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¿Dónde se buscan los nuevos antibióticos?

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¿Dónde se buscan los nuevos antibióticos?
CRÉDITO: THINKSTOCK

El mundo necesita de nuevos y más poderosos fármacos para vencer a las enfermedades cada vez resistentes a los antibióticos. Y los científicos creen que la naturaleza puede brindar muchas respuestas: están buscando en insectos, aguas del océano y plantas, las claves para desarrollar nuevos medicamentos.

Un grupo de investigadores del Centro John Innes (JIC) de Norwich, Inglaterra, están estudiando cómo las bacterias extraídas de los estómagos de los insectos de palo gigantes y orugas de cinabrio, que se alimentan de plantas altamente tóxicas, podrían ayudar en el desarrollo de nuevos antibióticos.

Se trata de una nueva forma de pensar en la ciencia médica, con la mirada puesta en la naturaleza y con la esperanza de que en el interior de los insectos, en las profundidades de los océanos, o el más seco de los desiertos, pueda encontrarse la clave que conduzca a la creación de nuevos medicamentos.

"Los productos naturales cayeron en desgracia en el ámbito farmacéutico, pero ahora es el momento de mirar de nuevo", dijo Mervyn Bibb, profesor de microbiología molecular en JIC. "Tenemos que pensar ecológicamente, lo que tradicionalmente la gente no ha estado haciendo" agregó.

Creen que hay un montón de nuevos caminos para explorar. Marcel Jaspars, profesor de química orgánica en la Universidad de Aberdeen, en Inglaterra, está liderando una inmersión profunda para buscar bacterias en las aguas profundas y el lodo del Océano Pacífico que literalmente, nunca han visto la luz del día. Los científicos creen que ciertas poblaciones de microbios han desarrollado una forma única para hacer frente a las dificultades por sobrevivir. Y es justamente esa defensa, la que sería útil a la ciencia.

"Esencialmente, estamos buscando poblaciones aisladas de organismos. Ellos han evolucionado de forma diferente y por lo tanto, es de esperar que ayuden producir una nueva química", explicó Jaspars a Reuters.

Los nuevos recursos de la ciencia

La naturaleza históricamente ha servido a la humanidad en el desarrollo de los medicamentos. Desde el extracto de sauce en la fórmula universal de la aspirina, muchas plantas están detrás de los fármacos actuales.

En total, más de la mitad de todos los medicamentos que se utilizan hoy en día, se desarrollaron a partir de las bacterias, los animales o las plantas.

Para muestra basta una droga. O varias: el fármaco Rapamune de Pfizer, que se utiliza para prevenir el rechazo en los trasplantes de órganos, se desarrolló a partir de un microorganismo del suelo, recogido en la Isla de Pascua, y la penicilina, el primer antibiótico, proviene de un hongo. También se sabe que Cubicin, un antibiótico inyectable, fue aislado por primera vez a partir de un microbio encontrado en suelo del monte Ararat, en Turquía.

Y también se busca explorar las bacterias, que algunas veces han servido a la ciencia. La estreptomicina, un antibiótico de uso común desarrollado a partir de una bacteria, fue la primera cura para la tuberculosis y sirvió hasta estos días en que la bacteria comenzó a desarrollar resistencia.

Naturaleza y tecnología juntas podrían ser las nuevas claves. La comprensión de la codificación genética abre la posibilidad de desarrollar formas de convertir los genes microbianos o desactivarlos para generar la producción de un antibiótico específico. Y por ese camino va la ciencia en este momento.

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