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Arcilla

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Acidosis (demasiado ácido en la sangre), picaduras de animales, limpieza de la sangre, cáncer, trastornos cardiovasculares, estreñimiento, desintoxicación, diarrea, disentería, trastornos oculares, fiebres, trastornos cardiacos, dificultades para menstruar, nutrición, plagas, envenenamiento, blancura de la piel, tabaquismo, sífilis, vómito, vómito/náusea durante el embarazo, purificación del agua, pérdida de peso.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Incontinencia fecal relacionada con trastornos psiquiátricos (encopresis): terapia de moldeo con arcilla en niños (C)

    No hay suficiente investigación científica para recomendar el juego de moldeo de arcilla como una intervención terapéutica efectiva en niños con estreñimiento y encopresis (movimiento involuntario de los intestinos).

  • Trastornos funcionales gastrointestinales (C)

    No existe suficiente evidencia científica para recomendar el uso medicinal de la ingesta de arcilla por la boca en pacientes con trastornos gastrointestinales. Se ha encontrado que algunos preparados de arcilla son similares al Kaolin® y al Kaopectate®, los cuales se usan para el tratamiento de trastornos gastrointestinales, tales como la diarrea. Sin embargo y ante todo, existen altos riesgos potenciales relacionados con el uso de la arcilla, que incluyen bloqueo y heridas al intestino, así como envenenamiento por plomo.

  • Envenenamiento por cloruro de mercurio (C)

    Históricamente, se han usado pastillas de arcilla para el tratamiento del envenenamiento por cloruro de mercurio, y esto ha sido publicado en varias farmacopeas europeas, incluyendo la del Royal College, hasta mediados del siglo XIX. Sin embargo, no existe suficiente evidencia científica hasta el momento para recomendar el uso de la ingesta de arcilla por boca para el envenenamiento ya que existe el riesgo de que la arcilla pueda contener sustancias contaminantes.

  • Protección contra aflatoxinas (C)

    Las aflatoxinas son sustancias tóxicas del hongo Aspergillis flavus, que infecta el maní. La ingestión de aflatoxinas por medio del maní y los cereales (principalmente en regiones húmedas y cálidas) se ha asociado con cánceres del hígado en seres humanos, y con múltiples cánceres en animales. Estudios de laboratorio han demostrado que el filosilicato de arcilla se adhiere a las aflatoxinas y la arcilla HSACS en dietas en animales puede disminuir o bloquear la exposición a éstas. Sin embargo, los posibles riesgos por exposición crónica a la arcilla no justifican el beneficio potencial.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

Faltan más reportes de alergia a la arcilla en la literatura científica disponible. Sin embargo, y en teoría, pueden ocurrir reacciones alérgicas/hipersensibilidad a la arcilla, productos de arcilla o a los ingredientes de ella.

Efectos secundarios y advertencias

La práctica de ingerir arcilla, tierra u otras sustancias no nutritivas se conoce como "pica" o "geofagia," y puede ocurrir en la temprana infancia o en personas mentalmente discapacitadas. La ingesta de arcilla o tierra se ha asociado con envenenamiento por plomo en niños, bebés y mujeres embarazadas, con riesgos potenciales tales como la disminución del conteo de glóbulos rojos y daño cerebral. También se ha reportado la ocurrencia de una muerte relacionada con complicaciones por envenenamiento con plomo y daño cerebral, después de haber bebido de una jarra de arcilla. La Administración de Drogas y Alimentos de los EE.UU. (FDA) ordenó el retiro del mercado de recipientes de arcilla que contenían dulces, debido a que éstos absorbían altos niveles de plomo. La pica tiene el riesgo de ocasionar lesiones al sistema nervioso central. Según reporta un estudio en condiciones controladas, el riesgo de neurolatirismo, un trastorno neurodegenerativo e irreversible que ocasiona paraparesia espástica del cuerpo y conlleva a una parálisis, se cuadriplicó en Etiopía, cuando se cocinaba almorta (chícharos) en utensilios de arcilla.

Los productos de arcilla pueden contener cantidades variables de sustancias contaminantes, entre las cuales se incluyen aluminio, arsénico, bario, níquel y titanio. Se han encontrado niveles elevados de 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina en peces y huevos de gallinas que han sido alimentadas con dietas que incluyen arcilla. La ingesta crónica de arcilla también se ha asociado con desbalances en la química de la sangre, tales como incrementos del calcio o magnesio y disminución de hierro y potasio. Se ha reportado un caso de miopatía debido a una seria hipocalemia (bajos niveles de potasio en la sangre) por ingesta de grandes cantidades de arcilla.

En el siglo XIX, se describió una afección llamada "Cachexia Africana," la cual se manifestaba con una apariencia de hinchazón, corazón alargado, incremento en el flujo de orina y muerte. Las descripciones de personas que ingerían arcilla crónicamente en el siglo XIX anotaban que la piel era seca y brillosa inicialmente, y en las últimas etapas de la enfermedad aparecían ulceraciones cutáneas en piernas y brazos, especialmente en los niños. La ingesta crónica de arcilla también se ha asociado con gónadas pequeñas (testes) y lesiones de los músculos.

Se ha reportado que el uso de la arcilla ocasiona acidez, gases, pérdida del apetito, estreñimiento, diarrea dolores abdominales, distensión abdominal, flatulencia y vómito después de las comidas. La ingesta de arcilla también se ha asociado con bloqueo y lesión intestinal, ruptura (perforación) y formación de cálculos en el intestino y alargamiento del hígado/bazo.

Se ha reportado que los niños con pica tienen mayor probabilidad de desarrollar infecciones pulmonares. La exposición al polvo de arcilla en la industria pesada se ha asociado con bronquitis crónica, problemas respiratorios e infecciones; también pueden ocurrir infecciones por anquilostoma al ingerirla. Se ha reportado que un bebé que comía arcilla contrajo el tétano y también un recién nacido cuyo cordón umbilical estaba envuelto en arcilla.

Embarazo y lactancia

No se recomienda el uso de la arcilla durante el embarazo o la lactancia. Ingerir arcilla durante el embarazo puede incrementar el riego de toxemia o complicaciones al momento del nacimiento.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

La absorción de drogas tales como la cimetidina (Tagamet®) puede inhibirse cuando se toman junto con la arcilla.

Un estudio de laboratorio reporta que el caolín reduce la biodisponibilidad de quinina.

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

La arcilla puede interferir con la absorción de hierro.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores)

No existe evidencia científica para recomendar el uso seguro de la arcilla.

Niños (menores de 18 años)

No existe suficiente evidencia para recomendar el uso seguro de la arcilla en niños.

Referencias:

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

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