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Pastillas para bajar de peso

Por Eleazar Lara-Pantin, MD, MSc.* -
Pastillas para bajar de peso


Cada vez que se plantea el tema de la insatisfacción de la gente con su figura corporal, alguien hace el comentario “qué bueno sería poder solucionar este problema con una pastillita” . Es cierto, sería muy bueno, sobre todo para quien la invente, lo que pasa es que luce poco probable poder contar con esa maravilla, por lo menos a luz de los conocimientos actuales.

¿Cuáles son las razones?

El primer problema, y quizás el principal, es que el exceso de peso es una consecuencia del estilo de vida y no es fácil desarrollar una pastillita para compensar las consecuencias de algo tan complejo como el estilo de vida.

Es cierto que el estilo de vida es la sumatoria de varios componentes y que es posible manejar estos componentes separadamente, pero, hasta ahora, ninguna de las pastillitas disponibles puede de verdad contribuir al adecuado manejo del componente específico para el cual, supuestamente, fue diseñada.

Para entender el por qué, o mejor, los por qué de esta realidad, basta con pasearnos por los factores condicionantes de la acumulación de grasa en el cuerpo. En un intento por simplificar este análisis podemos decir que dicha acumulación es la consecuencia de consumir más comida que la que somos capaces de procesar para nuestro beneficio, lo cual obliga a nuestro cuerpo a depositarla. Esto nos lleva a la aparente posibilidad de concentrar los esfuerzos en dos elementos, comer menos o ser más activos para quemar eso que comemos de más, quedando además la opción de combinar ambas cosas.

Para quitar el apetito

A manera de contribución a eso de comer menos, se encuentra en el mercado un gran surtido de pastillitas que pueden, en verdad, quitar el apetito; pero la otra cara de esa verdad es que lo hacen a un costo muy elevado, y no nos referimos a lo que debe pagarse al comprarlas, sino a las consecuencias de su uso.

Para ir de lo más simple a lo más complejo, comenzaremos por decir que, en el mejor de los casos, al poco tiempo se verá que el efecto que inicialmente impresionó era, lamentablemente, pasajero, y que el apetito volvió agrandado y más difícil de controlar.

Otros comenzarán en algún momento, más o menos cercano, a sufrir las consecuencias del producto químico agregado a la pastillita para quitar el apetito, y tendrán dificultades para conciliar el sueño, o sentirán una angustia extraña, o su pareja comenzará a percibir actitudes que afectan la vida familiar, o sus compañeros de trabajo notarán algo diferente en quien hasta hace pocos días era alguien amigable y colaborador. Cada una de estas situaciones es, por sí sola, capaz de generar niveles de angustia suficientes para dificultar aún más el control de la cantidad y calidad de los  alimentos ingeridas.

Otros, que no tuvieron alguna de esas razones para decidirse a abandonar la pastillita a tiempo, podrán oír cómo su médico analiza la posible relación de su consumo con la presencia de un serio problema, que bien pudo haber sido controlado si se hubiera mantenido el equilibrio entre los mecanismos normales de defensa, que ahora se vieron afectados por esa sustancia extraña que tomaron para controlar el apetito.

Para quemar la grasa

Ante los otros productos destinados a quemar la grasa depositada hay una sola afirmación: no existe todavía nada capaz de disminuir los depósitos de grasa que visiblemente nos molestan, sin afectar los procesos metabólicos normales sobre los cuales se sustenta la salud. La única manera sana de quemar la grasa es utilizándola para el funcionamiento de nuestro cuerpo y esto se logra eliminando los excesos en las comidas y haciendo más  ejercicio.

*Especialista en Nutrición. Vicepresidente de Desarrollo de Productos de DrTango, Inc.


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