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Beber a finales del primer trimestre podría plantear el mayor peligro

Por Maureen Salamon, Reportero de Healthday -
Beber a finales del primer trimestre podría plantear el mayor peligro

Pero usar alcohol no es seguro en ningún momento del embarazo, halla un estudio

MARTES, 17 de enero (HealthDay News) -- Se sabe que beber durante el embarazo hace que los bebés sean vulnerables a una variedad de anomalías conocidas como síndrome de alcoholismo fetal. Ahora, un estudio reciente apunta a que la segunda mitad del primer trimestre es un momento crítico para el desarrollo de algunas de las características físicas más contundentes del síndrome.

Los autores del estudio también señalaron que su investigación ilustra que ninguna cantidad de alcohol es segura durante el embarazo, dado que la cantidad de bebida que produjo estas características en los bebés varió de una mujer a otra.

"El hecho de que no encontráramos un umbral seguro es importante", enfatizó la autora del estudio Christina Chambers, profesora asociada de pediatría y medicina familiar y preventiva de la Universidad de California en San Diego. "No todos los hijos de mujeres que beben incluso mucho tienen todas las características, pero hay ciertos factores de susceptibilidad que desconocemos".

El estudio aparece en línea el 16 de enero como adelanto de su publicación en la edición impresa de abril de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research. Los autores dicen que es el primero en examinar el impacto de la cantidad, la frecuencia y el momento de la exposición al alcohol sobre la afección.

Se cree que el síndrome de alcoholismo fetal afecta a alrededor del 1 por ciento de la población estadounidense. Puede resultar en problemas físicos, conductuales y del aprendizaje. Las personas que sufren del síndrome pueden tener rasgos faciales anómalos, como una ranura plana entre la nariz y el labio superior, una cabeza pequeña, ojos inusualmente cercanos y una estatura por debajo del promedio.

Las 992 mujeres del estudio estaban inscritas en el Programa del Servicio de Información Teratogénica e Investigación Clínica de California entre 1978 y 2005. Éste provee evaluaciones confidenciales de riesgo para cualquier exposición potencial a toxinas durante el embarazo. Cada tres meses durante el resto del embarazo, se les preguntó sobre su uso de alcohol y otras sustancias, lo que incluía las fechas específicas del uso, las bebidas por día, el número de atracones y el número máximo de bebidas.

La información sobre el desarrollo de los bebés se recolectó tras el nacimiento, y cada recién nacido fue examinado por un dismorfólogo, un especialista en defectos estructurales de nacimiento, para buscar evidencia del síndrome de alcoholismo fetal además de otras afecciones.

Mientras los niveles más elevados de exposición al alcohol se asociaron firmemente con un mayor riesgo de bebés de menor tamaño y peso, con cabezas pequeñas y una ranura plana entre la nariz y el labio superior, las asociaciones más significativas se observaron durante la segunda mitad del primer trimestre del embarazo, que se definió como de 43 a 84 días tras la concepción.

Por cada aumento de una copa en el número diario promedio de bebidas consumidas durante esa etapa del embarazo, hubo un aumento de 25 por ciento en el riesgo de tener una ranura plana entre la nariz y el labio superior; un aumento de 22 por ciento en las probabilidades de tener un labio superior anormalmente delgado; una elevación de 12 por ciento en el riesgo de tener una cabeza más pequeña de lo normal; un 16 por ciento de aumento en el riesgo de un peso reducido al nacer; y un 18 por ciento más probabilidades de una estatura reducida al nacer.

Además, las probabilidades de una estatura más baja al nacer se asociaron con beber en cualquier trimestre, halló el estudio.

"Hay casi 40 años de investigación [sobre el síndrome de alcoholismo fetal], pero uno de las dificultades ha sido determinar cuáles son las ventanas de riesgo y los patrones debidos al momento y a la cantidad de alcohol, y este [estudio] lo aborda", aseguró Tom Donaldson, presidente de la Organización Nacional del Síndrome del Alcoholismo Fetal (National Organization on Fetal Alcohol Syndrome) en Washington, D.C. "Este artículo demuestra claramente que el riesgo comienza a partir de cualquier uso".

Chambers y colegas teorizaron que la exposición al alcohol en las primeras seis semanas del embarazo, cuando muchas mujeres aún no saben que están embarazadas, podría resultar en mayores tasas de aborto espontáneo, aunque el estudio no incluyó a las mujeres que habían sufrido de abortos espontáneos o mortinatos.

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre el síndrome de alcoholismo fetal.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

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