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Roble blanco

Por Natural Standard -
Roble blanco

Resumen:

De las muchas especies de roble que se encuentran en todo el mundo, el roble blanco (Quercus alba) se encuentra fundamentalmente en América del Norte. Aunque existen muchas especias del género Quercus, se cree que muchas de estas especies tienen propiedades similares. Las partes de este árbol utilizadas en la medicina son la corteza interna y las agallas (estructuras anormales que se producen como una reacción a los hongos o insectos).

Tradicionalmente, los indios americanos o los colonos europeos han utilizado el roble blanco por sus propiedades anti-inflamatorias y como agente astringente. El roble blanco apareció en la Farmacopea de Estados Unidos de 1820 a 1919 y también en el Nacional Formulary (listado nacional de medicamentos) de 1916 a 1936.

Debido a la falta de evidencias científicas disponibles, es difícil determinar la seguridad del roble blanco. Dentro de los efectos adversos asociados con el roble blanco se incluyen irritación gastrointestinal, náuseas y vómito, los cuales - en teoría- se deben a su contenido de tanino.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Antibacteriano, antioxidante, antiséptico, antiviral, estimulante del apetito, astringente, sangrado de encías, bronquitis, quemaduras, cáncer, sabañones (inflamación causada por el frío), resfriado, tos, diabetes, diabetes mellitus, diarrea, ayuda digestiva, disentería (diarrea aguda), fiebre, trastornos gastrointestinales, trastornos de crecimiento, hemorragia, hemorroides, inflamación, leucorrea (flujo vaginal), afecciones pulmonares, salpullido (hiedra venenosa), reumatismo, afecciones cutáneas, dolor de garganta, faringitis, tónicos, tuberculosis (prevención), úlceras, varices, cicatrización de heridas.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

El roble blanco debe evitarse en personas con una alergia conocida o hipersensibilidad al roble blanco. Se aconseja tener precaución en aquellas personas con alergias al maní o cacahuates o a los pólenes de árbol. Un paciente alérgico al cacahuate o maní experimentó una reacción anafiláctica tras consumir nueces de bellota, una fruta de la encina (una especie relacionada, Quercus ilex).

Efectos secundarios y advertencias

En términos generales, se considera que el roble blanco es reconocido generalmente como exento de todo riesgo (GRAS, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos y a menudo se usa según se necesite, ya sea por vía oral o de uso tópico. Sin embargo, existe poca información científica disponible que apoye la seguridad del roble blanco.

Irritación gástrica, náuseas y vómito han ocurrido con la ingestión de grandes dosis de roble blanco.

Aunque no se ha estudiado bien, el roble blanco puede provocar disfunción hepática (del hígado); las plantas con al menos 10% de taninos pueden provocar afecciones necróticas (tejido muerto) del hígado. Los taninos que se encuentran en el roble blanco pueden tener efectos adversos en los riñones. Use con precaución en pacientes con disfunción hepática (del hígado) o renal (del riñón). Se deben evitar los baños de corteza en aquellas personas que sufren de insuficiencia cardiaca (etapas III y IV (según la NYHA)), eczema, hipertonía (tensión muscular) o infección.

Embarazo y lactancia

No se recomienda el roble blanco en mujeres embarazadas o en etapa de lactancia debido a la falta de evidencias científicas disponibles.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

Se debe evitar combinar el roble blanco con medicamentos que pueden deteriorar el hígado (daño hepatotóxico) debido a los potenciales efectos secundarios aditivos. Se aconseja tener precaución.

Los taninos que se encuentran en el roble blanco pueden tener efectos adversos, teóricamente, en los riñones; las plantas con al menos 10% de taninos pueden provocar deterioro renal. Consulte con un profesional médico calificado, o un farmaceuta, antes de combinar terapias.

Interacciones con hierbas y suplementos alimenticios

Se debe evitar combinar el roble blanco con hierbas y suplementos que puedan deteriorar el hígado (hepatotóxicas) debido a los potenciales efectos secundarios aditivos. Se aconseja tener precaución.

Dentro de los principales constituyentes químicos de la corteza de roble se encuentran los taninos (flobataninos, elagitaninos, ácido gálico), galotaninos y quercetina. Los pacientes que toman quercetina deben tener precauciones, ya que pueden presentarse efectos aditivos. Los taninos que se encuentran en el roble blanco pueden tener, teóricamente, efectos adversos en los riñones; las plantas con al menos 10% de taninos pueden provocar daño en el hígado. Las hierbas o suplementos con un alto porcentaje de taninos pueden, además, provocar precipitación de los constituyentes de otras hierbas. Consulte con un profesional médico, o un farmaceuta, antes de combinar terapias.

El roble blanco puede contener los minerales magnesio, calcio, hierro y zinc. Grandes dosis pueden provocar efectos aditivos con las multi-vitaminas que contienen estas vitaminas y minerales.

Dosificación:

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Adultos (18 años y mayores):

No existe una dosis del roble blanco que sea segura o que se haya probado que es efectiva. Tradicionalmente, la corteza del roble se ha molido para obtener un polvo fino y que se inhala libremente para tratar la tuberculosis. Para la diarrea o la disentería, se ha usado el cocimiento de una onza de corteza en un cuarto de galón de agua reducida a medio litro al hervirla y tomada en dosis de una copa de vino, por un período no superior a los 3-4 días. Para el dolor de garganta crónico, se ha usado el cocimiento de una onza de corteza hervida reducida a medio litro al hervirla. Esta cocción también se ha usado para gárgaras.

El roble blanco se ha aplicado también en la piel. Tradicionalmente, una preparación que se ha formulado es la mezcla de dos cucharaditas de corteza molida gruesa en 500 mililitros de agua, luego de colar la solución. La corteza de roble no se recomienda para uso tópico por más de 2-3 semanas. Se ha aplicado cocimiento de una onza de corteza en un cuarto de galón de agua y reducida a medio litro al hervirla para el sangrado de encías o almorranas.

Niños (menores de 18 años):

No existe ninguna dosis de roble blanco que se haya probado científicamente o que sea efectiva y no se recomienda el uso en niños.

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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