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Después de que los síntomas de una conmoción desaparecen, un flujo sanguíneo más lento al cerebro podría persistir

Por Amy Norton, Reportera de HealthDay -
Después de que los síntomas de una conmoción desaparecen, un flujo sanguíneo más lento al cerebro podría persistir

Pero un estudio preliminar no determina si es motivo de preocupación, según unos expertos

LUNES, 30 de noviembre de 2015 (HealthDay News) -- Los jugadores de fútbol americano jóvenes que sufren conmociones cerebrales pueden mostrar señales de un flujo sanguíneo reducido en el cerebro, incluso después de que sus síntomas hayan remitido, sugiere un nuevo estudio preliminar.

Mediante el uso de una forma avanzada de IRM, los investigadores encontraron que los jugadores de fútbol americano con una conmoción por lo general mostraban un flujo sanguíneo más bajo en el cerebro ocho días después de la lesión. Eso sucedía a pesar del hecho de que sus síntomas por lo general ya habían desaparecido en ese momento.

Pero en el estudio solo participaron 18 deportistas, y es demasiado pronto para saber qué podrían significar los hallazgos, apuntaron los expertos.

"¿Indica la reducción en el flujo sanguíneo un periodo de vulnerabilidad cerebral? Todavía nadie lo ha demostrado", dijo Kenneth Podell, codirector del Centro Metodista de Conmociones en Houston.

Según Podell, que no participó en el estudio, es sorprendente que el flujo sanguíneo cerebral de los deportistas en realidad se redujera a medida que sus síntomas de conmoción mejoraban, dado que a nivel superficial eso parece ilógico.

Pero si los síntomas han desaparecido, no está claro si el cambio en el flujo sanguíneo sea algo de qué preocuparse, sobre todo si no dura mucho, dijo Podell.

El Dr. Yang Wang, líder del estudio y profesor asociado de radiología del Colegio Médico de Wisconsin, en Milwaukee, apuntó que los hallazgos son "interesantes", pero solo un primer paso.

"No tenemos suficientes datos para decirles ahora a los padres o a los médicos qué deben hacer", dijo Wang.

Wang presentó los hallazgos el lunes en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte (Radiological Society of North America), en Chicago. Las investigaciones presentadas en reuniones se deben considerar preliminares hasta que se publiquen en una revista médica revisada por profesionales.

El estudio llega en un momento de preocupación creciente sobre los posibles efectos a largo plazo de las conmociones cerebrales, sobre todo las repetitivas, en los deportistas jóvenes. Según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU., más de 248,000 niños y adolescentes de EE. UU. acaban en emergencias cada año debido a una conmoción sufrida durante el deporte u otras actividades físicas, como montar bicicleta.

Las conmociones pueden provocar una variedad de síntomas, como, entre otros, un dolor de cabeza que empeora gradualmente, náuseas, mareo, confusión e irritabilidad.

De los deportes que conllevan un riesgo de conmoción, el fútbol americano ha recibido el mayor escrutinio, en parte debido a casos de alto perfil en que jugadores profesionales de fútbol americano han sufrido daños a largo plazo atribuidos a haber recibido golpes de forma repetida en la cabeza.

Tan solo la semana pasada, la familia de Frank Gifford, un destacado futbolista, anunció que había sufrido de encefalopatía traumática crónica (ETC) antes de su muerte a la edad de 84 años, en agosto. La ETC, que se vincula con golpes repetitivos en la cabeza y las conmociones, se ha detectado en muchos ex jugadores de la NFL en los últimos años. Solo se puede diagnosticar tras el fallecimiento, pero los síntomas típicos incluyen depresión, conducta agresiva, problemas con el control de los impulsos y pérdida de memoria.

Pero Podell apuntó que nadie sabe si los niños y adolescentes que juegan fútbol americano sufren algún daño cerebral duradero por los golpes en la cabeza, incluyendo los que provocan una conmoción.

Sin embargo, Podell enfatizó que las conmociones de los jóvenes deportistas se deben tomar en serio. Deben salir del campo y no volver a la actividad (ni física ni mental) hasta que sus síntomas se hayan resuelto y un médico lo autorice.

El problema, señalaron tanto Podell como Wang, es que los médicos dependen de medidas imperfectas, que incluyen lo que el joven deportista diga sobre sus síntomas. Y los niños que estén ansiosos por volver a jugar quizá no digan la verdad.

Un marcador biológico objetivo, medido con un escáner cerebral o un análisis sanguíneo, es el "santo grial" de la investigación sobre las conmociones, comentó Podell. Daría a los médicos una forma más precisa de diagnosticar una conmoción, y de medir si un paciente se ha recuperado.

Pero nadie sabe si la técnica de IRM usada en este estudio podría ser la respuesta. Wang señaló que es necesario realizar mucha más investigación.

Los hallazgos actuales se basan en 18 jugadores de fútbol americano, con una edad promedio de 18 años, que sufrieron una conmoción. Cada deportista recibió una evaluación de sus síntomas y un escáner cerebral un día después de la lesión, y de nuevo una semana más tarde. Los investigadores usaron un método avanzado de IRM que puede medir el flujo sanguíneo en el cerebro.

En promedio, los síntomas de los deportistas habían desaparecido en la segunda evaluación, según el estudio. Pero el flujo sanguíneo en el cerebro en realidad había bajado. No se observó un cambio de esa naturaleza en un grupo de comparación de 19 jugadores no lesionados.

Según Podell, se necesitan estudios más grandes y a mayor plazo para saber cuánto tiempo sigue siendo reducido el flujo sanguíneo en el cerebro, y lo que es incluso más importante, qué significa eso.

Dijo que "ahora mismo, la mejor forma de recuperarse de una conmoción es mediante un regreso gradual a las actividades físicas y mentales. Los padres deben buscar ayuda de un profesional con experiencia en las conmociones".

Pero Podell también desaconsejó alarmarse en exceso por el riesgo de conmoción que conllevan los deportes.

"Los deportes, incluso los de contacto, son muy valiosos", dijo. "Y alejar a los niños de los deportes de contacto no elimina su riesgo de conmoción".

Las caídas y los accidentes de coche en realidad son las principales causas de hospitalización por conmoción cerebral en los niños y adolescentes, según los CDC.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre las conmociones cerebrales relacionadas con los deportes.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2015, HealthDay

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