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Vino, bueno para el corazón si haces ejercicio

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Vino, bueno para el corazón si haces ejercicio
CRÉDITO: SHUTTERSTOCK

Uno de los más conocidos y estudiados beneficios del vino tinto es su efecto protector del corazón. Ahora, una nueva investigación realizada en la Universidad Palacky en Olomouc, República Checa, asegura que sólo protege contra las enfermedades cardiovasculares a las personas que se mantienen físicamente activas.

Los hallazgos del estudio en el que se compararon los efectos de vino tinto y blanco en los marcadores de la aterosclerosis (acumulación de grasas y colesterol en las paredes de las arterias), presentados en el congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) celebrado en Barcelona, España, por el profesor Milos Taborsky, mostraron que consumo moderado de vino brindaba su efecto cardioprotector sólo a las personas que hacían ejercicio.

Para llegar a dicha conclusión, los investigadores realizaron un ensayo en el que participaron 146 personas con un riesgo entre leve y moderado de enfermedad cardiovascular. A cada uno se le asignó de forma aleatoria el consumo moderado de un tipo de vino durante un año: blanco o tinto, de la misma cosecha y la misma región de la República Checa. El resto de su dieta no cambió.

Las participantes llevaron un diario sobre su consumo de vino y otras bebidas alcohólicas, uso de medicamentos, y la cantidad y tipo de ejercicio. El criterio de valoración principal de la investigación fue el nivel de colesterol bueno (HDL) y se incluyeron otros marcadores de arterioesclerosis y colesterol malo (LDL).

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), un consumo moderado no debe superar las dos copas de vino o cerveza en hombres (entre 20 y 24 gramos de alcohol) y la mitad en mujeres.

Los resultados mostraron que no había diferencias entre los niveles de colesterol bueno de los participantes un año después del consumo moderado de vino en ninguno de los dos grupos. El colesterol malo sí se redujo en ambos casos, mientras que el colesterol total fue más bajo solo en el grupo que bebió vino tinto.

“Un incremento del colesterol bueno es el principal indicador del efecto protector frente a la enfermedad cardiovascular, por lo que podemos concluir que ninguno de los dos tipos de vino tuvo impacto en los participantes”, destacó el profesor Taborsky.

Sin embargo, al hacer un análisis más detallado, se encontró que en el subgrupo de pacientes que practicó más ejercicio, al menos dos veces por semana, el colesterol bueno se incrementó y el malo y el total disminuyó.

"Nuestro estudio muestra que la combinación de consumo de vino moderado y ejercicio regular mejora los marcadores de la aterosclerosis, lo que sugiere que esta combinación tiene un efecto protector contra las enfermedades cardiovasculares", concluyó el investigador.

Vino y la salud cardíaca

De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, los estudios han demostrado que los adultos que beben cantidades pequeñas o moderadas de vino blanco y tinto, cerveza y licores destilados (licor fuerte) tienen menos probabilidad de padecer cardiopatía que aquéllos que no beben en lo absoluto o que son bebedores empedernidos.

Algunas de las razones por las cuales el alcohol puede ayudar al corazón cuando se consume en cantidades ligeras o moderadas son: aumenta la cantidad de colesterol HDL ("bueno"), disminuye la probabilidad de formación de coágulos, reduce la inflamación, aumenta la actividad de los antioxidantes (el vino tinto contiene antioxidantes llamados flavonoides).

Enfermedades del corazón

La enfermedad cardiaca es la asesina número uno en los Estados Unidos y una importante causa de discapacidad. De acuerdo con la Asociación Americana del Corazón, existen muchos tipos de enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos. Más de 82 millones de personas en los EE.UU. tienen alguna de las dos y cada año más de 813,000 personas mueren a causa de estas enfermedades. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares causan más de 17 millones de muertes en el mundo cada año y representan la mitad de todas las muertes en los Estados Unidos y otros países desarrollados.

Los principales factores de riesgo cardiovascular son el tabaquismo, los niveles elevados de colesterol, la presión arterial alta, la inactividad física, la obesidad, la diabetes, la edad, el sexo y los factores hereditarios (la raza inclusive).

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