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El TDAH podría afectar a las relaciones sociales a principios de la vida

Por Tara Haelle, Reportera de HealthDay -
El TDAH podría afectar a las relaciones sociales a principios de la vida

Un estudio encuentra que un ciclo de rechazo por parte de los compañeros y el empeoramiento de los síntomas podría aumentar las dificultades

MIÉRCOLES, 16 de diciembre de 2015 (HealthDay News) -- Los niños pequeños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) podrían experimentar más problemas para socializar con sus compañeros, lo que puede entonces contribuir a que los síntomas empeoren, sugiere un nuevo estudio noruego.

Pero el ciclo entre los síntomas y los problemas sociales parece reducirse a medida que los niños crecen, apuntaron los autores del estudio.

"Los niños inquietos tienden a ser menos atractivos como compañeros de juego, debido a sus problemas para mantener la atención en las normas, estar alertas ante las ideas de los otros niños y una comprensión limitada del concepto de los turnos", comentó el autor del estudio, Frode Stenseng. Stenseng es profesor asociado del Centro Regional de Salud Mental de los Niños y los Jóvenes y de Bienestar de los Niños de la Universidad Noruega de Ciencias y Tecnología.

"Los padres y los maestros deben, al menos cuando se trate de niños en edad preescolar, intentar orientar a esos niños hacia el juego social, de forma que no se les excluya con tanta facilidad", añadió Stenseng.

A un experto le sorprendieron los hallazgos.

"Aunque hace mucho que sabemos que los niños con TDAH tienen un riesgo más alto de rechazo de sus pares, es sorprendente que un rechazo paritario más temprano parezca conducir a unos mayores síntomas de TDAH, lo que sugiere una relación bidireccional entre los síntomas del TDAH y el funcionamiento social", apuntó el Dr. Andrew Adesman, jefe de pediatría del desarrollo y conductual del Centro Médico Pediátrico Cohen de Nueva York, en New Hyde Park, Nueva York.

Los hallazgos aparecen en la edición del 16 de diciembre de la revista Child Development.

En el estudio, los investigadores evaluaron los síntomas de TDAH en casi mil niños cuando tenían unos cuatro años de edad. Los padres y los maestros de preescolar de los niños también completaron cuestionarios sobre las interacciones sociales de los niños con sus compañeros.

Los investigadores volvieron a recabar la misma información cuando los niños tenían entre 6 y 8 años. Los investigadores le perdieron la pista a poco más de 300 niños durante el proceso de seguimiento.

Para caracterizar las interacciones sociales de los niños, los padres y maestros calificaron qué tanto aplicaban tres afirmaciones a cada niño: "No les cae bien a otros niños/pupilos", "No se lleva bien con otros niños/pupilos", y "Se burlan mucho de él/ella".

Cuando los investigadores compararon los síntomas y las interacciones sociales de los niños a los 4, 6 y 8 años de edad, encontraron que los niños con los síntomas más graves de TDAH también experimentaban el mayor nivel de rechazo de parte de sus compañeros de clase. Al mismo tiempo, cuanto más rechazo experimentaban los niños a los 4 años, peores tendían a ser sus síntomas de TDAH a los 6 años.

Pero cuando los niños cumplieron 8 años, ese ciclo de rechazo por parte de sus compañeros y de empeoramiento de los síntomas de TDAH ya no parecía existir, hallaron los investigadores.

"Todos los niños necesitan de la interacción social con sus compañeros, por ejemplo para facilitar la aptitud social", dijo Stenseng. "Cuando un niño es rechazado por sus pares, esto podría conducir a una mayor inquietud y además a una mayor agresividad".

Pero comprender el motivo de que los demás niños no deseen jugar con ellos podría ayudar a reducir la agresividad de esos niños, y quizá ayudarles a aprender estrategias para vencer su frustración, explicó Stenseng.

"Como padre, una opción es facilitar el juego y las actividades en áreas sociales que sus hijos puedan dominar a pesar de su inatención, impulsividad e inquietud", dijo Stenseng.

"Los padres deben ayudar a sus hijos a encontrar actividades, como los deportes u otras actividades de ocio, con el fin de establecer vínculos sociales en un contexto en que el niño se sienta más cómodo que en el ámbito escolar", sugirió Stenseng.

Adesman apuntó que "los niños con TDAH con frecuencia tienen problemas con deportes populares de equipo, como el béisbol y el fútbol, en que se espera que los niños presten atención aunque la pelota no se dirija a ellos".

En lugar de ello, añadió, "es más probable que a los niños con TDAH les vaya bien en deportes de equipo como el básquetbol, que conlleva un movimiento y una participación más constantes, o deportes de logro individual como el tenis, la natación, el campo y pista y las artes marciales".

Mientras tanto, los padres y los maestros también pueden ayudar a enseñar a los niños habilidades sociales como una parte importante de la gestión de las conductas del TDAH, planteó Mayra Méndez, coordinadora del programa de servicios para las discapacidades intelectuales y del desarrollo y de salud mental del Centro de Desarrollo Infantil y Familiar Providence Saint John's en Santa Mónica, California.

"El entrenamiento temprano en habilidades sociales es esencial para el cerebro en desarrollo de un niño pequeño, mientras que el entrenamiento en habilidades sociales en los niños mayores solidifica una comprensión de las normas sociales a un nivel más alto", comentó Méndez, que no participó en la investigación.

"El entrenamiento en habilidades sociales respalda la concienciación sobre las situaciones y los límites sociales, lo que ayuda a los niños a construir su capacidad de autoevaluación, de autorregulación y de ajuste de su conducta de acuerdo con el impacto que tengan sobre los demás", añadió Méndez.

Stenseng enfatizó que también es importante no culpar al niño con TDAH de las dificultades que experimente con sus pares, sino tomar el diagnóstico en cuenta e intentar comprender sus sentimientos.

Los investigadores no exploraron los posibles efectos de tomar medicamentos sobre este ciclo, pero es posible que los fármacos para el TDAH puedan influir en las interacciones, dijo Stenseng.

"En la medida en que los medicamentos reducen los síntomas del TDAH, podrían también reducir las probabilidades de que los niños sean rechazados por sus compañeros", planteó Stenseng. "Pero los medicamentos excesivos también podrían conducir a resultados nocivos, dado que ningún niño quiere jugar con alguien sin energía ni iniciativa".

Adesman se mostró de acuerdo en que la cantidad adecuada de medicamentos puede ayudar a un niño con TDAH a funcionar mejor a nivel social.

"Este estudio no observó los efectos de los medicamentos, y la mayoría de niños en edad preescolar con TDAH no están siendo tratados con fármacos", explicó. "Dicho esto, el tratamiento farmacológico exitoso de los niños con TDAH con frecuencia sí resulta en un mejor funcionamiento social y en una mayor aceptación de parte de los compañeros".

Más información

Para más información sobre el TDAH, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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