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El apetito influye al buscar pareja

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El apetito influye al buscar pareja
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

El contenido del estómago de un hombre puede influir a la hora de elegir una compañera. En un estudio reciente los hombres que tenían hambre se sintieron atraídos por mujeres más voluptuosas y con pechos más grandes.

“Estómago lleno, corazón contento”, dice un viejo refrán. Pero poco se sabía qué ocurre cuando no lo está, hasta que a un psicólogo indio se le ocurrió investigarlo.

En el Festival de Ciencias de Cheltenham, Viren Swami, psicólogo de la Universidad de Westminster, en Inglaterra, expuso sus conclusiones, informando que cuando un hombre tiene hambre, prefiere mujeres más corpulentas y con pechos más grandes. Sin embargo, este atractivo se puede modificar una vez saciada el hambre.

En sus investigaciones, Swami mostró fotos de mujeres a 266 hombres, a los que les pidió que las calificaran según su atractivo. Según el investigador, los que no habían comido por 6 horas ya mostraban este tipo de preferencia por las más corpulentas. Y supone que se debe a que la persona que tiene hambre y busca pareja elige a alguien más corpulento porque se entiende que tiene éxito en la empresa de buscar alimento, y puede ser una ayuda en la lucha por la supervivencia. Sin duda se trata de un instinto ancestral que tenemos alojado en la mente desde la época de nuestros predecesores de las cavernas.

Sin embargo, el profesor Gareth Leng, de la Universidad de Edinburgo, dice que el fenómeno se da porque la zona del cerebro que controla el hambre también regula la libido. “Hay una explicación científica para ello: el sexo y el hambre son dos impulsos básicos”, dice el experto, “esto explica por qué muchas veces vamos a cenar y después queremos tener sexo”. 

Leng informa que una parte del cerebro llamada “núcleo ventromedial” contiene oxitocina, la llamada hormona del amor, encargada de controlar el apetito y el impulso sexual. Cuando alguien siente hambre, esta hormona promueve la búsqueda de alimento, más que de un compañero sexual. Por eso puede suceder que en forma inconsciente se elija un compañero que sea capaz de “alimentarlo”. Sin embargo, una vez que el estómago está lleno, la oxitocina nuevamente actúa sobre la libido y retroceden esos sentimientos surgidos con el hambre. 

Entre otros hallazgos, el doctor Swami, quien tiene un doctorado en ideales del cuerpo humano a través de las distintas culturas y trabajó en varios proyectos sobre los hombres y masculinidad, informa que la gente es más propensa a encontrar más atractivos a sus compañeros de trabajo y vecinos que a desconocidos.

“Somos más propensos a entablar relaciones con gente cercana, con los que trabajamos, con los que fuimos a la escuela, con los que vemos regularmente. Pero también hallamos atractivos a quienes vemos más a menudo, y la geografía también puede determinar que una persona parezca agradable, en especial si viven en el mismo entorno"., explicó el psicólogo.

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