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Belladona (Atropa belladona L. o su variedad acuminata Royle ex Lindl)

Belladona (Atropa belladona L. o su variedad acuminata Royle ex Lindl)

Resumen:

La belladona es una hierba que se usa desde hace siglos para diversas indicaciones, incluyendo dolor de cabeza, síntomas de la menstruación, úlceras pépticas, inflamación y mareos. Se sabe que la belladona contiene agentes activos con propiedades anticolinérgicas, como los alcaloides derivados del tropano atropina, hisocina (escopolamina) e hisosciamina.

Hay pocos estudios disponibles de la belladona sola, independientemente de la indicación. En la mayoría de los estudios se investigó la belladona en combinación con otros agentes, como los alcaloides derivados del cornezuelo del centeno (ergot) o barbitúricos, o en preparaciones homeopáticas (diluidas). Las pruebas preliminares sugieren posible eficacia en combinación con barbitúricos para el manejo de síntomas vinculados al síndrome del colon irritable. Sin embargo, en la actualidad no hay pruebas científicas suficientes sobre el uso de la belladona para esta indicación u otra.

Algunos efectos adversos comunes son boca seca, retención urinaria, rubefacción, dilatación de las pupilas, estreñimiento, confusión y delirio. Muchos de estos efectos pueden ocurrir con dosis terapéuticas.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Períodos menstruales anormales, infecciones agudas, inflamaciones agudas, anestésico, antiespasmódico, ansiedad, artritis, asma, orinarse en la cama, trastornos digestivos, varicela, resfríos, colitis, conjuntivitis (ojos inflamados), afecciones dentales, diarrea, diurético (utilizado como "píldora de agua"), diverticulitis, dolor de oído, encefalitis (inflamación del cerebro), trastornos oculares (dilatación de las pupilas), fiebre, gripe, glaucoma, gota, fiebre de heno, hemorroides, hiperquinesia (función motora excesiva), inflamación, cálculos de riñón, sarampión, mareos, paperas, dolores musculares y de las articulaciones, dilatación de las pupilas, espasmos musculares (movimientos musculares excesivos no intencionales), náuseas y vómitos durante el embarazo, envenenamiento por organofosfato dolor causado por trastornos de los nervios, mal de Parkinson, pancreatitis, peritonitis, erupciones en la piel, escarlatina, ciática (dolor de espalda y piernas), sedante, dolor de garganta, úlceras estomacales, dentición, dolor de muelas, colitis ulcerosa, trastornos del tracto urinario (dificultad para orinar), verrugas, tosferina.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Obstrucción de las vías respiratorias (C)

    La belladona puede causar relajamiento de las vías respiratorias y reducir la cantidad de moco que producen. No obstante, debido a la falta de estudios de alta calidad en seres humanos sobre el tema, no hay suficientes pruebas para llegar a una conclusión clara.

  • Infección de oídos (C)

    Hay poca investigación fiable sobre el uso de la belladona para infecciones de los oídos. Otras terapias han demostrado ser efectivas y se recomiendan para esta afección.

  • Dolor de cabeza (C)

    Los estudios disponibles del empleo de la belladona para el tratamiento de dolores de cabeza no están bien diseñados y no demuestran un beneficio claro. Es necesario realizar más estudios para poner a prueba la habilidad de la belladona por sí sola (no en productos con ingredientes múltiples) para tratar o prevenir los dolores de cabeza.

  • Síndrome de intestino irritable (C)

    Históricamente, la belladona se ha utilizado para el tratamiento del síndrome de intestino irritable y en teoría, su mecanismo de acción puede ser efectivo para algunos de los síntomas. Sin embargo, la disponibilidad de estudios es poca y ninguno demuestra claramente que la belladona, considerada independientemente, ocasione este efecto.

  • Trastornos del sistema nervioso (C)

    El sistema nervioso autónomo, que ayuda a controlar funciones corporales básicas como la transpiración y la circulación de la sangre, puede estar afectado en varios trastornos. Hasta la fecha, los estudios realizados en seres humanos no han demostrado ningún beneficio de la belladona en el tratamiento de estos trastornos.

  • Síndrome premenstrual (C)

    El Bellergal® (una combinación de fenobarbital, cornezuelo del centeno y belladona) se ha empleado tradicionalmente para tratar los síntomas del síndrome premenstrual. Es necesario hacer más estudios antes de que se pueda realizar una recomendación firme.

  • Sarpullido causado por la terapia de radiación (quemadura por radiación) (C)

    Hay falta de pruebas científicas fiables sobre la efectividad de la belladona para el tratamiento del sarpullido posterior a la terapia de radiación. Es necesario contar con más resultados de estudios antes de poder hacer una recomendación.

  • Transpiración (excesiva) (C)

    No existen pruebas científicas confiables sobre la efectividad de la belladona para el tratamiento de la transpiración excesiva (hiperhidrosis). Se requiere más investigación en esta área.

  • Síntomas de la menopausia (C)

    El Bellergal® (una combinación de fenobarbital, cornezuelo del centeno y belladona) se ha empleado tradicionalmente para tratar las oleadas de calor de la menopausia. No obstante, los estudios de suplementos de belladona en seres humanos no han demostrado efectividad.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

La belladona se debe evitar en las personas con reacciones significativas a la belladona o a los fármacos anticolinérgicos, o que son alérgicas a la belladona o a otros miembros de la familia de las solanáceas, como pimientos verdes, papas y berenjenas. El uso prolongado de belladona en la piel puede causar erupciones alérgicas.

Efectos secundarios y advertencias

Tradicionalmente se pensó que la belladona no era peligrosa en dosis pequeñas, pero puede causar efectos secundarios frecuentes, como pupilas dilatadas, enrojecimiento de la piel, boca seca, latidos rápidos del corazón, confusión, nerviosismo y alucinaciones. Estudios realizados en animales han revelado que los alcaloides de la belladona pueden inhibir la función cognoscitiva y la motilidad gastrointestinal. Las dosis altas pueden causar la muerte.

En niños, una pequeña cantidad de belladona puede ser mortal; Se han informado varios casos de sobredosis accidental de belladona y de muertes. La sobredosis de belladona también puede ocurrir cuando se aplica a la piel. La sobredosis de belladona es sumamente peligrosa y debe ser tratada por profesionales médicos idóneos. Debido a que la belladona puede reducir la velocidad con que circulan los alimentos y los fármacos por el estómago y los intestinos, los efectos secundarios pueden continuar mucho después de que se ingiere.

La belladona puede causar enrojecimiento de la piel, rubefacción, piel seca, sensibilidad al sol, urticaria y sarpullidos alérgicos, incluso en concentraciones diluidas. Se informó una erupción seria que puede poner la vida en peligro, llamada síndrome de Stevens-Johnson. Otros efectos secundarios que se informaron son dolor de cabeza, hiperactividad, nerviosismo, mareos, somnolencia o sedación, inestabilidad al caminar, confusión, arrastrar las palabras, reflejos exageradoso convulsiones. Los ojos pueden presentar sensibilidad a la luz y la visión puede ponerse borrosa. Si se ponen trocitos de belladona en los ojos, las pupilas pueden quedar dilatadas permanentemente.

Se han informado casos de hiperventilación, estado de coma con pérdida de respiración, e hipertensión muy pronunciada. Otros indican hinchazón abdominal, dificultad para orinar, reducción de la transpiración, menor producción de leche en mujeres lactantes, calambres o espasmos musculares y temblores. Las personas con dificultad para orinar, la próstata agrandada, cálculos de riñón, la boca seca, el síndrome de Sjögren, los ojos secos o glaucoma deben evitar el uso de belladona. También debe utilizarse con precaución si se tiene fiebre. Las personas con miastenia gravis (un trastorno de los nervios y de los músculos) o el síndrome de Down pueden ser especialmente sensibles a la belladona.

Los adultos de mayor edad y los niños deben evitar la belladona, porque hay muchos informes de efectos graves en estas edades. La belladona no se debe combinar con agentes anticolinérgicos recetados por un profesional de la salud. Las personas con cardiopatías, que tuvieron un ataque cardíaco, líquido en los pulmones, hipertensión o ritmos cardíacos anormales deben evitar la belladona. Debido a que la belladona puede afectar la actividad del estómago y de los intestinos, las personas que tuvieron úlceras, reflujo gástrico, hernia de hiato, obstrucción intestinal, movimiento deficiente de los intestinos, estreñimiento, colitis o una ileostomía o colostomía después de una intervención quirúrgica deben evitar la belladona.

Embarazo y lactancia

La belladona no se recomienda en el embarazo y la lactancia a causa de los riesgos de efectos secundarios e intoxicación. La belladona figura en la categoría C de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA). (La categoría C de la FDA incluye fármacos sobre los que no se publicaron estudios exhaustivos). Se han encontrado ingredientes de belladona en la leche de mujeres lactando que emplean belladona, lo que pone en peligro al niño de pecho.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

La belladona puede reducir la velocidad de la circulación de los alimentos y los medicamentos por los intestinos, por lo tanto cabe la posibilidad de que los medicamentos se absorban con mayor lentitud. Muchos medicamentos de venta bajo receta médica pueden interactuar con fármacos anticolinérgicos que tienen efectos similares a los de la belladona. Antes de ingerir belladona, debe consultarse con un profesional de cuidados de la salud e incluso con un farmaceuta.

La atropina es un ingrediente de la belladona. Teóricamente, los fármacos que interactúan con la atropina también pueden interactuar con la belladona. Algunos medicamentos antidepresivos (fármacos tricíclicos) pueden interactuar con la belladona. Los efectos del fármaco cisaprida, empleado para acelerar el movimiento de alimentos por el estómago, pueden quedar bloqueados. Los medicamentos que aumentan el ritmo cardíaco, especialmente la procainamida, pueden causar un aumento exagerado del ritmo cardíaco si se toman con belladona. El consumo de alcohol con belladona puede causar un retardo extremo de la función cerebral.

La belladona también puede interactuar con alcaloides, atropina, derivados del cornezuelo, agentes hormonales, drogas que incrementan la sensibilidad al sol, drogas eliminadas a través del riñón, escopolamina y tacrina (Cognex®).

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

La belladona puede reducir la velocidad con que circulan los alimentos y los fármacos por intestinos y, por lo tanto, algunos suplementos se pueden absorber con mayor lentitud. El uso de belladona con suplementos con actividad anticolinérgica tales como el estramonio (Datura stramonium) pueden aumentar sus efectos y empeorar los efectos secundarios.

La belladona también puede interactuar con alcohol, alcaloides, derivados del cornezuelo, agentes hormonales, y hierbas y suplementos que incrementan la sensibilidad al sol o que son eliminadas a través del riñón.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores)

La dosis tradicional de polvo de hoja de belladona es de 50 a 100 miligramos ingerido por vía oral, con una dosis máxima individual de 200 miligramos (0.6 miligramos de alcaloides totales, calculados como el ingrediente hiosciamina) y una dosis máxima diaria de 600 miligramos. Una dosis tradicional de raíz de belladona es de 50 miligramos, con una dosis máxima individual de 100 miligramos (0.5 miligramos de alcaloides totales, calculados como hiosciamina) y una dosis máxima diaria de 300 miligramos. Una dosis tradicional de extracto de belladona es de 10 miligramos, con una dosis máxima individual de 100 miligramos (0.5 miligramos de alcaloides totales, calculados como hiosciamina) y una dosis máxima diaria de 150 miligramos. El panel alemán de expertos, la Comisión E, sugiere estas dosis principalmente para el tratamiento de "espasmos gastrointestinales". En el caso de la tintura de belladona (compuesta por 27 a 33 miligramos de alcaloides de hoja de belladona en 100 mililitros de alcohol), informes informales sugieren ya sea una dosis total de 1.5 miligramos diarios (divididos en tres dosis diarias con una dosis doble al acostarse) o una dosis de 0.6 a 1 mililitro (0.18 a 0.3 miligramos de alcaloides de hoja de belladona) tomados 3 a 4 veces por día.

Para el dolor de cabeza, algunos estudios se ha empleado el producto mixto Bellergal® (40 miligramos de fenobarbital, 0.6 miligramos de tartrato de ergotamina, 0.2 miligramos de alcaloides levógiros de belladona), tomado por boca dos veces por día.

Las dosis homeopáticas a menudo dependen de los síntomas que se estén tratando y del estilo del que las receta. Por lo tanto, las prácticas de dosificación varían mucho. Por lo general, un producto homeopático se diluye varias veces. Por ejemplo, la belladona se puede diluir por 100 (una cucharadita de té de belladona añadida a 99 cucharaditas de té de agua) en la primera ronda, y esta nueva mezcla diluida se puede diluir 30 veces (1 cucharadita de té de la mezcla diluida añadida a 29 cucharaditas de té de agua).

Un emplasto de belladona producido por Cuxson Gerrard (Inglaterra) con el 0.25% de alcaloides de belladona (hioscina 2%, atropina 1%) se ha utilizado tópicamente (aplicada a la piel) para los dolores musculares y de los huesos. El uso prolongado puede causar una erupción en el lugar de aplicación del emplasto.

Niños (menores de 18 años)

Reportes informales describen una dosis típica de 0.03 mililitros por kilogramo de peso, tomada por boca tres veces por día. Otra dosis que se ha empleado es de 0.8 mililitros por metro cuadrado de superficie del cuerpo, tomados por boca tres veces por día (27 a 33 miligramos de alcaloides de hoja de belladona en 100 mililitros). Se indica que la dosis máxima es de 3.5 mililitros diarios. La seguridad y la efectividad no se han demostrado.

Existe riesgo de muerte en niños con la ingestión de 02 miligramos de atropina por kilogramo de peso. Debido a que a menudo los frutos pueden tener dos miligramos de atropina, tan solo 2 frutos pueden ser mortales para un niño pequeño.

Las dosis homeopáticas a menudo dependen de los síntomas que se estén tratando y del estilo del que las receta. Por lo tanto, las prácticas de dosificación varían mucho. Por lo general, un producto homeopático se diluye varias veces.

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

 

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