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Por su peso, se quedó atascada en una ducha

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Por su peso, se quedó atascada en una ducha
CRÉDITO: THE GROSBY GROUP


El incidente la hizo sentir muy avergonzada y la decidió a hacer algo para bajar de peso. pasó del talle 30 al 10

Louise Watson es una mujer de 33 años que llegó a pesar 378 libras (171 kg), y un verano pasó por una mala experiencia y decidió cambiar su estilo de vida. Era septiembre de 2012, se acercaban las vacaciones  y decidió no viajar en avión por miedo a quedarse encajada en uno de los asientos. Pero fue con su familia a un balneario en Skegness, en Lincolnshire, Inglaterra, se quedó atascada en un cubículo de ducha y tuvo que llamar a su esposo para que la socorriera. Como si esto fuera poco, alguien en la playa le gritó que era “una ballena encallada”.

A causa de su exagerado sobrepeso, los médicos le habían advertido que corría el riesgo de dañar sus órganos internos. Por eso era muy importante que abandonara las frituras, las comidas para llevar y también las rápidas. Además de la alimentación inapropiada, el sobrepeso de Louise se fue agravando con el embarazo de cada uno de sus siete hijos, de entre 2 y 16 años. Con cada uno subía de peso y no lograba volver a bajarlo y las libras se iban acumulando más y más.

La señora Watson asegura que probó todo tipo de dietas sin éxito, y también programas para bajar de peso, batidos y alimentos especiales. Pero más allá de que le hubiera fracasado el tipo de alimentación, confiesa que “picoteaba” todo el día y cuando hacía un pedido de comidas para llevar, elegía el menú más grande. “Siempre tenía una excusa para comer de más”. Si por ejemplo lograba bajar algo de peso en la semana, se recompensaba con alguna comida bien grasosa, y así seguía en un círculo vicioso.

En su último embarazo tuvieron que pedirle una cama con un colchón especial y también un equipamiento adecuado para personas con sobrepeso. El hecho de requerir cuidados especiales por su sobrepeso la hizo sentir muy avergonzada.

Durante el verano uno de sus hijos le sacó unas fotos, a pesar de que tenían prohibido hacerlo porque ella odiaba su imagen corpulenta. Cuando las vio no reconoció que esa mujer tan voluminosa era ella misma. Pero tomó una decisión que le cambió la vida: en febrero de 2013 le realizaron una cirugía de bypass gástrico en el hospital Lutton y Dunstable.

Esta asistente administrativa hoy pesa 141 libras (64 kg); come sano y es un orgullo de sus hijos y su marido Jamie. Usa prendas talle 10 y pudo cambiar su look completamente, y elegir el estilo que más le gusta: el retro. Pero tiene que usar mangas largas para ocultar los sobrantes de piel que le quedaron, y espera el momento en que los cirujanos le indiquen que ya está lista para someterse a una cirugía cosmética para eliminar los vestigios de su sobrepeso. “La cirugía me sacó una nube negra de mi vida, y me siento como si hubiera nacido de nuevo”, confesó la mujer.

 

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