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Vitamina E

Vitamina E

Resumen:

La vitamina E es una vitamina liposoluble con propiedades antioxidantes. La vitamina E existe en ocho formas diferentes (isómeros): alfa, beta, gama y delta tocoferol; y alfa, beta, gama y delta tocotrienol. El alfa-tocoferol es la forma más activa en humanos. Las recomendaciones de dosificación y asignación diaria de vitamina E a menudo se entregan en equivalentes de alfa-tocoferol (ATE, en inglés) para que incluyan las diferentes actividades biológicas de las distintas formas de vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que se usan en etiquetas de alimentos y suplementos. Los suplementos de vitamina E están disponibles en formas natural o sintética. Las formas naturales por lo general vienen marcadas con la letra "d" (por ejemplo, d-gama-tocoferol), mientras que las formas sintéticas se marcan "dl" (por ejemplo, dl-alfa-tocoferol).

Se ha propuesto el uso de la vitamina E para la prevención o el tratamiento de diversas afecciones de salud, a menudo debido a sus propiedades antioxidantes. No obstante, aparte del tratamiento de la deficiencia de vitamina E (la cual es poco frecuente), no existen usos medicinales claramente comprobados de la suplementación de vitamina E más allá de la asignación diaria recomendada. Actualmente hay investigaciones en curso de diversas enfermedades, particularmente cáncer y cardiopatía.

Han surgido preocupaciones recientes respecto a la seguridad de la suplementación de vitamina E, particularmente en altas dosis. Se ha indicado un mayor riesgo de hemorragia, en especial en pacientes que toman agentes adelgazantes de la sangre como warfarina, heparina, o aspirina, y en pacientes con deficiencia de vitamina K. La evidencia reciente indica que el uso habitual de suplementos de vitamina E en altas dosis puede aumentar el riesgo de muerte (por "todas las causas") en una pequeña proporción (1), sin embargo, un estudio diferente no encontró efectos de mortalidad en mujeres que consumieron vitamina E a diario. Se recomienda precaución.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Abortivo, acné, (prevención) envejecimiento de la piel, protección contra la polución del aire, alergias, prevención de toxicidad pulmonar amiodarona, picaduras de abeja, hipertrofia prostática benigna, beta-talasemia, trastornos sanguíneos (porfiria), dolor/inflamación de seno (mastitis), displasia broncopulmonar en niños prematuros, bursitis, cardiomiopatía, enfermedad celiaca, extravasación de quimioterapia, corea (hereditaria progresiva crónica), deficiencia cardiaca congestiva, enfermedad de Crohn, fibrosis quística, dermatitis, brote por el pañal, insuficiencia de enzimas digestivas/pancreática, prevención de la pérdida de cabello por doxorubicina, distrofia muscular de Duchenne, dispraxia, aumento de energía, recuperación de ejercicio, congelación localizada, úlcera gástrica, granuloma annulare (vitamina E tópica), pérdida de cabello, ataque al corazón, prevención del rechazo al transplante (corazón), esferocitosis hereditaria, enfermedad de Huntington, hipertensión, tolerancia alterada a la glucosa, impotencia, calambres en las piernas, enfermedad hepática (enfermedad del hígado no inducida por alcoholismo), lentigo solar, prevención del cáncer de pulmón, fertilidad masculina, síntomas de la menopausia, trastornos menstruales, abortos espontáneos, mucositis, fuerza muscular, distrofia miotónica, trastornos neuromusculares, tolerancia al nitrato, leucoplaquia oral, dolor de parto,pancreatitis (crónica), úlceras pépticas, resistencia física, mala postura, recuperación post-operatoria (prevención de restenosis posterior a la angioplastia), prevención de preeclampsia (hipertensión durante el embarazo), fibrosis inducida por la radiación, protección de lesión por reperfusión durante cirugía de corazón, síndrome de piernas inquietas, anemia drepanocítica, daño esquelético muscular, daño a piel causado por el sol, trastornos de la piel, motilidad del esperma, quemaduras por el sol, tromboflebitis, inflamación de las venas, colitis ulcerosa.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Deficiencia de vitamina E (A)

    La deficiencia de vitamina E es poco frecuente, y puede ocurrir en personas con menor absorción de grasa a través del intestino (por causa de una cirugía, enfermedad de Crohn, o fibrosis quística), desnutrición, dietas muy bajas en grasa, diversas afecciones genéticas específicas (abetalipoproteinemia, "Ataxia y deficiencia de vitamina E" [AVED, en inglés]), niños prematuros con muy bajo peso al nacer, o infantes que toman leche de fórmula no fortificada. La suplementación de vitamina E se acepta como una terapia eficaz en la deficiencia de vitamina E para frenar las complicaciones. El diagnóstico de esta afección y su tratamiento debe estar a cargo de un médico y un nutricionista.

  • Rinitis alérgica (C)

    No obstante se considera que ayuda a reducir los síntomas nasales de las alergias, el consumo de la vitamina E podría ser ineficaz. La evidencia actual es limitada y se necesitan más estudios antes de llegar a una conclusión firme.

  • Enfermedad por altitud (C)

    La vitamina E podría ofrecer algunos beneficios al exponerse a grandes altitudes. La suplementación con antioxidantes (vitamina E con betacaroteno, vitamina C, selenio y cinc) podría mejorar el umbral de ventilación a grandes altitudes. Sin embargo, es posible que los antioxidantes no reduzcan la inflamación después del ejercicio a grandes altitudes. Se necesita más investigación antes de llegar a conclusiones.

  • Esclerosis lateral amiotrófica (ELA) (C)

    La evidencia no es clara en relación a la utilización de vitamina E para el tratamiento de la ALS. Se necesitan más estudios antes de puede hacerse una recomendación firme.

  • Anemia (C)

    Los estudios de la suplementación de vitamina E para la anemia han arrojado resultados mezclados. Se necesita de mayor investigación antes de hacer una recomendación firme.

  • Angina (dolor de pecho) (C)

    Se ha sugerido y evaluado la vitamina E en pacientes con angina, aunque los beneficios posibles no son claros. Es necesario contar con mayor evidencia antes de llegar a una conclusión firme. Los pacientes que tienen o sospechan tener angina deben recibir la valoración de un médico.

  • Antioxidante (C)

    La vitamina E posee propiedades antioxidantes, sin embargo no es claro si hay algún beneficio de esta propiedad en los humanos. La American Heart Association recomienda obtener antioxidantes como la vitamina E a través de una dieta bien balanceada con alto consumo de frutas, vegetales y granos integrales, en vez de adquirirlos a través de suplementos, por lo menos hasta que haya mayor evidencia científica disponible.

  • Aterosclerosis (endurecimiento y obstrucción de las arterias) (C)

    Se ha sugerido que la vitamina E tiene una función en la prevención o reversión de la aterosclerosis mediante la inhibición de la oxidación de lipoproteínas de baja densidad ("colesterol malo"). Varios estudios entre la población indican que un alto consumo de vitamina E a través de la alimentación y altas concentraciones de alfa-tocoferol en la sangre tienen relación con menores índices de cardiopatía. No obstante, al mismo tiempo que el estudio "Cambridge Heart Antioxidant" respaldó esta hipótesis, el estudio prospecto más reciente Heart Outcomes Prevention Evaluation (HOPE) no la respaldó. La controversia en este tema continúa.

  • Cáncer de vejiga (C)

    Existe evidencia preliminar de posibles beneficios de suplementación de vitamina E a largo plazo para reducir el riesgo de mortalidad entre pacientes con cáncer de vejiga, no obstante, se requiere investigación adicional antes de llegar a una conclusión firme.

  • Cáncer de seno (C)

    Se ha indicado que la vitamina E es una posible terapia para la prevención o el tratamiento del cáncer de seno. Los estudios publicados incluyen la medición de los niveles de vitamina E, experimentos de laboratorio y estudios entre la población. La evidencia no es concluyente, lo que impide una aseveración firme.

  • Olas de calor relacionadas con el cáncer de seno (C)

    Un estudio de vitamina E por vía oral indica una pequeña reducción en la frecuencia de las olas de calor (aproximadamente una ola de calor menos por día), pero no hay preferencia entre las pacientes por la vitamina E que por el placebo.

  • Tratamiento para el cáncer (C)

    Falta evidencia científica confiable de que la vitamina E sea eficaz como tratamiento para algún tipo de cáncer específico. Se amerita precaución en las personas que reciben tratamiento con quimioterapia o radicación, ya que se ha propuesto que el uso de antioxidantes en altas dosis podría reducir el efecto contra el cáncer de estas terapias. Hay todavía controversia en esta área y los estudios han arrojado resultados variables. Los pacientes que tengan interés en tomar antioxidantes en altas dosis como la vitamina E durante la quimioterapia o radicación deben analizar esta decisión como su oncólogo médico u oncólogo de radiación.

  • Enfermedad cardiovascular en pacientes con diálisis (C)

    Se ha indicado que los pacientes de hemodiálisis podrían sufrir mayor estrés oxidativo, y por tanto beneficiarse del uso crónico de antioxidantes (particularmente para la reducción del riesgo de cardiopatía). Hay estudios sobre el uso de vitamina E crónica en altas dosis en pacientes con diálisis para la prevención de la cardiopatía, no obstante los beneficios de riesgo son aún confusos para esta población. Se han presentado inquietudes recientes respecto a que el uso habitual de suplementos de vitamina E en alta dosis puede en realidad aumentar el riesgo de muerte (por "todas las causas") en una pequeña proporción, no obstante ésta sigue siendo un área de controversia e investigación activa. Se necesita más investigación en esta área antes de llegar a una conclusión firme.

  • Prevención de cataratas (C)

    La evidencia es conflictiva respecto al uso de vitamina E para prevenir cataratas No obstante algunos estudios entre la población indican algunos efectos protectores (que puede tomar hasta 10 años para producir beneficios), otros estudios en humanos no informan beneficios al usar la vitamina sola o en combinación con otros antioxidantes. Se necesita mayor investigación antes de llegar a una conclusión firme.

  • Daño nervioso por quimioterapia (neurotoxicidad) (C)

    Al igual que otros antioxidantes, la vitamina E se ha señalado como terapia para evitar complicaciones a causa de la quimioterapia, como es el daño de nervios (neuropatía). Existe cierta evidencia de beneficios, por ejemplo, al usarse con cisplatina. No obstante, se amerita precaución ya que se desconoce si el uso de antioxidantes en altas dosis durante la quimioterapia puede reducir los efectos contra el cáncer de algunos agentes de la quimioterapia o terapia de radiación. Esta sigue siendo un área de controversia, por lo que se recomienda que los pacientes interesados en el uso de antioxidantes durante la quimioterapia analicen esta decisión con el oncólogo.

  • Prevención del cáncer de colon (C)

    No existe suficiente evidencia para determinar si la vitamina E previene el cáncer de colon. En pacientes con cáncer de colon previo, se ha reportado que una combinación de vitaminas A, C y E reduce el riesgo de desarrollar cáncer de colon nuevamente. También se han sugerido beneficios preventivos en pacientes que no han tenido cáncer de colon anteriormente cuando se usó vitamina E en una multivitamina, pero no cuando se usó sola. Los resultados recientes del informe del Women's Health Study no indican una reducción general en el riesgo de cáncer con el uso diario de vitamina E, sin embargo, la envergadura de este estudio no fue suficiente como para estudiar el cáncer de colon específicamente. Se necesita investigación adicional antes de llegar a una conclusión firme.

  • Demencia /enfermedad de Alzheimer (C)

    Se ha propuesto y evaluado el uso de la vitamina E para la prevención o desaceleración de la demencia (incluida la demencia tipo Alzheimer), con base en las propiedades antioxidantes y en hallazgos de niveles bajos de vitamina E en algunos individuos con demencia. Existe cierta evidencia de que todo-rac-alfa-tocoferol (vitamina E sintética) es similar en eficacia a la selegilina (Eldepryl®) y superior al placebo para desacelerar la pérdida de la función cognitiva en pacientes con enfermedad de Alzheimer moderadamente grave, sin embargo, no se observó un efecto aditivo al usarse en combinación con selegilina. Los datos retrospectivos indican que la terapia de combinación a largo plazo con donepezil (Aricept®) puede ayudar a desacelerar la pérdida cognitiva en pacientes con la enfermedad de Alzheimer. En general, la evidencia sigue inconclusa en esta área. Otras investigaciones indican que la vitamina E proveniente de fuentes dietéticas o suplementos no afecta el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer o demencia vascular.

  • Diabetes mellitus (C)

    Se ha propuesto el uso de la vitamina E para la prevención de diabetes tipos I o II; para mejorar el control del azúcar anormal en la diabetes; para la prevención de la disfunción de plaquetas y aterosclerosis en la diabetes; para la corrección de la deficiencia de vitamina E en pacientes diabéticos; y para la prevención de complicaciones diabéticas del ojo, riñones y sistema nervioso (neuropatía, retinopatía, nefropatía). No es claro que la vitamina E sea de beneficio en alguna de estas áreas, y se necesita más evidencia antes de llegar a una conclusión firme.

  • Dismenorrea (menstruación dolorosa) (C)

    Existe evidencia preliminar de los posibles beneficios de la suplementación de vitamina E para reducir el dolor menstrual crónico, aunque se necesita más investigación en esta área antes de llegar a una conclusión firme.

  • Deficiencia de G6PD (C)

    Se ha estudiado la suplementación de vitamina E para la deficiencia del trastorno hereditario G6PD pero la evidencia es conflictiva. Se necesita mayor evidencia antes de llegar a una conclusión firme.

  • Glomerulosclerosis (enfermedad del riñón) (C)

    Se ha indicado que la proteinuria (proteína en la orina) se puede reducir con el uso de vitamina E en pacientes con glomerulosclerosis segmentaria focal, la cual es reacia al tratamiento médico estándar. No obstante, se necesita más información antes de llegar a una conclusión firme.

  • Cicatrización después de una queratectomía fotorrefractiva (cirugía ocular láser) (C)

    La vitamina E en alta dosis más vitamina A (ingerida por boca) puede mejorar la cicatrización de la córnea y mejorar la agudeza visual (nitidez) después de la cirugía láser para corrección de la visión. La investigación en animales indica que la vitamina E tópica en el ojo puede ser de utilidad. Es necesario realizar más investigaciones antes de que éste uso de vitamina E se confirme como seguro o eficaz.

  • Hepatitis (hepatitis C) (C)

    Se ha propuesto la vitamina E en pacientes con hepatitis C siguiendo una terapia antiviral para evitar la inflamación. Se necesitan más estudios para examinar los efectos de la vitamina E en la hepatitis crónica.

  • Colesterol alto (C)

    Se han estudiado los efectos de la vitamina E en los niveles de colesterol y aterosclerosis en numerosos ensayos de laboratorio, clínicos y entre la población. Es aún incierto si hay beneficios clínicamente significativos y se desconoce cuáles son los efectos de la vitamina E comparados (o en combinación) con otros agentes que han demostrado claramente ser de beneficio para reducir los lípidos. Se requiere de investigaciones más exhaustivas antes de llegar a una conclusión firme.

  • Función del sistema inmunológico (C)

    Los estudios sobre los efectos de suplementación con vitamina E para la función del sistema inmunológico han arrojando resultados mezclados. Se requiere de investigación más a fondo antes de llegar a una conclusión firme.

  • Claudicación intermitente (C)

    Diversos estudios han evaluado el uso de vitamina E en pacientes con enfermedad vascular periférica, para mejorar la tolerancia al ejercicio y la claudicación intermitente (dolor en las piernas al caminar debido a la acumulación de colesterol en los vasos sanguíneos). A pesar de que algunos resultados son prometedores, la mayoría de los estudios fueron pequeños y mal diseñados. Es aún incierto si la vitamina E es de beneficio para esta afección.

  • Degeneración macular (enfermedad de los ojos) (C)

    Al igual que otros antioxidantes, se ha indicado que la vitamina E evita, frena o mejora la degeneración macular. Aunque la evidencia científica no es concluyente, hay ciertas indicaciones de que la vitamina E por sí sola quizás no sea de beneficio. Al combinarse con betacaroteno y vitamina C es igualmente de poco beneficio significativo. Se necesita de mayor investigación antes de llegar a una conclusión firme.

  • Enfermedad de Parkinson (C)

    La evidencia científica no es concluyente en esta área.

  • Síndrome premenstrual (SPM) (C)

    La evidencia científica no es concluyente en esta área.

  • Prevención del cáncer de próstata (C)

    La función de la suplementación con vitamina E para la prevención del cáncer de próstata es tema de controversia. Existen diversos estudios de laboratorio que apoyan posibles propiedades contra el cáncer. No obstante, los resultados de investigaciones entre la población y la investigación en humanos son mixtos. Algunos estudios alegan beneficios mientras que otros no encontraron efectos.

  • Prevención de la infección respiratoria (C)

    La suplementación diaria de vitamina E por vía oral no parece afectar la incidencia, duración o gravedad de la neumonía (infecciones del tracto respiratorio inferior) entre personas de la tercera edad que viven en hogares para ancianos, ni alterar los patrones del uso de antibióticos, aunque puede haber un efecto protector contra los resfriados (infecciones del tracto respiratorio superior). Se requiere de investigaciones adicionales antes de hacer una recomendación.

  • Trastornos convulsivos (C)

    Se ha estudiado el uso de la vitamina E como una adición a otras drogas formuladas para evitar las convulsiones, particularmente en casos de epilepsia refractaria. Esta evidencia no es tan concluyente como para hacer una recomendación firme. El tratamiento del trastorno convulsivo lo debe supervisar un médico.

  • Esteatohepatitis (inflamación del hígado) (C)

    Hay evidencia preliminar que indica posibles beneficios en el tratamiento de esteatohepatitis en niños, aunque se necesita de mayor evidencia antes de llegar a una conclusión firme.

  • Cáncer de estómago (prevención) (C)

    Se ha propuesto la suplementación con vitamina para reducir la tasa de cáncer de estómago (gástrico). Sin embargo, existe cierta evidencia que indica que la vitamina E no reduce la tasa de cáncer gástrico o las lesiones gástricas pre-cancerosas. Se necesita más investigación para examinar si la vitamina E tiene algún efecto en el cáncer gástrico.

  • Suplementación en niños prematuros y con bajo peso al nacer (C)

    Los bebés prematuros están en riesgo de tener deficiencia de vitamina E, particularmente cuando nacen con bajo peso. Existen diversos estudios acerca de la vitamina E administrada a infantes prematuros para intentar evitar complicaciones potencialmente graves como la hemorragia intraventricular (sangrado hacia el cerebro), retinopatía (lesión en el ojo), o muerte. La calidad de la investigación publicada es variable, y no es claramente concluyente. Los infantes prematuros deben recibir estricta supervisión médica y las decisiones respecto a la suplementación de vitaminas las debe tomar el médico del menor.

  • Disquinesia tardía (movimientos involuntarios) (C)

    Se ha estudiado el uso de la vitamina E en el tratamiento de la disquinesia tardía, y se ha informado que ésta mejora significativamente los movimientos anormales involuntarios, no obstante los resultados de los estudios existentes no son concluyentes como para formar recomendaciones firmes. La vitamina E podría ser más eficaz en mayores dosis y en personas que han padecido de disquinesia por menos de cinco años.

  • Uveitis (inflamación del ojo) (C)

    En un estudio pequeño, una suplementación oral con vitamina E durante cuatro meses no tuvo efectos aparentes en el edema macular o agudeza visual asociados con la uveitus. Se necesita más investigación antes de llegar a una conclusión firme.

  • Tromboembolismo venoso (C)

    Los datos indican que la suplementación con vitamina E podría reducir el riesgo de tromboembolismo venoso en mujeres, y podría beneficiar particularmente a quienes tengan historia previa o predisposición genética.

  • Asma (D)

    Existe evidencia preliminar de que la vitamina E no ofrece beneficios a individuos con asma.

  • Prevención del cáncer (general) (D)

    La evidencia reciente de un ensayo aleatorio controlado bien ejecutado (Women's Health Study) no reporta reducción en el desarrollo de cáncer con el uso de vitamina E de fuente natural tomada a diario. Anteriormente, ha habido ensayos de laboratorio, entre la población y otros ensayos humanos que estudiaron si la vitamina E era de beneficio para prevenir los diferentes tipos de cáncer, incluido el de próstata, colon, o estómago. Los resultados de estos estudios anteriores varían. En este momento, con base en la mejor evidencia científica disponible, y las inquietudes recientes respecto a la seguridad de la suplementación de vitamina E, no se puede recomendar para este uso.

  • Prevención de cardiopatía (D)

    Los diversos estudios de la suplementación de vitamina E por vía oral no indican beneficios en la prevención de la enfermedad cardiovascular, y existe evidencia reciente que indica que el uso habitual de vitamina E en altas dosis aumenta el riesgo de muerte (por "todas las causas") en una pequeña proporción. Estas conclusiones han recibido la crítica de algunos expertos. Recientemente, el Women's Health Study reportó una reducción en muertes cardiovasculares en mujeres que toman vitamina E al día (con seguimiento de 10 años), pero sin cambio en el índice total de mortalidad o el número de ataques al corazón o apoplejías. Con base en la evidencia científica disponible, y a la luz de recientes inquietudes de seguridad, el uso crónico de vitamina E no se puede recomendar para este propósito, por lo que se debe evitar la vitamina E en altas dosis.

  • Osteoartritis (D)

    La vitamina E no parece reducir los síntomas o evitar la pérdida de cartílago en la osteoartritis de rodilla. Se carece de evidencia científica que apoye el uso de la vitamina E en el manejo de la osteoartritis.

  • Enfermedad de Peyronie (D)

    Un estudio no mostró mejoras significativas en el dolor, la curvatura o el tamaño de la placa en pacientes con la enfermedad de Peyronie que recibieron tratamiento con vitamina E, propionil-L-carnitina, o vitamina E más propionil-L-carnitina comparado con quienes recibieron tratamiento con placebo.

  • Retinitis pigmentosa (D)

    La vitamina E por vía oral no parece desacelerar el deterioro visual en las personas con retinitis pigmentosa y podría vincularse con una pérdida más rápida de la acuosidad visual, no obstante, se ha cuestionado la validez de este hallazgo. Hasta tanto no haya mayor evidencia disponible, la vitamina E podría ser poco recomendable para esta afección. Las decisiones acerca de terapias se deben tomar con supervisón médica.

  • Artritis reumatoide (D)

    Vitamina E, por vía oral, no parece reducir el riesgo de desarrollar artritis reumatoide en la mujer.

  • Prevención de cicatrices (D)

    No es evidente que la aplicación de vitamina E tópica reduzca las cicatrices por heridas quirúrgicas. Debido al riesgo de dermatitis por contacto, algunos autores no recomiendan el uso de esta terapia.

  • Apoplejía (D)

    Las evidencias recientes obtenidas en el Women's Health Study indican que una suplementación habitual de 600 UI/día de vitamina E no reduce el riesgo de apoplejía. La evidencia anterior era indeterminada en cuanto a la prevención de apoplejías o recuperación por apoplejía. Actualmente, con base en la mejor evidencia científica disponible y recientes inquietudes de seguridad, no se puede recomendar este uso de la vitamina E.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

Se han conocido reacciones como la dermatitis por contacto y eczema con preparaciones tópicas de vitamina E, como son ungüentos o desodorantes que contienen vitamina E. Los individuos con hipersensibilidad identificada o sospechada a la vitamina E deben evitar estos productos.

Efectos secundarios y advertencias

La evidencia reciente indica que el uso habitual de vitamina E en altas dosis (400 UI/día o más) puede aumentar el riesgo de uerte (por "todas las causas") en una pequeña proporción. Estas conclusiones han recibido la crítica de algunos expertos ya que están basadas en recalculaciones (meta-análisis) de los resultados de estudios anteriores más pequeños los cuales eran de calidad mixta, resultados variables, y a menudo en pacientes con enfermedades crónicas. Sin embargo, ésta es la evidencia científica disponible más reciente, por lo que se debe tener precaución con el uso crónico de la vitamina E, y se debe evitar en altas dosis. Es poco frecuente la sobredosis aguda de vitamina E.

Para periodos cortos, se considera que la suplementación de vitamina E es segura en dosis hasta el nivel máximo de consumo tolerable (UL) recomendado. No obstante, la vitamina E podría ser insegura al usarse por vía oral en dosis que superan el nivel máximo de consumo tolerable. Se considera que la asignación alimenticia recomendada (RDA) que se obtiene a través del consumo de alimentos es segura y benéfica.

Se han reportado reacciones cutáneas, como dermatitis de contacto y eczema, con el uso de preparaciones tópicas de vitamina E, tales como ungüentos o desodorantes que contienen vitamina E.

En muy pocos casos la suplementación de vitamina E se ha vinculado con dolor abdominal, diarrea, náuseas, síntomas de diarrea o de gripe (particularmente al usarse en altas dosis). El riesgo de enterocolitis necrotizante se puede ver aumentado con altas dosis de vitamina E.

En muy pocos casos la suplementación de vitamina E se ha vinculado con disfunción gonadal y función renal reducida.

Las altas dosis de vitamina E podrían aumentar el riesgo de hemorragia, debido a la inhibición de la concentración de plaquetas y el antagonismo de factores coagulantes que dependen de la vitamina K (particularmente en pacientes con deficiencia de vitamina K). En estudios de vitamina E, se ha observado un pequeño aumento en el índice de infarto hemorrágico (sangrado) y sangrado de las encías, particularmente en los que se usó aspirina en humanos. Se ha observado un mayor riesgo de hemorragia en los estudios en animales al usarse con warfarina (Coumadin®). No obstante, otros estudios no han observado una mayor incidencia de hemorragia. Se ha observado hemorragia en pacientes que reciben altas dosis repetidas de todo-rac-alfa-tocoferol (vitamina E sintética) por vía intravenosa. Se recomienda tener precaución en pacientes con trastornos de hemorragia o que toman drogas que podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Podría ser necesario ajustar las dosis.

En muy pocos casos la suplementación de vitamina E se ha vinculado con somnolencia, fatiga, dolor de cabeza, debilidad o visión borrosa (particularmente al usarse en altas dosis).

Se debe evitar la vitamina E por vía oral en pacientes con retinitis pigmentosa, ya que no parece desacelerar el deterioro visual, y podría relacionarse con una pérdida más rápida de agudeza visual, aunque se cuestiona la validez de este hallazgo.

Embarazo y lactancia

Muchas vitaminas prenatales contienen pequeñas cantidades de vitamina E. Podrían ser preferibles las formas naturales de vitamina E que las formas sintéticas.

No se recomienda el uso más allá de la asignación alimenticia recomendada (RDA) en mujeres embarazadas saludables. La evidencia es insuficiente respecto a la seguridad de mayores dosis orales, tópicas o inyectadas de vitamina E durante el embarazo y la lactancia, por lo que no se recomiendan.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

El nivel de riesgo de hemorragia relacionado con la vitamina E es aún área de controversia, y se recomienda precaución con pacientes que tengan antecedentes de trastornos hemorrágicos o que tomen drogas para el adelgazamiento de la sangre como la aspirina, anticoagulantes como la warfarina (Coumadin®) o heparina, drogas antiplaquetas como clopidogrel (Plavix®), y drogas no esteroideas antiinflamatorias como ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o naproxeno (Naprosyn®, Aleve®).

Se han presentado inquietudes respecto a que los antioxidantes pueden interferir con algunos agentes de la quimioterapia (como son los agentes alquilantes, antraciclinas, o platinos), los cuales pueden depender del daño oxidativo a las células tumorosas para sus efectos anticáncer. Los estudios sobre los efectos de los antioxidantes en las terapias contra el cáncer han producido resultados mixtos. Algunos reportan interferencia, otros señalan beneficios y la mayoría indica que no hay una interacción significativa. No obstante, mientras no haya evidencia científica adicional, se deben evitar los antioxidantes en altas dosis durante la administración de quimioterapia, a menos que se decida lo contrario al tratarlo con el oncólogo a cargo.

La colestiramina (Questran®), el colestipol (Colestid®), el orlistat (Xenical®), isioniazida (INH, Lanizid®, Nydrazid®), olestra (el sustituto de grasa Olean®) y el sucralfato (Carafate®) pueden reducir la absorción dietética de la vitamina E y los niveles de vitamina E en la sangre. El gemfibrozil (Lopid®) puede reducir los niveles séricos tanto de alfa como de gama-tocoferol, aunque la importancia clínica no es clara. Las drogas anticonvulsivas como fenobarbital, fenitoína, or carbamazepina pueden reducir los niveles de vitamina E en la sangre.

El uso de la vitamina E con ciclosporina parece aumentar el área debajo de la curva de concentración de sangre-tiempo de ciclosporina. Una forma de vitamina E soluble en agua, el succinato de tocoferil polietileno glicol, puede mejorar la absorción de ciclosporina (observado después de un transplante de hígado).

La vitamina E podría tener efectivos aditivos con los medicamentos que reducen el colesterol.

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

Las altas dosis de vitamina E por vía oral o inyectada pueden aumentar el riesgo de hemorragia, incluida la apoplejía hemorrágica (sangrado hacia el cerebro), se recomienda precaución en pacientes con antecedentes de trastornos hemorrágicos o que toman hierbas o suplementos que también podrían aumentar el riesgo de hemorragia. Por ejemplo, se han informado de varios casos de hemorragia con el uso de Ginkgo biloba, y menos casos con ajo o palma enana americana.

La vitamina E podría tener efectos aditivos con hierbas y suplementos que reducen el colesterol.

El aceite mineral puede reducir la absorción dietética de vitamina E.

Los niveles sanguíneos de la vitamina E pueden decrecer si se presenta deficiencia de cinc. Una mayor ingestión de ácidos grasos omega-6 puede aumentar el requisito de vitamina E, particularmente en dosis altas.

La vitamina E participa en la absorción, almacenamiento y utilización de vitamina A en el cuerpo, y contribuye a evitar la toxicidad con la ingestión de vitamina A. Grandes dosis de vitamina E pueden reducir las reservas de vitamina A.

Se reporta que el aloe reduce el ritmo de absorción de la vitamina E, lo que permite una liberación sostenida de la vitamina E en el torrente sanguíneo.

Se ha propuesto que la vitamina E mejorar la biodisponibilidad del hierro.

Dosificación:

Fuentes dietéticas de vitamina E

Los alimentos que contienen vitamina E incluyen: huevos, cereales fortificados, frutas, vegetales de hoja verde (como la espinaca), carne, nueces, aceites de nueces, aves, aceites vegetales (de maíz, de semilla de algodón, cártamo, soya, girasol), aceite de argán, aceite de olivas, aceite de germen de trigo y granos enteros. El proceso de cocción y el almacenamiento pueden destruir algo del contenido de vitamina E en los alimentos.

Adultos (18 años y mayores)

Se cree que la mayoría de las personas en Estados Unidos recibe suficiente vitamina E proveniente de las fuentes dietéticas, no obstante, aquellos con dietas muy bajas en grasa o con trastorno de mala absorción intestinal podrían necesitar suplementación. La asignación alimenticia recomendada de vitamina E se entrega en equivalentes de alfa-tocoferol (ATE) para que incluyan las diferentes actividades biológicas de las distintas formas de vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que se usan en etiquetas de alimentos y suplementos. Para propósitos de conversión, 1 miligramo ATE = 1.5 UI. La RDA para hombres o mujeres mayores de 14 años es 15 miligramos (o 22.5 UI); para mujeres embarazadas de cualquier edad es 15 miligramos (o 22.5 UI); y para mujeres lactantes de cualquier edad es 19 miligramos (o 28.5 UI).

Para adultos mayores de 18 años, el límite máximo tolerable de la dosis de alfa-tocoferol suplementaria recomendada por el U.S. Institute of Medicine es 1000 miligramos/día (equivalente a 1500 UI). Esta recomendación límite no se altera durante el embarazo o la lactancia.

El tratamiento de deficiencia de vitamina E debe estar bajo la supervisión médica, diseñado según la causa subyacente de la deficiencia, y puede incluir vitamina E por vía oral o inyectada. Si la causa se debe a desnutrición crónica y no hay evidencia de una absorción deficiente, se podría considerar una dosis oral entre 2-5 veces mayor que la asignación diaria recomendada. Si la causa es una absorción deficiente que no se puede corregir, se justificarían entonces las inyecciones de vitamina E. Las recomendaciones de dosis varían según la causa subyacente.

No se ha establecido una dosificación específica de vitamina E para otras afecciones, y la evidencia reciente indica posibles efectos adversos para la salud por el uso prolongado de suplementación diaria de 400 UI o más al día. A pesar de la controversia, se debe abordar con precaución el uso de suplementación de vitamina E a largo plazo hasta tanto no se cuente con mayor evidencia de ensayos clínicos eventuales. Se han evaluado en ensayos clínicos diversas dosis y duraciones, no obstante, muchas no han demostrado ser eficaces o seguras. Se recomienda a los pacientes que comenten su selección de dosificación y duración con un profesional médico autorizado.

Niños (menores de 18 años)

La asignación alimenticia recomendada (RDA) de vitamina E se entrega en equivalentes de alfa-tocoferol (ATE) para que incluyan las diferentes actividades biológicas de las distintas formas de vitamina E, o en unidades internacionales (UI), que se usan en etiquetas de alimentos y suplementos. Para fines de conversión: 1 miligramo ATE = 1.5 UI. No existe una asignación diaria recomendada para infantes, pero sí hay una ingestión adecuada (AI) para niños lactantes saludables de 0-6 meses de 4 miligramos/día (6 UI/día), y para niños de 7-12 meses de 5 miligramos/día (7.5 UI/día). La asignación diaria recomendada para niños de 1-3 años es 6 miligramos/día (9 UI/día); para edades de 4-8 años es 7 miligramos/día (10.5 UI/día); para edades de 9-13 años es 11 miligramos/día (16.5 UI/día); para edades mayores de 14 años es 15 miligramos/día (22.5 UI/día); para mujeres embarazadas de cualquier edad es 15 miligramos (o 22.5 UI); y para mujeres lactantes de cualquier edad es 19 miligramos (o 28.5 UI).

No se ha establecido un límite superior para infantes hasta de 12 meses de edad. El límite máximo tolerable diario de dosificación para niños de 1-3 años es 200 miligramos (300 UI); para edades de 4-8 años es 300 miligramos (450 UI); para edades de 9-13 años es 600 miligramos (900 UI); y para edades de 14-18 es 800 miligramos (1200 UI).

El tratamiento de la deficiencia de vitamina E se debe hacer bajo supervisión médica, diseñado según la causa subyacente de la deficiencia, y puede incluir vitamina E por vía oral o inyectada. Las dosis seleccionadas en condiciones específicas se indican en la dosificación para adultos. La absorción de la vitamina E puede mejorar si se administra con los alimentos y en pequeñas dosis.

No se ha establecido bien una dosificación específica de vitamina E para otras afecciones.

Referencias:

 

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No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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