Publicidad

Editar mi perfil

Un Dreamer que sueña con tener seguro médico

Por Anna Gorman/ Kaiser Health News -
Crédito: Heidi De Marco/KHN

Carlos Velázquez (foto) tiene 31 años y es uno de los miles de Dreamers que, en California, pueden acceder a un seguro médico, gracias a la acción de legisladores que votaron por incluirlos en el sistema bajo la Ley de Cuidado de Salud. Otros, en otras partes del país, no tienen la misma suerte.

COMPTON, California.− El skate de Carlos Velázquez salió por debajo de sus pies y dio vueltas en el suelo, “aterrizando” con fuerza en su brazo izquierdo.

Velázquez decidió no ir al doctor después del accidente del 2012, recurriendo a medicamentos caseros y de venta libre para el dolor. 

La razón: él y su madre tenían visas vencidas desde que era niño, por lo que no eran elegibles para asistencia médica financiada por el gobierno. Y no podían solventar un plan privado.

Unos meses después, su brazo todavía le dolía y no podía enderezarlo. Fue a un lugar en el que sabía que no podían rechazarlo, la sala de emergencias del Harbor-UCLA Medical Center del condado de Los Ángeles. Para entonces, el hueso de Velázquez, que se había roto, estaba permanentemente torcido.

Hoy, Velázquez y decenas de miles de jóvenes inmigrantes como él en California, son elegibles para cobertura de salud. Pero muchos no saben que califican, o no creen que puedan porque gran parte de sus vidas han estado fuera del sistema de cuidado de salud.

La Casa Blanca anunció en el 2012 que jóvenes inmigrantes como Velázquez, que vinieron a Estados Unidos de niños y fueron a la escuela o sirvieron en las Fuerzas Armadas, podían aplicar de manera temporal para permanecer en el país, sin miedo a la deportación. 

El estatus de dos años, ofrecido bajo el programa conocido como Acción Diferida (Deferred Action for Childhood Arrivals o DACA, en inglés) puede ser renovado pero no incluye un camino a la ciudadanía.

Estos jóvenes no son elegibles para cobertura gratis o subsidiada, ofrecida bajo la ley de reforma de salud. La ley extiende la cobertura a los inmigrantes que viven legalmente en el país —con algunas restricciones— y excluye a millones de otros que llegaron ilegalmente o se quedaron con visas vencidas. 

Pero California es uno de los pocos estados que está financiando cobertura para muchos inmigrantes jóvenes que están en el programa de Acción Diferida. Hasta 125.000 inmigrantes de bajos ingresos a lo largo del estado podrían calificar bajo el programa estatal Medi-Cal para los pobres, de acuerdo con un informe realizado por investigadores de la Universidad de California.

Se espera que algunos en este grupo permanezcan sin seguro, sin embargo, otros no están conscientes de su elegibilidad, han tenido problemas para enrolarse o están preocupados sobre el impacto que puede tener en sus parientes indocumentados.

Poca información, mucha desconfianza 

Velázquez, quien tiene 31 años y paga sus cuentas vendiendo juegos de video en la puerta de su casa, recibió permiso en el 2013 para permanecer en el país bajo el programa de Acción Diferida, permitiéndole tener un permiso de trabajo y un número de seguro social.

Su estatus migratorio temporal y su ingreso de unos $9.000 al año probablemente lo hacen elegible para el Medi-Cal. Pero nunca nadie se lo dijo.

“Todavía es muy difícil, realmente muy duro conseguir seguro de salud”, dijo.

Velázquez, quien tiene problemas de salud crónicos incluido un problema en el hígado, dijo que le preocupa enfermarse. “Tengo que estar al tanto de mi salud”, explicó.

El caso de Velázquez muestra que aún cuando las barreras migratorias se derriban, los jóvenes inmigrantes todavía enfrentan otros obstáculos para buscar cobertura de salud, incluyendo la falta de información y el sentido de desconfianza.

“Existe esta desconexión”, dijo Claire Brindis, directora del Philip R. Lee Institute for Health Policy Studies de la Universidad de California. “Podrían usar una red de proveedores segura, ir a una clínica-bodega o a un curandero. Pero la mayoría de las veces no tienen el conocimiento sobre cómo navegar el muy complejo sistema del cuidado de salud”.

Se necesita llegar más a los jóvenes elegibles y a los proveedores de cuidados de salud para informarles sobre los tipos de programas de seguros disponibles, dijo Brindis.

El programa de Acción Diferida tiene sus limitaciones. Los jóvenes tienen que haber entrado al país antes de cumplir 16 años, vivir aquí en forma permanente desde junio del 2007 y tener menos de 31 años a junio del 2012.

Si los jóvenes adultos ganan más de unos $16.000, no califican para Medi-Cal, y no son elegibles bajo la ley federal para comprar planes a través del mercado de seguros del estado, Covered California. Investigadores de la Universidad de California estiman que alrededor de 29.000 jóvenes entran en esta categoría.

Para cerrar la brecha para los que todavía permanecen sin seguro, un legislador de California ha propuesto un proyecto de ley que haría a todos los residentes elegibles para cobertura, más allá de su estado migratorio. 

Menos opciones en otros lugares

Entre otros estados que financian cobertura para jóvenes inmigrantes de Acción Diferida de bajos ingresos están Nueva York y Massachusetts. En la mayoría del resto del país, los jóvenes inmigrantes tienen aún menos opciones de seguros de salud. Si no pueden comprar un plan privado o no tienen cobertura a través del empleador, generalmente se quedan sin ninguna.

César Calderón, de 24 años, quien vive en Mesa, Arizona, quedó discapacitado tras sufrir un accidente de auto hace 8 años. Utiliza una silla de ruedas y tiene problemas para mover uno de sus brazos y para hablar.

Tener el estatus migratorio temporal le ha permitido buscar trabajo y aplicar para la universidad. Pero como Arizona no ofrece ninguna cobertura de Medicaid para los jóvenes inmigrantes que estén en el programa de Acción Diferida, no puede pagar por terapia física u ocupacional.

Ahora que el gobierno le ha concedido una protección migratoria temporal, Calderón creyó que iba a tener los mismos beneficios que otros inmigrantes que tienen permiso para estar en EE.UU. “Estoy haciendo todo bien”, expresó.

Defensores de los inmigrantes dijeron que las reglas federales —que excluyen a los jóvenes del Medicaid y del mercado de seguros— no tienen sentido. Ellos son en su mayoría saludables y pueden ayudar a balancear los gastos de los adultos mayores, los enrolados más enfermos del mercado de seguros. Además, crecieron aquí en el país y simplemente buscan mantenerse sanos para ir a la escuela o a sus trabajos, dijeron. 

“Mantenerlos excluidos de estos programas, especialmente de uno de la magnitud de la Ley de Cuidado de Salud, es una bofetada en la cara”,dijo Álvaro Huerta, abogado del National Immigration Law Center, una organización legal que trabaja promoviendo los derechos de los inmigrantes.

Pero Mark Krikorian, director ejecutivo del Center for Immigration Studies, quien apoya controles estrictos sobre inmigración, dijo que al grupo de jóvenes el Congreso no les ha otorgado estatus legal permanente, sólo tienen un estatus temporal bajo una orden de la Administración Obama.

Como resultado, dijo, “no deberían calificar para un seguro médico bajo al reforma de salud”.

Viviendo un dolor constante

Velázquez tenía 5 años cuando su madre lo trajo a Estados Unidos. Creciendo en Inglewood, nunca se le dijo que sus visas habían expirado, contó. Un niño tímido, sobresalió en la escuela, ganando trofeos en competencias de matemáticas. No fue hasta que decidió tramitar su licencia de conducir que descubrió su estatus migratorio.

“Estaba confundido”, dijo. "Me tomó un tiempo asimilarlo".

Un hombre conversador, corpulento y con el cabello hasta los hombros , Velázquez se matriculó en la universidad de su comunidad para estudiar cine , pero dijo que se retiró debido a que la matrícula era demasiado costosa.

Con el beneficio de la Acción Diferida, Velázquez espera regresar a la universidad con becas. "Esto abre las puertas que yo sabía que existían, pero simplemente no tenía la llave apropiada", dijo.

Velázquez duerme en un garage convertido en living, con su madre, quien ha estado luchando en las cortes de inmigración contra la deportación desde hace varios años. Pilas de videojuegos cubren los estantes frente a su cama , junto con figuras de superhéroes en miniatura y fotos de su infancia.

Desde su accidente en skate, dice que se despierta con un brazo rígido y regularmente toma medicamentos de venta libre o fuma marihuana para aliviar el dolor. Tiene un dolor constante y problemas para utilizarlo, en broma lo llama "mi brazo T-rex ", porque jamás se enderezará.

Nunca pudo pagar los $1.200 de los gastos médicos del accidente.  El condado finalmente dejó de enviar las notificaciones .

De vez en cuando va al centro de salud QueensCare, en el este de Los Ángeles, una clínica sin fines de lucro que trata a pacientes, independientemente de sus ingresos o estatus migratorio.

En octubre, se enteró que había estado expuesto a la tuberculosis y tuvo que recibir tratamiento para prevenir la enfermedad activa, que podría extenderse a otros. Pero el médico no le prescribió el medicamento porque las pruebas de laboratorio no habían dado bien, y podía dañar el hígado de Velázquez.

El médico le advirtió que debía estar atento a síntomas de daño hepático, tales como náuseas, dolor o piel amarilla. También le dijo que tenía el colesterol alto, que debía bajar de peso y evitar el alcohol.

Velázquez dijo que se siente afortunado de estar recibiendo atención médica gratuita , pero le gustaría poder elegir sus médicos. Si tuviera seguro, iría a hacerse chequeos con más regularidad. Y averiguaría qué está mal con su hígado.

Pero, sin seguro, “te sientes que estás solo”.

--------------

Kaiser Health News es un programa editorial independiente perteneciente a la Henry J. Kaiser Family Foundation. Es un programa imparcial y sin fines lucrativos que se dedica al estudio y diseminación de información sobre política de salud. Kaiser Health News no está afiliada a Kaiser Permanente.

INSCRÍBETE YA AL NEWSLETTER
Recibe alertas y noticias de HolaDoctor a tu correo