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La familia: un ejemplo a seguir

Por Lic. Isabel C. Rodríguez R.* -
La familia: un ejemplo a seguir

Hoy en día se sabe que si bien la obesidad tiene un componente genético, éste es de menor peso que los hábitos alimentarios que la familia transmite al niño.

Dicho de otra manera: un niño puede tener la predisposición genética a ser obeso, pero el desarrollo de la condición dependerá, en última instancia, de los hábitos que adquiera en su casa.

Si una persona tiene la predisposición a ser obeso pero en casa se le inculca la práctica disciplinada de ejercicios y una alimentación balanceada, seguramente, a pesar de su condición genética, mantendrá un peso saludable a lo largo de toda su vida. Por el contrario, si esa misma persona crece en una familia donde la mayoría de sus miembros son sedentarios y con unos hábitos de alimentación inadecuados, desarrollará la obesidad desde los primeros años de vida con sus lamentables consecuencias.

Ante esta enorme influencia que la familia puede tener en el desarrollo de la obesidad es importante revisar algunos aspectos que a veces pasan desapercibidos y que son relevantes en la formación de buenos hábitos alimentarios como: la compra, la preparación y el consumo de alimentos en la mesa familiar.

La compra de los alimentos

Para que el grupo familiar consuma una alimentación balanceada es necesario que la compra de alimentos sea un proceso planificado.

Para esto es conveniente llevar al supermercado una lista previamente elaborada de lo que realmente se necesita para evitar caer en la tentación de comprar alimentos llevados por promociones o empaques vistosos. Es muy importante que, cuando sea posible, todos los miembros de la familia participen en la elaboración de la lista para que los gustos de todos sean complacidos y, además, asegurar que haya suficiente cantidad de alimentos saludables a la hora de preparar y consumir alimentos. La participación de todos hace posible analizar las razones que puedan existir para no comprar determinados alimentos menos saludables.

Al comprar alimentos es conveniente tener en mente las siguientes recomendaciones:

Comprar suficiente cantidad de comida pero no un exceso de la misma. Si se diere el caso de necesitar comprar grandes volúmenes de determinado alimento para, por ejemplo, aprovechar una oferta, es conveniente almacenarlo en un lugar especial y sacar poco a poco las cantidades a consumir. Antes de tener la tentación de comprar grandes cantidades de alimentos en oferta es necesario analizar cómo se van a almacenar sin que se dañen y cómo estas grandes cantidades de alimentos pudieran afectar las porciones de comida a preparar.

Hay que comprar alimentos variados. Ningún alimento por sí mismo es tan bueno como para comerlo solo o a diario, por lo que se debe comprar productos de varios tipos (carnes, cereales, frutas, hortalizas) para que, al combinarlos, se tenga una dieta balanceada.

Escoger con criterio. Conviene revisar las etiquetas de todos los productos que se vayan a seleccionar y compararlas. Es recomendable también buscar las versiones ligeras de los productos que están en la lista.

La preparación de los alimentos

Si en la cocina se tienen ingredientes buenos, se debe tratar de hacer con ellos preparaciones saludables todos los días. Esto se debe a que en la forma de preparar las comidas está muchas veces la dificultad para mantener un peso saludable. Por ejemplo, se puede decir que un pollo con papas y ensalada de repollo y zanahoria es un menú balanceado; sin embargo, si se fríe el pollo y las papas y se le agrega grandes cantidades de mayonesa a la ensalada, la comida será mucho menos saludable que si se prepara el pollo a la plancha, las papas al horno o al vapor y se adereza la ensalada con vinagre y limón.

Los siguientes consejos son de ayuda para que al preparar los alimentos, éstos no afecten la salud:

Prefiere las preparaciones asadas, al vapor o a la plancha en lugar de las frituras.

Limita la cantidad de grasa y azúcar que se le añade a los alimentos.

Utiliza hierbas y especias para dar sabor a las comidas y disminuir el añadido de sal.

El consumo de alimentos en la mesa familiar

Aunque preparar alimentos saludables para toda la familia es un gran paso en la formación de hábitos alimentarios en los niños, el momento en el cual la familia se reúne para compartir la comida es de vital importancia.

Hay que tener en cuenta que los niños crecen imitando a sus padres, así que cualquier comentario o actitud relacionada con la comida o el peso puede condicionar los hábitos de los más pequeños.

Por la importancia de educar con el ejemplo, se incluyen a continuación algunos consejos que se deben seguir al compartir las comidas con el grupo familiar:

No rechazar alimentos que son saludables mientras se está en la mesa. Hay que recordar que una acción convence más que mil palabras. Al negarte a comer ensaladas, tus hijos harán lo mismo.

Controlar las raciones. Preparar los alimentos saludablemente es muy importante, pero moderar las cantidades que se consumen también lo es.

Hacer de la comida un momento tranquilo. Si durante la comida se presentan discusiones o hay tensión por alguna razón, es posible que los niños terminen comiendo más o menos de lo que necesitan.

Evitar las distracciones. Elementos como el televisor o la computadora pueden distraer al momento de la comida y llevar a comer más, además de impedir que la familia comparta apropiadamente. Se deben apagar estos artefactos al comer.

La formación de hábitos alimentarios es un proceso continuo que se desarrolla en el hogar. Hay que enseñar a los hijos el gran valor que tiene la compra, la preparación y la manera de consumir los alimentos en la mesa familiar.

*Dietista del Equipo de MiDieta™

 

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