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El esmog puede aumentar la presión arterial, según unos estudios

Por Alan Mozes, Reportero de HealthDay -
El esmog puede aumentar la presión arterial, según unos estudios

Los investigadores aconsejan prestar atención a la calidad del aire

MARTES, 31 de mayo de 2016 (HealthDay News) -- Hay más evidencias que vinculan la contaminación atmosférica con un mayor riesgo de desarrollar una hipertensión peligrosa.

Los hallazgos surgen de una revisión de 17 estudios llevados a cabo alrededor del mundo. Cada uno evaluó un vínculo posible entre la presión atmosférica y el aire sucio relacionado con contaminantes comunes como el humo del tubo de escape de los vehículos, la quema de carbón, y la tierra o el polvo llevado por el aire.

"Nuestros resultados demostraron que los contaminantes atmosféricos tenían efectos tanto a corto como a largo plazo sobre los riesgos [de hipertensión]", señaló el autor del estudio, Tao Liu, director de la división de salud ambiental del Instituto Provincial de Salud Pública Guangdong en Guangzhou, China.

A corto plazo, anotó, unos cuantos días de contaminación atmosférica más alta podrían conducir a más visitas a las emergencias de los hospitales debido a aumentos temporales en la presión arterial. A largo plazo, los que viven con unos niveles constantemente altos de aire contaminado podrían acabar con una hipertensión crónica.

La hipertensión es un factor de riesgo clave del accidente cerebrovascular y de la enfermedad cardiaca, la principal causa de muerte en todo el mundo. Y la hipertensión misma se asocia con alrededor del 17 por ciento de los fallecimientos globales, apuntaron los autores del estudio.

"Es urgente tomar más medidas para proteger nuestro medioambiente y limpiar la calidad del aire", enfatizó Liu.

Por ahora, las personas (sobre todo las que sufren de hipertensión) deben "enfocarse mucho en la calidad del aire todos los días, e intentar evitar las actividades en exteriores o usar máscaras con filtros cuando la calidad del aire sea mala", aconsejó Liu.

Según las notas de respaldo del estudio, las causas de la hipertensión (una presión arterial elevada) incluyen los genes, los hábitos de estilo de vida, la dieta y los factores ambientales, lo que probablemente incluya a la contaminación del aire. Hasta ahora, las evidencias que vinculaban al esmog con la hipertensión han sido controversiales, comentó Liu.

En este proyecto, los investigadores analizaron 17 estudios llevados a cabo hasta agosto de 2015. En los estudios participaron unas 328,000 personas en total, de las cuales unas 108,000 tenían hipertensión.

Las investigaciones se llevaron a cabo en Brasil, Canadá, China, Dinamarca, Alemania, Irán, España, Suecia, Taiwán y Estados Unidos. La exposición a la contaminación a corto plazo se definió como la que ocurría en varios días, y la exposición a largo plazo como la que ocurría en varios años.

En general, el equipo de investigación definió la hipertensión como una lectura de la presión arterial sistólica (la cifra superior) por encima de 140 mm Hg, y/o una lectura de la presión arterial diastólica por encima de 90 mm Hg. El uso de antihipertensivos también fue una indicación de hipertensión.

El enfoque fueron contaminantes atmosféricos como el óxido de nitrógeno, que proviene de los combustibles fósiles usados en fábricas de electricidad y coches; el dióxido de azufre, que también es una emisión de los combustibles fósiles; el ozono; el monóxido de carbono; y la materia particulada, como las minúsculas motas de polvo, la tierra, el humo y las gotitas de líquidos.

La exposición a corto plazo a los contaminantes como el dióxido de azufre y ciertos tipos de materia particulada parecieron aumentar el riesgo de hipertensión. Además, la exposición a largo plazo al óxido de nitrógeno y a la materia particulada de vinculó con un riesgo más alto, indicó la revisión.

Los hallazgos no establecieron una relación causal entre esos elementos y la presión arterial elevada. Además, aunque pareció que el ozono y el monóxido de carbono se vincularon con la hipertensión, esos dos vínculos no alcanzaron la "significación estadística", apuntaron los investigadores.

El Dr. Gregg Fonarow, profesor de cardiología de la Universidad de California, en Los Ángeles, se mostró de acuerdo con Liu en que los resultados del estudio subrayan la necesidad de un aire más limpio.

"Estos hallazgos sugieren que las estrategias para reducir de forma efectiva la exposición a la contaminación atmosférica podrían tener beneficios cardiovasculares", comentó.

Fonarow apuntó a las recomendaciones de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association), que en general aconsejan evitar las actividades y/o el ejercicio al aire libre cuando los niveles de contaminación son altos.

En interiores, Liu recomienda usar purificadores del aire.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 31 de mayo de la revista Hypertension.

Más información

Para más información sobre la contaminación del aire, visite la Organización Mundial de la Salud.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2016, HealthDay

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