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Cobre

Cobre

Resumen:

El cobre es un mineral que se produce de forma natural en muchos alimentos, incluidos los vegetales, las legumbres, las nueces, los granos y las frutas, como también mariscos, aguacate y carne de res (órganos como el hígado). Debido a que el cobre se encuentra en la corteza terrestre, la mayor parte del agua subterránea y del agua superficial de todo el mundo que se usa para tomar contiene pequeñas cantidades de cobre.

El cobre está presente en muchas reacciones bioquímicas de las células humanas. El cobre es un componente de varias enzimas que está involucrado en la regulación de la expresión genética, la función mitocondrial/metabolismo celular, la formación de los tejidos conectores como también en la absorción, el almacenamiento y el metabolismo del hierro. Es en el cuerpo donde los niveles de cobre se regulan de forma hermética.

La toxicidad por cobre es poco común en la población en general. La enfermedad de Wilson es un trastorno genético, que el mismo cuerpo no puede liberar, lo que provoca una deposición del cobre en los órganos y serias consecuencias como insuficiencia hepática y lesiones neurológicas. La obstrucción del flujo biliar, la contaminación de la solución de diálisis (en pacientes que se someten a hemodiálisis para la insuficiencia renal), cirrosis infantil de la India o toxicosis de cobre idiopático son las otras causas poco comunes de los excesivos niveles de cobre que son potencialmente peligrosos. Un médico y un nutricionista deben darle seguimiento de cerca a estas personas.

La deficiencia de cobre puede ocurrir en infantes que se alimentan con fórmulas de leche de vaca (las cuales son relativamente bajas en contenido de cobre), infantes prematuros/con peso bajo en el nacimiento, infantes con diarreas prolongadas o desnutrición, personas con síndromes de mala absorción (entre los que se incluyen la enfermedad celiática, piquera o síndrome de intestino corto), fibrosis quística, en ancianos o en aquellas personas que reciben nutrición parenteral total por vía intravenosa u otras dietas restrictivas.

El uso medicinal de los compuestos del cobre se remota a los tiempos de Hipócrates en los años 400 A.C. El crecimiento de las bacterias se inhibe en la superficie del cobre y los hospitales históricamente han instalado en las puertas perillas con aleación de cobre y paneles de empujar como una medida de prevención en la transmisión de enfermedades infecciosas.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Toxicidad aflatoxina, alergias, anemia, antibacteriano, antioxidante, rendimiento atlético, curación de huesos, bronquitis, cataratas (prevención/progreso), cognición, fibrosis quística, disminución en la absorción del cadmio, depresión, neuropatía óptica inducida por etambutol, fatiga, desarrollo fetal, presión arterial alta, colesterol alto, biomarcador de enfermedad de Hodgkin , hiperactividad, infertilidad, trastornos de aprendizaje, dolor muscular, calambres musculares, el daño del nervio óptico (inducida por etambutol), desodorante oral, fenilcetonuria, neumonía, síndrome premenstrual, psoriasis, senilidad, problemas de la piel (estrías), úlcera estomacal, toxicidad (alcaloide pirrolizidina), vitiligo, aumento de peso, cicatrización de heridas.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Deficiencia de cobre (A)

    La deficiencia de cobre puede ocurrir en infantes que se alimentan con fórmulas de leche de vaca (las cuales son relativamente bajas en contenido de cobre), infantes prematuros/bajo peso en el nacimiento, infantes con diarreas prolongadas o desnutrición, personas con los síndromes de mala absorción (entre los que se incluyen la enfermedad celiática, piquera o síndrome de intestino corto), personas con fibrosis quística, en los ancianos o en aquellas personas que se someten a nutrición parenteral total por vía intravenosa u otras dietas restrictivas. Estas personas pueden precisar de suplementación con cobre (y otros elementos traza).

  • Degeneración macular relacionada con la edad (C)

    No existen suficientes evidencias científicas disponibles para determinar si el cobre juega un papel decisivo en este trastorno.

  • Prevención de la enfermedad de Alzheimer (C)

    Los resultados de estudios contradictorios reportan que la ingestión de cobre puede aumentar o disminuir el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Se necesitan investigaciones adicionales antes de hacer una recomendación.

  • Artritis (C)

    El uso de brazaletes de cobre en el tratamiento de la artritis tiene grandes antecedentes de uso tradicional con muchos recuentos anecdóticos sobre su efectividad. Existen reportes de investigaciones que indican que el salicilato de cobre puede reducir los síntomas de la artritis de forma más eficaz que el cobre o la aspirina de forma aislada. Se necesitan estudios adicionales antes de hacer una recomendación firme.

  • Cáncer (C)

    Investigaciones preliminares reportan que la disminución en los niveles de cobre puede, en teoría, frenar el avance del cáncer al inhibir el crecimiento de los vasos sanguíneos. (angiogénesis). La ingestión de cobre no se ha identificado como un factor de riesgo para el desarrollo o el avance del cáncer.

  • Prevención de la enfermedad cardiovascular / arteriosclerosis (C)

    Los efectos de la ingestión de cobre o de los niveles de cobre en la sangre sobre el colesterol, la arteriosclerosis (placas de colesterol en las arterias) o la enfermedad de las arterias coronarias siguen siendo difusos. Los estudios realizados en seres humanos son mixtos, por lo que se necesita investigación adicional en esta área.

  • Promoción del crecimiento infantil (C)

    Una deficiencia severa de cobre puede retardar el crecimiento. Dentro de una adecuada ingestión de micronutrientes se incluye el cobre y otras vitaminas que pueden estimular el crecimiento si se mide por el aumento de tamaño.

  • Afecciones dentales (protección de esmalte y prevención de la placa) (C)

    Investigaciones de laboratorio han mostrado que el cobre puede ayudar a proteger el esmalte dental (la capa externa de los dientes). Sin embargo, la evidencia preliminar en humanos indica que el cobre puede no ser efectivo.

  • Funcionamiento del sistema inmunológico (C)

    El cobre está presente en el desarrollo de las células inmunológicas y en el funcionamiento inmunológico del cuerpo. Aparentemente, la deficiencia de cobre aguda tiene efectos adversos en el funcionamiento inmunológico, aunque no está claro el mecanismo exacto.

  • Marasmo (desnutrición) (C)

    La deficiencia de cobre puede presentarse con esta afección y la suplementación con cobre puede jugar un papel decisivo en el tratamiento nutricional de infantes. Un proveedor médico calificado es quien debe darles el tratamiento a los infantes con marasmo.

  • Enfermedad del cabello ensortijado de Menkes (C)

    La enfermedad del cabello ensortijado de Menkes es un trastorno poco común del transporte/absorción del cobre. La suplementación de cobre puede ser útil en esta enfermedad, aunque se necesitan investigaciones adicionales antes de hacer una recomendación clara.

  • Trastornos metabólicos (trimetilaminuria) (C)

    La trimetilaminúria es un trastorno metabólico que se caracteriza por la incapacidad de oxidizar y convertir la trimetilamina (TMA) derivada de la dieta en N-óxido de trimetilamina (TMAO). La evidencia preliminar indica que el uso de clorofilina de cobre produce menor concentración urinaria libre de TMA y en la normalización del TMAO. Se necesita más investigación en este campo antes de emitir una recomendación.

  • Osteoporosis / osteopenia (C)

    La osteopenia y otras irregularidades de desarrollo óseo que están relacionadas con la deficiencia de cobre pueden ocurrir en niños pequeños y en infantes que presentan bajo peso y deficiencia de cobre en el nacimiento. La suplementación con cobre puede ser útil en el tratamiento y/o prevención de la osteoporosis, aunque las evidencias preliminares en los seres humanos son contradictorias. Los efectos de la deficiencia de cobre o suplementación del mismo en el metabolismo de los huesos y en la osteoporosis relacionada con la edad precisan de investigaciones adicionales antes de llegar a una conclusión firme.

  • Esquizofrenia (C)

    Algunos estudios realizados a pacientes esquizofrénicos reportan altos niveles de cobre en la sangre con bajos niveles de cobre en la orina (lo que indica que hay retención de cobre) y bajos niveles de cinc en la sangre. En algunos de estos casos, se observó que el cinc era útil como agente contra la ansiedad. El papel de la suplementación del cobre no es claro.

  • Anemia sideroblástica (C)

    La deficiencia de cobre es una de las causas de la anemia sideroblástica que se debe considerar al evaluar esta afección, sobre todo si la anemia no responde a la terapia del hierro aisladamente. Aparentemente, la movilización defectuosa del hierro es la causa de esta anemia debido a una mayor actividad de la ceruloplasmina.

  • Rejuvenecimiento de la piel (C)

    Cobre se ha utilizado para reducir las arrugas y para el tratamiento de la piel después del rejuvenecimiento de la superficie de la piel con láser. Se necesitan más estudios científicos antes de hacer una recomendación.

  • Lupus sistémico eritematoso (C)

    Un estudio preliminar indica que el cobre no ofrece beneficios a las personas con lupus sistémico eritematoso. Se necesita más información antes de ofrecer una recomendación.

  • Prevención del defecto del tubo neural (D)

    El riesgo de los defectos del tubo neural es menor en las mujeres que consumen ácido fólico y multivitaminas durante el período de peri-concepción. La suplementación con elementos traza de forma aislada como el cobre no parece evitar estos defectos.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

Se presentó una reacción dérmica alérgica llamada dermatitis de contacto luego de exposición al sulfato de cobre.

Efectos secundarios y advertencias

La toxicidad por cobre es poco común en la población en general. El exceso de consumo de cobre puede provocar lesión hepática, renal o neurológica. El exceso de dosis puede provocar síntomas tóxicos, entre los que se incluyen debilidad, dolor abdominal, náuseas, vómito y diarrea y entre las señales más serias de toxicidad aguda se incluyen las siguientes: lesión hepática, insuficiencia renal y lesión pleural, coma y la muerte. Dentro de los otros problemas médicos asociados con la toxicidad de cobre que se han reportado en estudios o relatos anecdóticos se incluyen los siguientes: ansiedad, depresión, mareo, fatiga, dolor de cabeza, trastornos de aprendizaje, lapsos de memoria, disminución en la concentración, insomnio, convulsiones, delirio, tartamudez, hiperactividad, artralgias, mialgias, hipertensión, gingivitis, dermatitis, decoloración de la piel/cabello, preeclampsia, psicosis posparto, aumento de peso o transaminitis. El envenenamiento agudo de cobre ha ocurrido a través de la contaminación de bebidas al almacenar estas bebidas en recipientes que contienen cobre como también en suministros de agua contaminada. En Estados Unidos, la Agencia de Protección al Medio Ambiente ha implementado una guía con base en la salud para una concentración máxima de cobre en el agua de 1.3 miligramos por litro.

Los trastornos genéticos que afectan el metabolismo del cobre como la enfermedad de Wilson, cirrosis infantil de la India o toxicosis de cobre idiopática colocan a las personas en riesgo de efectos adversos de toxicidad crónica de cobre a niveles de ingestión significativamente más bajos. La trientina es un agente quelado de cobre que se usa en el tratamiento de la enfermedad de Wilson. Además, la penicilamina se ha usado para enlazar el cobre y aumentar su eliminación en la enfermedad de Wilson. Se ha usado el cinc en dosis terapéuticas para inhibir la absorción de cobre en pacientes con la enfermedad de Wilson. Las investigaciones en animales indican que la suplementación de taurina puede reducir los efectos tóxicos del cobre si se administra en combinación, aunque no está claro si este es el caso en los seres humanos.

Los dispositivos de la T de cobre son un tipo de dispositivos intrauterinos que se usan para el control de natalidad, asociados al desarrollo de anemia y a un mayor riesgo de infección pélvica en algunas usuarias. El cobre que los dispositivos intrauterinos liberan puede causar cambios hormonales y alterar el ciclo menstrual de las mujeres. Otros efectos secundarios comunes son dolor/calambres, sangrado anormal y la expulsión del dispositivo. En algunos casos se puede desarrollar la enfermedad inflamatoria pélvica o anemia.

Embarazo y lactancia

No está claro si la suplementación de cobre es necesaria durante el embarazo para mantener niveles adecuados de cobre. El cobre es potencialmente inseguro si se usa por vía oral en dosis más altas. Estudios realizados en animales indican que las aberraciones de metales traza, incluido el cobre, pueden estar relacionadas con el crecimiento fetal alterado o la teratogenicidad, particularmente en el escenario del embarazo de mujeres diabéticas.

El cobre es potencialmente inseguro si se usa por vía oral en dosis más altas que la asignación diaria recomendada. El cobre está presente en la leche materna.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

Los antiácidos pueden interferir con la absorción del cobre. Cobre pueden alterar los niveles de colesterol y interactuar con agentes que reducen el colesterol.

Varios estudios en humanos indican que tomar ciertos antisicóticos (haloperidol y risperidona), anticonvulsivantes (ácido valproico), los diuréticos, nifedipina, o anticonceptivos puede alterar los niveles de cobre en el cuerpo, aunque se desconoce la importancia clínica. Un profesional médico calificado es quien debe supervisar los niveles de cobre.

El etambutol (myambutol®) y su metabolito, cobre quelado, provoca niveles drásticamente reducidos. La quelación de cobre en la retina puede contribuir a la neuropatía óptica a consecuencia del etambutol. No está claro si el suplemento del cobre puede evitar este efecto adverso.

La penicilamina (Cuprimine®, Depen®) se usa para enlazar el cobre y aumentar su eliminación en la enfermedad de Wilson. Dado que esta acción aumenta dramáticamente la excreción del cobre en la orina, las personas que ingieren penicilamina por otras razones diferentes a la sobrecarga de cobre podrían requerir una mayor cantidad de cobre.

La trientina (Syprine®, Trien®) es un agente quelado de cobre que se usa en el tratamiento de la enfermedad de Wilson.

Los niveles de cobre se pueden reducir después de consumir zidovudine (Retrovir®, AZT), aunque existen algunas evidencias de que esto puede ser benéfico en pacientes con VIH/SIDA y, por tanto, no es aconsejable ingerir suplementos de cobre.

Aunque no bien estudiado en humanos, cobre puede interactuar con antibióticos, agentes diluyentes de la sangre, agentes contra el cáncer, agentes que dañan el hígado o el riñón, o agentes que afectan el sistema inmunológico. Se recomienda precaución.

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

Varias hierbas y suplementos, como el boro, la vitamina C, el selenio, el molibdeno, aminoácidos, y el manganeso pueden alterar (disminuir o aumentar) los niveles de cobre en el cuerpo. Aunque el cobre puede aumentar la concentración de cadmio en los tejidos según las investigaciones realizadas en animales, la suplementación de cadmio no parece alterar significativamente los niveles de cobre. El calcio o el aceite de colza pueden alterar el metabolismo del cobre. El magnesio puede afectar a los niveles sanguíneos de selenio o de cobre.

La ingesta de cobre en grandes cantidades y a largo plazo puede causar disminuciones en las concentraciones de folato en el plasma.

Los estudios en animales indican que los niveles bajos de cobre pueden provocar un aumento en los niveles séricos de dehidroepiandrosterona, aunque no está claro si una mayor ingestión de cobre puede disminuir los niveles de dehidroepiandrosterona (DHEA).

Un estado nutritivo adecuado de cobre parece ser necesario para un metabolismo y transporte normal del hierro y la formación de glóbulos rojos. Una ingesta alta de hierro podría interferir con la absorción del cobre. La deficiencia de cobre está relacionada con la retención de hierro en el hígado.

Las investigaciones en animales indican que la suplementación con taurina puede reducir los efectos tóxicos del cobre si se administra en combinación, aunque no está claro si este es el caso en los seres humanos.

Altos niveles de ingestión de suplementos de cinc por largos períodos de tiempo pueden provocar una disminución en la absorción de cobre en los intestinos o una deficiencia del mismo, posiblemente debido a una mayor síntesis de la proteína celular intestinal que se llama metalotioneina, la cual enlaza varios metales. Esto podría ser el mecanismo a través del cual el cinc puede provocar anemia sideroblástica. Sin embargo, algunas investigaciones realizadas en animales indican que un alto nivel de cinc en la dieta no puede interferir con las concentraciones de cobre en el plasma o en los tejidos.

Los antiácidos pueden interferir con la absorción de cobre. Aunque no bien estudiado en humanos, cobre puede interactuar con las hierbas y suplementos con efectos antibacteriales, efectos de diluyente de la sangre, efectos anticáncer, efectos dañar al hígado o el riñón, efectos diuréticos, efectos hormonales, o efectos de alterar del sistema inmunológico. Se recomienda precaución. Los niveles de cobre deben ser monitoreados por un profesional de la salud.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores)

La asignación diaria recomendada de Estados Unidos es 900 microgramos para adultos; 1,000 microgramos para mujeres embarazadas; 1,300 microgramos para mujeres lactantes; 890 microgramos para adolescentes de 14-18 años. Las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses consumen una cantidad inferior a la asignación diaria recomendada para el cobre a diario. Aparentemente, hasta un máximo de 10,000 microgramos diarios son seguros para el consumo en adultos. Las dietas vegetarianas parecen ofrecer adecuadas cantidades de cobre.

En un número de ensayos clínicos, se usaron de manera segura entre 2 y 10 miligramos por vía oral. Para la inhibición de placas, se ha usado un enjuague de cobre de 1.1 mM por cuatro días. También se ha estudiado la aplicación adecuada de preparados en ungüento que contienen cobre en concentraciones hasta de 20% sin efectos tóxicos aparentes.

Niños (menores de 18 años)

La asignación diaria recomendada en Estados Unidos para los niños es 890 microgramos para adolescentes de 14-18 años; 700 microgramos para niños de 9-13 años; 440 microgramos para niños de 4-8 años; 340 microgramos para niños de 1-3 años; 220 microgramos para infantes de 7-12 meses y 200 microgramos para infantes de 0-6 meses. Las encuestas indican que la mayoría de los norteamericanos consume menos de la asignación diaria recomendada cada día. Hasta 3,000-5,000 microgramos diarios parecen ser seguros para el consumo en niños.

La deficiencia de cobre puede ocurrir en infantes que se alimentan únicamente con fórmulas de leche de vaca (las cuales son relativamente más bajas en contenido de cobre) o dietas bajas en lactosa sintética, infantes prematuros/de bajo peso en el nacimiento, infantes con diarreas prolongadas o desnutrición, síndromes de mala absorción (entre los que se incluyen las enfermedades celíacas, piquera, o síndrome de intestino corto), fibrosis quística o durante la nutrición parenteral total por vía intravenosa u otro tipo de dietas restrictivas. Estas situaciones pueden ameritar suplementación de cobre (y otros elementos traza), los cuales se deben administrar bajo la supervisión de un proveedor médico. En Estados Unidos, el cobre no está disponible en suplementos para niños.

Un proveedor médico es quien debe supervisar el tratamiento del marasmo, aunque se ha reportado que 20-80 microgramos por kilogramo por día de sulfato de cobre son seguros.

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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