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Yodo (I)

Yodo (I)

Resumen:

El yodo es un elemento (número atómico 53), que es necesario en los seres humanos para la síntesis de las hormonas de la tiroides (triiodotironina/T3 y tiroxina/T4).

La deficiencia crónica de yodo puede provocar varios problemas de salud tanto en niños como en adultos, entre los que se incluyen la disfunción de la glándula tiroides (incluido el bocio) y diversas irregularidades cutáneas, gastrointestinales y neurológicas. La deficiencia de yodo en mujeres embarazadas o madres lactantes puede provocar un significativo déficit neuro-cognitivo en los infantes. El cretinismo o retardo mental agudo es el resultado poco común de deficiencia aguda de yodo durante las primeras etapas del desarrollo. Puede ocurrir impedimento en el crecimiento, apatía, movimientos limitados o problemas en el habla/escucha. Muchas personas que viven en países en vías de desarrollo pueden estar en riesgo de adquirir deficiencia de yodo y sus complicaciones, donde la deficiencia del yodo se considera una causa evitable de retardo mental.

La deficiencia de yodo es poco común en países industrializados como Estados Unidos debido al enriquecimiento de la sal de mesa y la alimentación del ganado con yodo. No obstante, la deficiencia de yodo es común en países en vías de desarrollo, donde se puede considerar la administración de suplementación de yodo.

Los seres humanos obtienen el yodo de la dieta alimenticia. La cantidad de yodo en los alimentos o en el agua depende de la cantidad de yodo que haya en el suelo local. Áreas con aguas montañosas (glaciares) o lluvia abundante tienden a ser bajas en contenido de yodo, lo cual aumenta el riesgo de deficiencia de yodo.

Esta reseña científica no discute los usos médicos del yodo radiactivo o agentes de contraste de yodo que se usan en estudios de imágenes como la tomografía computarizada (tomografía CT).

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Anemia, cicatrización de heridas por quemaduras, otitis media crónica, mejoría de la circulación sanguínea, queratitis, úlceras en los pies de personas diabéticas, mayor nivel de energía, enfermedad fibroquística del seno, infecciones de piel por hongos, hiperlipidemia, disminución de mortalidad infantil, osteartropatía Kashin-Beck, queratoconjuntivitis, parásitos, congestión respiratoria, adenoma de la tiroides, vaginitis, úlceras de piernas venosas, pérdida de peso.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Prevención de bocio (A)

    La deficiencia de yodo es una de las causas de bocio (hipertrofia de la glándula tiroides, ya que trata de producir más hormona de la tiroides por ausencia de yodo). Físicamente, el bocio parece ser un alargamiento anormal de la glándula tiroides en el cuello. Dentro de otras causas de bocio se incluye la tiroiditis auto-inmunológica, exceso de yodo, otros trastornos hormonales, exposición a las radiaciones, causas infecciosas o defectos congénitos del metabolismo. Aunque el bocio se debe a una baja ingestión de yodo, éste es poco común en países desarrollados. Puede ocurrir en regiones con bajos niveles endémicos de yodo. Para evitar la deficiencia de yodo en Estados Unidos, la sal de mesa se ha enriquecido con yodo (sal yodada), se ha agregado yodo a los alimentos del ganado y se ha usado como acondicionador de masa. Por lo general, la suplementación de yodo no se recomienda en países desarrollados, donde es común la suficiente ingestión de yodo y el exceso del mismo puede provocar de hecho complicaciones médicas (incluido el bocio). La suplementación de yodo se debe considerar en casos de que haya deficiencia conocida de yodo y ésta se debe administrar con la supervisión médica de ser posible. De forma notoria, el tratamiento para el bocio, en términos generales, implica la administración de la hormona tiroides, conocida más comúnmente como levotiroxina de sodio (Sintiroide, Levoxil, Levotiroides). El yodo, por lo general, no juega ningún papel en el tratamiento intensivo de esta afección.

  • Deficiencia de yodo (A)

    En regiones con bajas ingestiones de yodo o casos conocidos de deficiencia de este elemento, se debe considerar el enriquecimiento de yodo de alimentos o la suplementación del mismo. Para evitar la deficiencia de yodo en Estados Unidos, la sal de mesa se ha enriquecido con yodo (sal yodada) y se ha agregado yodo a la alimentación del ganado y se usa como acondicionador de masa. Mientras que la deficiencia de yodo no es común en países desarrollados, sí lo es en otras partes del mundo. Si se considera el enriquecimiento o suplementación de yodo, se recomienda que esta administración sea con supervisión de personal médico o funcionarios de salud pública por las potenciales complicaciones que implica el reemplazo de yodo en el escenario de abstención total previa; sobre todo si se considera la suplementación en mujeres embarazadas o en niños.

  • Emergencia de radiación (protección de la tiroides con yoduro de potasio) (A)

    El yoduro de potasio (KI) se puede tomar en el escenario de exposición de radiaciones a fin de reducir la absorción de yodo radioactivo en la tiroides y de esa manera, reducir el riesgo de desarrollar posteriormente cáncer de tiroides. Es importante hacer notar que el yoduro de potasio no brinda una inmediata protección a las lesiones que provocan las radiaciones y no posee efectos protectores contra otras complicaciones de exposición a las radiaciones. El yoduro de potasio puede funcionar como parte de una estrategia general en casos de radiaciones de emergencia, en conjunto con la protección y control de productos alimenticios. Muchos botiquines de emergencia para radiación incluyen el yoduro de potasio.

  • Desinfectante/esterilización para la piel (A)

    El yodo se usa mucho en preparaciones de desinfectantes de uso tópico en la limpieza de heridas, esterilización de la piel antes de procedimientos quirúrgicos/procedimientos agresivos o esterilización de sitios de entrada de catéteres. La solución de betadina, por ejemplo, contiene povidona-yodo. Dentro de otros desinfectantes tópicos se incluyen el alcohol y los antibióticos y a veces el yodo se usa en combinación con estos productos. Se recomiendan productos de yodo que se preparan de forma comercial a fin de asegurar las concentraciones apropiadas.

  • Purificación del agua (A)

    El yodo se puede usar como un agente antimicrobiano para la purificación del agua de emergencia. En el comercio, están disponibles tabletas o soluciones. En términos generales, el efecto puede surtir dentro de 15 minutos.

  • Conjuntivitis bacterial (B)

    Se han usado soluciones de povidona-yodo en el tratamiento de la conjuntivitis bacterial infantil y puede ser tan efectivo como otras soluciones antibacteriales como la neomicina-polimixina B-gramicidina. Esto no es un tratamiento efectivo para la conjuntivitis viral. Se recomienda la supervisión médica.

  • Enfermedad de Graves (yodo/yoduros asociados) (B)

    La enfermedad de Graves es un trastorno de mediación inmunológica que provoca hipertiroidismo. Las inmunoglobulinas que estimulan la tiroides se enlazan con el receptor de la hormona estimulante de la tiroides e imita la acción de ésta, estimulando así el crecimiento y la sobreproducción de la tiroides. Los tratamientos estándar para la enfermedad de Graves apuntan hacia la glándula tiroidea (y no la causa del trastorno) e incluso a drogas antitiroideas como la propiltiouracil o metimazol, yodo radioactivo para extirpar (destruir) las células de la tiroides o una cirugía para desprender el tejido de la tiroides. Las drogas beta-bloqueadoras se pueden usar para el control de los síntomas. Las preparaciones de yodo se pueden usar para suprimir la liberación hormonal de la tiroides, como una solución fuerte de yodo (solución Lugol), yoduro de potasio (SSKI) y agentes de contraste radiográfico yodado (ipodato de sodio). Por lo general, a los pacientes que se someten a una cirugía de tiroides, se les administra un tratamiento preoperatorio con drogas antitiroideas para lograr un funcionamiento eutiroideo y luego con yoduro de potasio.

  • Pérdida de la audición (deficiencia de yodo) (B)

    Los trastornos auditivos se pueden presentar en niños por deficiencia de yodo; la suplementación continua de yodo puede ayudar a mejorar el umbral auditivo.

  • Prevención de infecciones en cirugías oculares / antisepsia de cirugía de cataratas (B)

    Las soluciones de yodo de uso tópico como povidona-yodo se usan de forma preoperatoria para esterilizar antes de realizar procedimientos oftalmológicos. Por ejemplo, se ha estudiado y usado de forma preoperatoria la solución povidona-yodo para la antisepsia de cirugías de cataratas.

  • Prevención de Ophthalmia neonatorum (oftalmía del recién nacido) (B)

    "Ophthalmia neonatorum" se define como una conjuntivitis con descarga ocular que ocurre durante el primer mes de vida. Diversas bacterias pueden causar esta afección, incluida la gonococo y Chlamydia trachomatis. Se han usado varios agentes en forma de gotas en los ojos para evitar esta afección en infantes, incluida la eritromicina, nitrato de plata, gentamicina y povidona-yodo. También se han usado gotas de tetraciclina y penicilina. Aunque esta afección no es común actualmente en países industrializados, sigue siendo un problema en países en vías de desarrollo con una incidencia tan alta que oscila entre 20-30% y casos de ceguera en África que se reportan todos los años. La solución oftálmica de povidona-yodo parece tener un amplio espectro de actividad contra las bacterias y es más barata que muchos antibióticos. Por tanto, puede ser una opción efectiva en términos de costos en algunas poblaciones.

  • Mucosidad oral (B)

    Existen investigaciones limitadas que indican que enjuagues bucales a base de yodo pueden disminuir la gravedad de la mucosidad en la boca relacionada con la quimioterapia o la terapia de radiación para el cáncer. El tratamiento de la mucosidad se debe discutir con un equipo médico a cargo de la atención del cáncer.

  • Tirotoxicosis / Acceso de tiroides (yoduros asociados) (B)

    La crisis de hipertiroides (acceso de tiroides) es una emergencia médica que la provoca la excesiva liberación de la hormona de la tiroides en la circulación. El tratamiento inicial de esta afección implica la inhibición de la función de la tiroides con la droga tioamida como la propiltiouracil o metimazol. Los yoduros (como el yoduro de potasio) se pueden entonces administrar para bloquear la liberación de la hormona tiroides, pero únicamente se puede dar una hora después de haber administrado tioamida para asegurar que la tiroides no use el yoduro para producir más hormonas tiroideas y empeore los síntomas. Se exige tomar precauciones, dado que las preparaciones de yodo conllevan el riesgo de causar enfermedad sérica. Los yoduros no se deben usar para tratamientos de tirotoxicosis a largo plazo.

  • Irrigación en la vejiga (C)

    Se ha indicado la irrigación de la vejiga con povidona-yodo antes de la remoción del catéter o antes de una cirugía de prostatectomía para reducir el riesgo de infección. Existen investigaciones limitadas en esta área.

  • Sangrado (C)

    Investigaciones preliminares indican que la povidona-yodo puede controlar el sangrado mejor que la solución salina. Se requieren investigaciones adicionales antes de hacer una recomendación firme.

  • Irrigación del intestino (C)

    Se ha indicado la irrigación de povidona-yodo antes de la resección del intestino grueso como una técnica de esterilización.

  • Cáncer (C)

    El papel potencial del yodo no radioactivo en el tratamiento del cáncer sigue siendo desconocido. Se han propuesto efectos antitumorales y antioxidantes con base en las investigaciones en laboratorio. Por otra parte, algunos científicos han afirmado que los tumores pueden absorber más yodo que los tejidos normales. Se ha indicado que es posible que altos índices de cáncer gástrico (estomacal) o bajos índices de cáncer de seno en las costas de Japón, se deban a la alta ingestión de yodo, aunque esto no se ha demostrado científicamente. Se han usado soluciones de povidona-yodo como parte de regímenes alternativos para el cáncer, como la fórmula Hoxsey. Estudios preliminares también han indicado la solución povidona-yodo como un lavado rectal potencial para el cáncer rectal. En términos generales, no se puede llegar a ninguna conclusión firme sobre las evidencias existentes actualmente disponibles.

  • Función cognitiva (C)

    El yodo es requerido para la producción de las hormonas de la tiroides, las cuales son necesarias para el desarrollo cerebral y cognitivo normal. Un estudio demostró que el aceite de yodo por vía oral mejoró de manera significativa los resultados de pruebas cognitivas en niños de 10-12 años que asisten a la escuela. Se requieren estudios adicionales para confirmar estos resultados.

  • Degeneración del cuerpo vítreo (C)

    La administración por vía tópica de gotas de yodo para los ojos puede reducir la degeneración del cuerpo vítreo. Se necesitan estudios adicionales para confirmar estos resultados.

  • Linfoedema filarial (C)

    El cuidado de los pies con betadina puede ayudar en el tratamiento de linfoedema filarial.

  • Tratamiento del bocio (C)

    La deficiencia de yodo puede causar bocio (hipertrofia de la glándula tiroides). Se deben considerar otras causas del bocio en pacientes con esta afección como la tiroiditis auto-inmunológica, exceso de yodo, otros trastornos hormonales, exposición a las radiaciones, causas infecciosas o defectos congénitos del metabolismo. Aunque el bocio causado por baja ingestión de yodo es poco común en países desarrollados, sí puede ocurrir en regiones con bajos niveles endémicos de yodo. El tratamiento inicial del bocio debe implicar una evaluación médica para identificar la causa fundamental y evaluar los niveles de la tiroides en el cuerpo. Por lo general, el tratamiento implica la administración de la hormona tiroides; conocida más comúnmente como levotiroxina de sodio (Siynthroid, Levoxyl, Levothroid). El yodo juega un papel en la prevención del bocio, pero no en el tratamiento agudo de esta afección. En caso de que se descubra deficiencia de yodo, ésta se debe corregir con suplementación.

  • Molluscum contagiosum (C)

    Se ha indicado povidona-yodo como un tratamiento de uso tópico para el molluscum. Existen investigaciones limitadas en esta área.

  • Intubación por vía oral (C)

    Hacer gárgaras con povidona-yodo antes de la intubación por vía oral reduce el transporte de bacterias dentro de la tráquea.

  • Infección pélvica (C)

    Una ducha vaginal realizada con una solución acuosa de povidona-yodo seguida de una irrigación salina normal inmediatamente antes de la extracción del oocito parece tener efectos benéficos en la prevención de la infección pélvica, sin comprometer el resultado del tratamiento de fertilización in vitro.

  • Periodontitis / gingivitis (C)

    Se ha indicado el enjuague bucal de povidona-yodo para reducir la flora bucal en el escenario de la periodontitis o alrededor de una cirugía oral. Las evidencias en esta área no son concluyentes.

  • Neumonía (C)

    Con base en un estudio prospectivo aleatorio la aplicación oralfaríngea habitual de povidona-yodo puede disminuir el predominio de la neumonía relacionada con el ventilador en pacientes con trauma severo de cabeza. La evidencia en esta área no es concluyente.

  • Endometritis poscesárea (C)

    La limpieza vaginal preoperatoria con povidona-yodo disminuye la incidencia de la endometritis poscesárea. Esta intervención no parece disminuir el riesgo total de la fiebre postoperatoria o de la infección de heridas.

  • Escleroterapia de instilación pélvica renal (C)

    Se ha mostrado que la povidona-yodo al 0.2% es tan efectiva para la escleroterapia de instilación pélvica renal como el nitrato de plata al 1%.

  • Septicemia (infecciones bacterianas serias en la sangre) (C)

    Enjuagues con povidona-yodo pueden ayudar a reducir la incidencia y la severidad de infecciones bacterianas de la sangre.

  • Cicatrización de heridas (C)

    No está claro si la cicatrización de heridas o úlceras en la piel mejoran con la aplicación de soluciones tópicas de yodo. Las soluciones de yodo pueden ayudar en la esterilización como parte de un enfoque más amplio en el proceso de cicatrización.

  • Problemas de riñones (quistes en riñones) (D)

    Se ha sugerido el yodo como un posible tratamiento para los quistes renales o para sacos pequeños llenos de fluidos en los riñones. Investigaciones preliminares indican que las inyecciones de povidona-yodo luego de drenar los quistes renales no son efectivas.

  • Resultados visuales en la ulceración de la córnea (D)

    La povidona-yodo no parece mejorar los resultados visuales en pacientes con ulceración de la córnea.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

Algunas personas son alérgicas/hipersensibles al yodo o a las preparaciones orgánicas que contienen yodo. Dentro de las reacciones por hipersensibilidad se pueden incluir brotes, angioedemas (inflamación de la garganta), hemorragias cutáneas/mucosas (sangrado), fiebre, artralgias (dolores en las articulaciones), eosinofilia (recuentos anormales de la sangre), urticarias, púrpura trombocitopénica o periarteritis aguda (inflamación alrededor de los vasos sanguíneos). Las reacciones pueden ser agudas y pueden causar la muerte con la exposición.

El uso por vía tópica de preparaciones de yodo pueden irritar/quemar los tejidos y provocar sensibilización en algunas personas.

Esta reseña científica no cubre exhaustivamente el uso del medio de contraste intravenoso a base de yodo para la tomografía CT, aunque con este uso, se han asociado serias reacciones alérgicas que atentan contra la vida de las personas. Las personas con hipersensibilidad de yodo conocida o sospechada, deben informarle al doctor antes de recibir medios de contraste.

Efectos secundarios y advertencias

Nota: Esta reseña científica no cubre los efectos adversos asociados con los agentes de contraste intravenosos a base de yodo que se usan para las tomografías CT o el yodo radioactivo.

En términos generales, las preparaciones de yodo que se usan por vía oral (por la boca) o por vía tópica (en la piel) se consideran seguras en personas sanas que no son alérgicas si se usa en cantidades recomendadas, sin exceder los límites máximos de consumo tolerable. Si se administran cantidades superiores a las cantidades recomendadas de forma intensa o de forma crónica, pueden provocar efectos adversos.

El envenenamiento agudo por yodo es poco común y por lo general, ocurre únicamente con dosis de varios gramos. Dentro de los síntomas se pueden incluir ardor en la boca, garganta y estómago, fiebre, náuseas, vómito, diarrea, riesgo cardiovascular y pérdida del conocimiento/coma.

El yodismo crónico, que también se conoce como intoxicación de yodo, puede provocar irritación en los ojos, inflamación de los párpados, paladar desagradable/metalizado, ardor o inflamación de la boca/garganta, dolor de encías/dientes, mayor salivación, malestar gastrointestinal, diarrea, anorexia, síntomas similares a la gripe, estornudos, tos, edema pulmonar (fluidos en los pulmones), confusión, dolores de cabeza, fatiga, depresión, entumecimiento, hormigueo, dolor, debilidad, dolores musculares, morados que aparecen con facilidad, palpitaciones cardiacas irregulares o lesiones cutáneas similares al acné. La ingestión prolongada de yodo pueden provocar la disfunción de la tiroides, incluido el hipotiroidismo o hipertiroidismo, parotiditis, hiperplasia de esta glándula (agrandamiento), adenoma de la tiroides, bocio, auto-inmunidad, y elevados niveles de la hormona estimulante de la tiroides.

Las personas con la enfermedad de la tiroides auto-inmunológica pueden presentar mayor sensibilidad a los efectos adversos del yodo. Estos pacientes con deficiencia de yodo previa o bocio nodular pueden ser particularmente sensibles. Los pacientes deben estar conscientes de que los suplementos de algas también contienen yodo ya que se ha reportado que un té con algas causó hipotiroidismo inducido por yodo.

En ensayos clínicos, el yodo cadexomer de uso tópico se ha asociado con la sensación de ardor local. La intolerancia cutánea (en la piel) puede surgir con el uso tópico de la polividona yodada. Dentro de las otras reacciones que se han reportado se incluyen las siguientes: picor, brote, ampollas, costras, irritación, picor o eritema (enrojecimiento) de la piel. El uso tópico de yodo puede manchar la piel.

El yoduro de sodio debe usarse con precaución en personas con obstrucción gastrointestinal.

La irrigación de la vejiga con povidona-yodo se ha asociado con un mayor riesgo de infección en el tracto urinario.

Se ha sugerido que la aplicación de povidona-yodo en heridas (especialmente heridas quirúrgicas) puede suprimir las células inmunes y cicatrización de heridas a nivel local e incrementar la susceptibilidad a infecciones locales.

La administración interna de povidona puede causar efectos secundarios serios que incluso pueden llevar a deficiencia renal o muerte.

La solución de lugol y la solución saturada de yoduro de potasio deben evitarse en pacientes con edema pulmonar, bronquitis o cuando se sabe que tienen tuberculosis.

El yoduro de sodio se debe usar con precaución en aquellas personas que tienen insuficiencia renal. La solución Lugol y la solución saturada de yoduro de potasio se deben evitar en aquellos pacientes con hipercalemia.

Embarazo y lactancia

Los requisitos de yodo son mayores durante el embarazo. La suplementación del yodo durante el embarazo puede ser particularmente relevante en áreas de deficiencia endémica de yodo, como las naciones no industrializadas. La deficiencia de yodo durante el embarazo se ha asociado con una mayor incidencia de abortos espontáneos, alumbramiento de mortinatos, defectos congénitos y retardo mental. Además, la deficiencia aguda de yodo durante el embarazo puede producir hipotiroidismo congénito en los recién nacidos. Por el contrario, la ingestión de yodo en exceso en mujeres embarazadas puede provocar efectos de yodo en exceso en el feto /recién nacido, incluidas la disfunción de la tiroides o irritación de la piel.

Se ha indicado evitar el uso tópico de povidona-yodo para la preparación perianal durante el alumbramiento o la antisepsia posparto debido a una posible absorción de yodo por el recién nacido o la absorción de la madre que produce una mayor concentración de yodo en la leche materna. Otros reportes indican que es posible que esto no representa ninguna preocupación significativa.

La suplementación del yodo durante la lactancia puede ser particularmente relevante en áreas de deficiencia endémica de yodo, como las naciones no industrializadas. Los infantes son particularmente vulnerables a los efectos de la deficiencia de yodo y es posible que las mujeres con deficiencia de yodo no puedan proveer suficiente yodo en la leche materna.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

La Amiodarona (Cordarone®) contiene cantidades significativas de yodo. Los niveles de yodo en el plasma pueden aumentar y sumarse con suplementos de yodo. Se debe monitorear la función de la tiroides.

El uso simultáneo de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, bloqueadores receptores de angiotensina junto con yoduro de potasio aumenta el riesgo de hipercalemia (altos niveles de potasio en la sangre). Dentro de los ejemplos de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina se encuentran los siguientes: benazepril (Lotensin®), captopril (Capoten®), enalapril (Vasotec®), fosinopril (Monopril®), lisinopril (Prinivil®, Zestril®), moexipril (Univasc®), perindopril (Aceon®), quinapril (Accupril®), ramipril (Altace®) y trandolapril (Mavik®). Dentro de los bloqueadores receptores de angiotensina se incluyen los siguientes: losartan (Cozaar® ), valsartan (Diovan®), irbesartan (Avapro®), candesartan (Atacand®), telmisartan (Micardis®) y eprosartan (Teveten®).

Pueden ocurrir efectos hipotiroideos aumentados con el uso de productos de yodo en combinación con drogas antitiroides (metimazol, propiltiouracil).

Pueden ocurrir efectos hipotiroideos aditivos con el uso de productos de yodo como el yoduro de potasio en combinación con sales de litio. La solución Lugol puede aumentar la toxicidad de litio al inducir efectos hipotiroideos aditivos.

El uso simultáneo de yoduro de potasio con diuréticos ahorradores de potasio pueden aumentar el riesgo de hipercalemia (altos niveles de potasio en la sangre). Dentro de los ejemplos de diuréticos ahorradores de potasio se incluyen los siguientes: espironolactona (Aldactone®), triamterena (Dyrenium®) y amilorida (Midamor®).

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

La deficiencia de selenio puede agudizar los efectos de la deficiencia de yodo.

La menta de lobo (Lycopus virginicus/Lycopus europaeus) puede reducir la absorción de yodo.

Se puede encontrar alto contenido de yodo en plantas como kelp, alga marina y fuco y se pueden agregar a los efectos de la suplementación de yodo.

La ingestión de lithospermum puede disminuir los niveles de la hormona de la tiroides en la sangre e interactuar con los efectos del yodo en los niveles de esta hormona.

El yodo puede interactuar con hierbas y suplementos con efectos diuréticos. Debe usarse con precaución.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores)

La asignación diaria recomendada de Estados Unidos (RDA) es 150mcg diarios en personas de edad adulta de 18 años y mayores (220mcg diarios para mujeres embarazadas y 290mcg diarios para mujeres lactantes). El nivel máximo de consumo tolerable es de 1,100 mcg diarios en adultos de 18 años y mayores.

Antisepsia de cirugía de cataratas: Se usó una solución de povidona-yodo al 1% antes de la operación.

Otitis media supurativa crónica: Se han administrado tres gotas para los oídos a base de povidona-yodo al 5% durante 10 días, aunque se deberían considerar otros antibióticos como tales y abordarlo con un supervisor médico profesional.

Bocio: En aquellas personas con bocio causado por deficiencia de yodo, es posible que la corrección no sea práctica y el tratamiento debe implicar el reemplazo hormonal de la tiroides con levotiroxina de sodio (Synthroid, Levoxyl, Levothroid). En caso de que sea factible, la deficiencia de yodo se puede corregir, aunque ésta es poco común en países industrializados debido a la suplementación de la sal de mesa y los alimentos con yodo para el ganado. Véase la dosificación para la deficiencia de yodo. Se deben considerar también otras causas de bocio, bajo la supervisión de un profesional médico autorizado. Para el bocio endémico, se han usado 400mcg de yodo diarios como di-yodotirosina o 150mcg de yodo/500mcg de yoduro con levotiroxina. Para el bocio de gestación, se han usado 50-200mcg de yodo diarios bajo supervisión médica.

Hipertiroidismo, enfermedad de Graves y acceso de tiroides: Como un complemento de los inhibidores de drogas bajo prescripción para la función de la tiroides (como propiltiouracil o metimazol), se han usado cada ocho horas de 1a 5 gotas de solución saturada de yoduro de potasio por vía oral o de 2 a 6 gotas (1 mL) de solución Lugol (8mg de yoduro por gota). Para la tirotoxicosis, se puede usar el tratamiento parenteral y se ha administrado un gramo de yoduro de sodio por goteo lento intravenoso cada 8-12 horas. El tratamiento debe ser bajo la supervisión de un profesional médico autorizado. Se pueden usar dosis inferiores en el embarazo.

Deficiencia de yodo: La deficiencia de yodo es poco común en países industrializados debido a la suplementación de sal de mesa y alimentos con yodo para el ganado. En áreas de deficiencia endémica de yodo, se han usado varias dosis de yodo como prevención o tratamiento, incluidos 200mg o 2mL de aceite yodado diarios por vía oral. Para una suplementación prolongada, se ha usado una sola inyección anual por vía intramuscular de 1 mL de Lipiodol UF (480mg de yodo) o 570mg de yodo oral. En aquellas personas con bocio causado por deficiencia de yodo, es posible que la corrección no sea práctica y el tratamiento debe implicar el reemplazo hormonal de la tiroides con levotiroxina de sodio (Synthroid®, Levoxyl®, Levothroid®).

Enjuague bucal: Como enjuague bucal antibacterial, se han usado entre 10y 20 mL de enjuague de povidona-yodo como enjuague irrigador del surco gingival. Para prevención de placas y gingivitis, se han usado enjuagues bucales por un máximo de dos veces al día. Para la prevención de la mucosidad causada por quimioterapia, se han usado un máximo de cuatro veces al día.

Neumonía: Se ha usado una solución acuosa de 20 mL de povidona-yodo al 10%, reconstituida en una solución de 60 mililitros con agua esterilizada como un enjuague nasofaríngeo y orofaríngeo en pacientes con neumonía y trauma de la cabeza.

Uso preoperatorio antes de la tiroidectomía: Se han usado entre 5y 10 gotas de solución Lugol tres veces al día o de 2a 6 gotas gtt dos o tres veces al día durante 10-21 días previo a la cirugía. El uso prolongado por más de 14 días puede provocar "escape de yoduro" con una repercusión de tirotoxicosis y se debe evitar. En mujeres embarazadas, existe el riesgo de adquirir bocio fetal, aunque se puede considerar una breve administración de dosis inferiores (6-40 mg por día). De igual forma se han administrado de 1 a2 gotas de yoduro de potasio tres veces al día mezclado con jugo o agua. La administración de estas preparaciones debe ser bajo la dirección del cirujano a cargo.

Emergencias de radiación: El yoduro de potasio se debe tomar justamente antes o después de la exposición tan pronto sea posible. Para los adultos que se exponen a 10 centigrays de radiación o más, se deben administrar 130mg de yoduro de potasio (para mujeres embarazadas o lactantes, 120mg de yoduro de potasio para la exposición de radiación de 5cGy o más).

Septicemia (infecciones bacterianas serias en la sangre): Los pacientes con gingivitis se enjuagaron con povidona-yodo al 7.5% por dos minutos antes de someterse a remoción de sarro de los dientes por ultrasonido.

Esterilización de la piel/heridas: En áreas afectadas, se han usado varias concentraciones de yodo; por ejemplo, tintura al 2% o solución acuosa al 2%; povidona-yodo al 10% que se aplica antes de la inserción de catéteres; ungüento de yodo al 0.9% para úlceras en los pies de personas diabéticas y povidona-yodo al 1% para la irrigación de heridas. Úsese tal como se prescribe en las orientaciones.

Esterilización por inhalación: Se ha usado una solución de povidona-yodo al 1% que se inhala a través de un nebulizador dos veces al día con gárgaras que se hacen con la misma frecuencia.

Esterilización del agua: Se puede realizar la yoduración de la sal en suministros de agua a gran escala al agregar yoduro o yodato con un contenido de yodo que varía de 7-100 miligramos por kilogramo de sal. Para uso personalizado, se han usado 3-10 gotas de yodo por cuarto de galón de agua, cuyos efectos antimicrobianos surten en 15 minutos.

Niños (menores de 18 años)

La asignación diaria recomendada (RDA) de Estados Unidos es 50 mcg diarios para infantes de 0-12 meses; 90mcg diarios para niños de 1-8 años; 120mcg diarios para adolescentes de 9-13 años; 150mcg diarios para 14-18 años.La ingestión diaria adecuada para infantes es 110 mcg diarios para edades de 0-6 meses; 130mcg diarios para edades de7 a 12 meses. El nivel máximo de consumo tolerable es 200 mcg/día para edades de 1 a 3 años; 300 mcg/día para edades entre 4 y 8 años; 600 mcg/día para edades entre 9 y 13 años; 900 mcg/día para edades entre 14 y 18 años (incluidos el embarazo y la lactancia).

Emergencia de radiación: El yoduro de potasio se debe administrar justo antes o tan pronto sea posible después de la exposición. Para infantes, bebés y niños, el yoduro de potasio se administra por exposición de 5 centigrays o más. Desde el nacimiento hasta un mes de nacido, se pueden administrar 16mg; de uno a tres meses, se pueden administrar 32mg; para 3-12 años, se pueden administrar 65mg; para adolescentes de 12-18 años, se pueden administrar 65mg (o un máximo de 120mg si el adolescente está a punto de llegar a la edad adulta).

Esterilización de piel/heridas: Para áreas afectadas, se han usado muchas concentraciones de yodo; por ejemplo, tintura al 2% o solución acuosa al 2%.

Trastornos de la tiroides: A los niños se les debe dar tratamiento bajo supervisión médica.

Deficiencia de yodo: La deficiencia de yodo es poco común en países industrializados debido a la suplementación de sal de mesa y alimentos con yodo para el ganado. En áreas con deficiencia endémica de yodo, se han usado diferentes dosis como prevención o tratamientos en niños, incluida la dosis de 150 mcg/día.

Prevención de Ophthalmia neonatorum (oftalmía del recién nacido): Se ha usado una gota de povidona-yodo al 2.5% que se aplica en el nacimiento. No se ha encontrado ninguna ventaja en una segunda gota.

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No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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