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¡Aleja a las bacterias de tu cocina!

Por Lic. Nina Nazor Robles* -
¡Aleja a las bacterias de tu cocina!

Los alimentos se pueden contaminar de muchas maneras durante el proceso de empaque o a través de un almacenamiento y cocción inadecuados. Las medidas de higiene se deben aplicar al manejo de todo tipo de alimentos, aunque los que presentan mayor riesgo son las carnes rojas, aves de corral, huevos, quesos, productos lácteos, vegetales crudos y pescados o mariscos crudos.

Debemos seguir algunas recomendaciones básicas para asegurarnos de estar manejando adecuadamente los alimentos en nuestra casa. A continuación explicamos las más importantes:

Lávate las manos
Al lavarte las manos, eliminas los gérmenes con los que podrías estar en contacto y que provienen de otras personas o superficies contaminadas. Así que la primera regla es lavarse las manos bien y en forma frecuente, especialmente:

  • Antes, durante o después de preparar alimentos.
  • Antes de comer.
  • Después de ir al baño.
  • Luego de tocar animales o manipular sus desechos.
  • Cuando tus manos estén sucias.
  • Bastante seguido, si alguien en tu casa está enfermo.

Además, en caso de que tengas cortaduras o llagas, debes usar guantes o evitar la preparación de cualquier alimento.

Para lavarte bien las manos, primero debes mojarlas y aplicar el jabón. Luego, frota tus manos vigorosamente una contra la otra por aproximadamente 15 segundos, enjuágalas bien y sécalas.

Evita la contaminación de alimentos
Se debe evitar la contaminación entre los diferentes alimentos separando la carne, las aves de corral y los pescados y mariscos de los demás productos. Sin darnos cuenta, podemos transferir bacterias nocivas de un alimento a otro si no los manejamos bien, especialmente cuando manipulamos carne cruda, pollo y productos del mar, por lo que debemos mantener estos alimentos y sus jugos separados de los alimentos que ya están preparados o listos para comer.

Las siguientes recomendaciones te pueden ayudar a evitar la contaminación entre los diferentes alimentos:

  • Separa la carne cruda, el pollo y los mariscos de otros alimentos en tu carrito del supermercado.
  • Coloca la carne cruda, el pollo y los mariscos en recipientes bien cerrados o bolsas de plástico que se puedan sellar para evitar que sus jugos lleguen a contaminar otros alimentos.
  • Guarda los huevos en su empaque original y refrigéralos lo más pronto que puedas.
  • Usa agua caliente con jabón y toallas de papel o trapos limpios para limpiar los líquidos que se derramen de estos alimentos en donde los preparas. Lava estos trapos frecuentemente con agua caliente en la lavadora.
  • Después de preparar cada alimento y antes de pasar al siguiente, lava con agua caliente y jabón las tablas de picar, los platos y todos los utensilios que utilices.
  • Una solución de una cucharadita de cloro en un cuarto de litro de agua puede ser útil para limpiar bien las superficies y los utensilios de la cocina.
  • Si te es posible, usa una tabla para picar alimentos de animales crudos y otra para las frutas y los vegetales.
  • Siempre marina los alimentos en el refrigerador.
  • Refrigera o congela en recipientes limpios y con tapa los alimentos que sobraron antes de que se cumplan dos horas de haberlos preparado para prevenir la proliferación de microorganismos.

Cuece bien los alimentos
Esa es otra de las claves para evitar una infección por alimentos, por lo que siempre se aconseja cocinar a temperaturas adecuadas. A continuación, te damos algunas recomendaciones:

  • Si te guías por el color para saber si los alimentos están bien cocidos, puedes equivocarte. La única manera de saber si están bien cocidos es utilizando un termómetro limpio. Es importante, por ejemplo, que las carnes rojas y las aves se cuezan por lo menos de 165 a 180 °F ( 74 a 82 °C). El pescado debe estar opaco y partirse fácilmente con el tenedor.
  • Los huevos hay que cocinarlos hasta que la yema y la clara estén firmes.
  • Los alimentos que sobren hay que recalentarlos a 165 °F (74 °C) llevando las salsas, sopas y caldos a ebullición.

Por último, los alimentos también se pueden contaminar antes de comprarlos, por lo que debes evitar consumir alimentos vencidos o con el sello roto, latas que presenten abultamientos o alimentos que tengan olor o sabor raro.

Siguiendo estas sencillas reglas de higiene y sanidad te asegurarás de darle a tu familia alimentos inocuos, o sea, que no les hagan daño. Vale la pena. ¿No crees?

*Dietista del Equipo de MiDieta™


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