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Científicos defienden a los e-cigarettes

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Científicos defienden a los e-cigarettes
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

A unos pocos días de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciara que está redactando normas de recomendación para el uso mundial de los cigarrillos electrónicos, un grupo de 50 investigadores y expertos en salud pública enviaron una carta pública a la OMS pidiéndole que no lo haga.

El debate por la regulación de los cigarrillos electrónicos es una gran nube que se extiende en todo el mundo.

Mientras que en la mayoría de los países los expertos de salud están experimentando los primeros desengaños hacia el producto que inicialmente se veía como una alternativa sana para dejar atrás al cigarrillo convencional, se conocen las primeras estadísticas de su crecimiento y las enfermedades y accidentes que provoca.

Ante la iniciativa de la OMS de regular los cigarrillos electrónicos, aparece un grupo de especialistas que lo defiende. Son científicos que trabajan en terapias para dejar de fumar, tres de ellos son consejeros de las directrices para la reducción de los daños del tabaco del Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia del Cuidado (NICE, por sus siglas en inglés) de Reino Unido.

Sostienen que es injusto que se los regule del mismo modo que a los cigarrillos de tabaco, y creen que "estos productos pueden estar entre las innovaciones más importantes para la salud del siglo XXI, y quizás salvar cientos de millones de vidas" escriben textualmente.

"Si los reguladores le dan a estos producto bajos en nicotina, el mismo tratamiento que a los tradicionales de tabaco, los estarán definiendo de forma inapropiada y poniéndolos como parte del problema", se lee en la carta.

Este año puede ser definitorio para el fututo de los e-cigarettes. Las industrias tabacaleras están invirtiendo millones en publicidad para posicionarlos y conquistar a consumidores de todas las edades. Pero si persiste la iniciativa de la OMS, podría dar lugar a un gran pacto entre los países que la integran, y tal vez tener en el futuro un alcance similar al del tratado para el control de tabaco, que fue suscripto por 178 países, que representan el 90% de la población mundial.

En Estados Unidos también hay un debate intenso sobre el tema, y mientras se implementan duras campañas en contra del tabaco, los organismo federales siguen muy de cerca el crecimiento de los cigarrilos electrónicos. En marzo se conocieron las últimas estadísticas de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), donde se reporta que el consumo de cigarrillo electrónico entre estudiantes de escuela secundaria trepó de 4.7% a 10% en sólo un año (entre 2011 y 2012). Ante este panorama, Tom Frieden, director del organismo federal dijo que éstos constituyen “una verdadera puerta de entrada hacia otras adicciones”.

Y en abril la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) comunicó su decisión de regular los cigarrillos electrónicos y dio comienzo a una etapa de revisión de las diferentes marcas del mercado. Se cree que en un corto plazo, el organismo aplicará a éstos las mismas restricciones que rigen para los cigarrillos convencionales.

En el país, se cree que alrededor de 5 millones de consumidores fuman cigarrillos electrónicos, de acuerdo con un informe publicado en abril por el Comité de Energía y Comercio.

Contienen sustancias peligrosas

A pesar de que no producen humo de tabaco, los cigarrillos electrónicos contienen nicotina y otras sustancias químicas potencialmente perjudiciales. La nicotina es una droga altamente adictiva, y la investigación reciente sugiere que la exposición a ésta puede predisponer al cerebro para que se vuelva adicto a otras sustancias.

Además, las pruebas realizadas en algunos de los cigarrillos electrónicos encontraron que el vapor contenía carcinógenos y productos químicos tóxicos conocidos (dietilenglicol y nitrosaminas).

Asimismo, se encontraron nanopartículas de metales que son potencialmente tóxicas.

La otra preocupación que existe es que algunos cigarrillos electrónicos tienen cartuchos que se pueden volver a llenar. Los usuarios pueden exponerse a niveles potencialmente tóxicos de nicotina al rellenarlos y además, los cartuchos también se pueden rellenar con otras sustancias, por lo que es posible que sirvan como una forma nueva y peligrosa de consumir otras drogas, informa el Instituto Nacional de Abuso de Drogas (NIDA).

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