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Desplegar las calorías no influye en el consumo de comida rápida

Por Kathleen Doheny, Reportero de Healthday -

La etiqueta capta la atención, pero no influye en lo que los niños y adolescentes ordenan

MARTES, 15 de febrero (HealthDay News/HolaDoctor) -- Una investigación reciente halla que publicar la cantidad de calorías de las opciones del menú en los restaurantes de comida rápida no parece motivar a los adolescentes y a los padres de niños pequeños a pedir comidas menos calóricas.

Los investigadores que estudiaron las opciones del menú de cuatro cadenas de comida rápida antes y después de la entrada en vigencia del etiquetado obligatorio en la ciudad de Nueva York, señalaron que esta medida legislativa ha hecho muy poco por reducir el consumo de calorías.

"No observamos ningún cambio en el consumo de calorías antes y después de la entrada en vigencia del etiquetado", señaló el autor principal del estudio, el Dr. Brian Elbel, profesor asistente de medicina y políticas de salud de la Facultad de medicina y la Facultad de salud pública Wagner de la Universidad de Nueva York.

"El etiquetado [de las calorías] no es una solución milagrosa", señaló. Los esfuerzos relacionados con los restaurantes para combatir la obesidad infantil necesitan otros enfoques, tales como decirles a los consumidores el límite ideal de calorías para cada comida, agregó.

La comida rápida se ha relacionado con mayores tasas de obesidad en niños y adolescentes, escribieron los autores.

Aunque los adolescentes leyeron las cantidades de calorías publicadas en los restaurantes de comida rápida en la misma proporción que los adultos, esto no se tradujo en órdenes de comida más bajas en calorías.

Los hallazgos aparecen publicados en línea el 15 de febrero en la International Journal of Obesity.

Como parte de la nueva ley de reforma de la atención de la salud, los restaurantes con 20 establecimientos o más deben publicar el contenido calórico de sus menús. La ciudad de Nueva York fue pionera al poner en marcha un programa de etiquetado de alimentos en julio de 2008.

Ese verano, a lo largo de dos semanas, Elbel y su equipo estudiaron las opciones de comida rápida de 349 niños y adolescentes, desde un año de edad hasta los 17, en áreas de bajos ingresos de la ciudad de Nueva York y Newark, Nueva Jersey, tanto antes como después de la introducción del etiquetado de las calorías. En Newark el etiquetado no era obligatorio.

Los restaurantes eran McDonald's, Burger King, Wendy's y Kentucky Fried Chicken. Cerca del 90 por ciento de los clientes eran minorías étnicas y raciales.

Los investigadores les pedían a los clientes a medida que entraban que les mostraran su recibo y que respondieran a varias preguntas a cambio de dos dólares. Los clientes desconocían antes de ordenar la comida lo que estaban estudiando los investigadores.

Los padres de niños pequeños contestaron las preguntas sobre las elecciones alimenticias de sus hijos.

El 57 por ciento de los adolescentes de la muestra de Nueva York dijo que había leído la etiqueta, pero apenas el 9 por ciento tomó en cuenta esta información al momento de ordenar la comida.

Los adolescentes consumían 730 calorías por orden, en promedio, antes de la introducción del etiquetado y 755 después. Los padres ordenaban para sus hijos pequeños 610 calorías antes y 595 después, una reducción que no fue estadísticamente significativa.

Cerca del 35 por ciento de los adolescentes apuntó que consumía comida rápida seis o más veces a la semana. Alrededor de la tres cuarta partes señalaron que el sabor era lo que influía en su pedido.

Para muchos clientes, la ubicación del establecimiento era lo que les llevaba a elegir un restaurante.

Al destacar que el pequeño tamaño del estudio es una limitación, los autores sugieren que se realicen investigaciones a nivel nacional tan pronto entre en vigencia el etiquetado obligatorio de las calorías en todo el país.

Los hallazgos del estudio son similares a los de una investigación anterior llevada a cabo por el equipo de Elbel, que encontró que apenas más de una cuarta parte de los adultos que leían la información de las calorías la tomaban en cuenta.

Sin embargo, un estudio realizado por la Dra. Pooja Tandon, de la Universidad de Washington en Seattle, encontró resultados contradictorios. Ese estudio, que se publicó el año pasado, encontró que los padres que tenían información sobre la cantidad de calorías ordenaban 100 calorías menos por comida para sus hijos de 3 a 6 años (lo suficiente para hacer la diferencia a largo plazo), en comparación con los padres que no tenían acceso a esta información.

Tras revisar los resultados de la nueva investigación, Tandon apuntó que quizá sea necesario realizar un seguimiento a largo plazo después de los cambios en el menú para ver si hay una diferencia. "Es posible que las exposiciones repetidas sean necesarias antes de observar un cambio en el comportamiento o quizá se necesite más tiempo para que los restaurantes reformulen sus ofertas", apuntó.

Otra experta señaló que esta nueva investigación sugiere que las familias necesitan tener a mano información de salud antes de visitar los restaurantes de comida rápida. "Una vez que se toma la decisión de ir a un restaurante de comida rápida, la información nutricional parece no cambiar las preferencias alimenticias", señaló Connie Diekman, directora de nutrición universitaria en la Universidad de Washington en San Luis.

El estudio subraya la necesidad de una mejor educación sobre lo que es la alimentación sana y el consumo adecuado de calorías por comida, apuntó.

Más información

Para aprender a leer las etiquetas de los alimentos, visite la Administración de Alimentos y Drogas de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor

 

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