dos objetivos de temperatura en más de 900 adultos con paros cardiacos. Los pacientes venían de 36 unidades de cuidado intensivo en Europa o Australia. Se les trató entre finales de 2010 y principios de 2013.

Los investigadores asignaron aleatoriamente a pacientes para la reducción de sus temperaturas corporales. Los autores del estudio reportaron que a un grupo se le redujo a 91.4 grados Fahrenheit (33 C); al otro a 96.8 grados Fahrenheit (36 C). La temperatura corporal normal es de 98.6 grados Fahrenheit (37 C).

Durante un periodo de 36 horas, se mantuvo a los pacientes en su objetivo de temperatura enfriándolos o calentándolos, de acuerdo a los investigadores. La función mental y la calidad de vida de los pacientes se midieron; seis meses después del paro cardiaco, según el estudio.

Luego de esos seis meses, los investigadores encontraron que 245 pacientes en el grupo de menor temperatura estaban vivos, al igual que 246 del grupo de temperatura de 96.8 grados. La función mental fue similar entre todos los pacientes.

No hubo diferencia entre los grupos en cuanto a una mayor necesidad de ayuda para realizar actividades de la vida diaria. Además, la mayoría de los sobrevivientes reportaron que eran independientes en sus actividades diarias y 66.5 por ciento de los pacientes en el grupo de menor temperatura y 62 por ciento de los pacientes del grupo de temperatura de 96.8 grados dijeron a los investigadores que consideraban que se había recuperado completamente desde un punto de vista mental.

El Dr. Ralph Sacco es el presidente de neurología en la Escuela de Medicina Miller de la Universidad de Miami. "La gestión de temperatura dirigida con el objetivo de enfriar el cuerpo y el cerebro ha mostrado mejorar los resultados luego de un paro cardiaco, si bien aún hay debates sobre la temperatura exacta que debe buscarse", dijo.

"No todos los hospitales cuentan con protocolos para pacientes que sufrieron paros cardiacos, pero conforme la evidencia sigue creciendo serán necesarios hospitales más especializados con el personal y el equipo para tratar a los pacientes con paros cardiacos", dijo Sacco.

Más información

Para más información sobre paros cardiacos visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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