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Ácidos grasos omega-3, aceite de pescado, ácido alfa-linolénico

Resumen:

Las fuentes dietéticas de los ácidos grasos omega-3 incluyen el aceite de pescado y ciertos aceites de plantas/ nueces. El aceite de pescado contiene tanto el ácido docosahexaenoico (DHA) como el ácido eicosapentaenoico (EPA), mientras que algunas nueces (nueces del nogal inglesas) y los aceites vegetales (canola, soya, linaza/ semilla de lino, olivas) contienen aceite alfa-linolénico (ALA).

Existe evidencia obtenida de estudios múltiples de poblaciones a gran escala (epidemiológicos) y ensayos aleatorios controlados que indican que la ingestión de cantidades recomendadas de DHA y EPA en la forma de pescado en la dieta o suplementos de aceite de pescado reduce los triglicéridos, el riesgo de muerte, los ataques al corazón, los ritmos anormales y peligrosos del corazón y las apoplejías en personas con enfermedad cardiovascular conocida. También aminora la acumulación de placas arteroscleróticas ("endurecimiento de las arterias") y reduce la presión sanguínea ligeramente. No obstante, puede tener efectos nocivos en altas dosis, tal como un mayor riesgo de hemorragia. A pesar de que se proponen beneficios similares para el ácido alfa-linolénico, la evidencia científica es menos convincente y es posible que los efectos benéficos sean menos pronunciados.

Algunas especies de pescado tienen un mayor riesgo de contaminación ambiental, como es el caso del metilmercurio.

Usos:

Los siguientes usos están basados en la tradición, teorías científicas o investigación limitada. A menudo no se han probado completamente en humanos y no siempre se han demostrado su seguridad y eficacia. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado. Podría haber otros usos propuestos que no están señalados a continuación.

Infarto agudo al miocardio (ataque al corazón), síndrome respiratorio agudo (ARDS), degeneración macular relacionada con la edad, comportamiento agresivo, agorafobia, SIDA, alergias, enfermedad de Alzheimer, anticoagulación, síndrome antifosfolípido, síndrome de déficit de atención con hiperactividad (ADHD), toxicidad cardiaca inducida por antraciclina, refritis autoinmunológica, infecciones bacteriales, síndrome de Behcet, trastorno bipolar, mejoría en la densidad ósea, trastorno de personalidad límite , quistes en el seno, sensibilidad en los senos, destrucción del cartílago, síndrome de fatiga crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cirrosis, resfrío común, deficiencia cardiaca congestiva, enfermedad crítica, enfermedad de Crohn, demencia, dermatomiositis, nefropatía diabética, neuropatía diabética, dislexia, dispraxia, mejoramiento del desempeño por ejercicio, fibromialgia, cálculos biliares, gingivitis, glaucoma, glomerulonefritis, enfermedades por almacenamiento de glicógeno, gota, fiebre del heno, dolor de cabeza, síndrome hepatorenal, hipoxia, ictiosis, inmunosupresión, prevención de la enfermedad renal, cálculos renales, lepra, leucemia, malaria, infertilidad masculina, mastalgia (dolor en los senos), mejoría en la memoria, síntomas menopáusicos, calambres menstruales, toxicidad por metotrexato, esclerosis múltiple, miopatía, neuropatía, mejor visión nocturna, obesidad, deficiencia del ácido graso omega-3, osteoartritis, osteoporosis, otitis media (infección en el oído), trastorno de pánico, enfermedad vascular periférica, depresión posparto, síndrome de fatiga posviral, suplemento nutritivo del embarazo, prevención de nacimiento prematuro, síndrome premenstrual, prevención del cáncer de próstata, protección por la toxicidad de la droga isotretinoina, fenómeno de Raynaud, síndrome de Refsum, retinitis pigmentosa, síndrome de Reye, trastorno convulsivo, prevención del suicidio, lupus eritematoso sistemático, discinesia tardía, codo de tenista, colitis ulcerativa, urolitiasis (cálculos en la vejiga), mejoría de la vista, pérdida de peso.

Evidencia:

Se han sometido a prueba los siguientes usos en humanos o animales. La seguridad y eficacia de los mismos no siempre se han demostrado. Algunas de estas afecciones son potencialmente serias y las debe evaluar un proveedor médico calificado.

  • Hipertrigliceridemia (aceite de pescado / EPA más DHA) (A)

    Existe evidencia científica sólida obtenida de ensayos en humanos respecto a que los ácidos grasos omega-3 obtenidos del pescado o suplementos de aceite de pescado (EPA + DHA) reducen de forma significativa los niveles de triglicéridos en la sangreAl parecer, los beneficios dependen de las dosis. Los suplementos de aceite de pescado también parecen causar pequeñas mejoras en la lipoproteína de alta densidad ("colesterol bueno"). Sin embargo, también se observan aumentos (empeoramiento) en los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL/"colesterol malo"). No es claro si el ácido alfa-linolénico afecta de forma significativa los niveles de triglicéridos, y la evidencia es conflictiva en esta área. La American Heart Association ha publicado recomendaciones para el EPA + DHA. Dado el riesgo de hemorragia de los ácidos grasos omega-3, se debe consultar con un proveedor médico calificado antes de iniciar tratamiento con suplementos. Existe una evidencia cada vez mayor de que reducir la proteína C reactiva tiene beneficios cardiovasculares favorables, no obstante hay investigaciones adicionales pendientes en esta área. Los datos acerca de los aceites de pescado y los niveles de proteína C reactiva son mixtos.

  • Prevención de la enfermedad cardiovascular secundaria (aceite de pescado/ EPA más DHA) (A)

    Varios ensayos aleatorios controlados bien realizados concluyeron que en las personas con historia de ataques al corazón, el consumo habitual de pescado grasoso o suplementos de aceite de pescado/omega-3 reduce el riesgo de ataque al corazón no fatal, ataque al corazón fatal, muerte repentina y mortalidad por todas las causas (muerte por cualquier causa) La mayoría de los pacientes en estos estudios también tomaban drogas convencionales para el corazón, lo que sugiere que los beneficios de los aceites de pescado pueden sumarse a los efectos de otras terapias.

  • Hipertensión (A)

    Varios ensayos en humanos informan pequeñas reducciones en la presión sanguínea con la ingestión de ácidos grasos omega-3. No obstante, se podrían necesitar ingestiones altas de ácidos grasos omega-3 al día para obtener efectos de importancia clínica, y en este nivel de dosificación, se aumenta el riesgo de hemorragia. Por tanto, se debe consultar con un proveedor de la salud calificado antes de iniciar el tratamiento con suplementos.

  • Prevención de la enfermedad cardiovascular primaria (consumo de pescado) (B)

    Varios estudios grandes de poblaciones (estudios "epidemiológicos") informan un índice de mortalidad significativamente inferior a causa de cardiopatías en hombres y mujeres que consumen pescado con frecuencia Otras investigaciones epidemiológicas no informan tales beneficios. No es claro si los beneficios reportados ocurren únicamente en ciertos grupos de personas, como aquellos en riesgo de desarrollar cardiopatías. En general, la evidencia indica beneficios por el consumo habitual de aceite de pescado. No obstante, es necesario contar con ensayos aleatorios controlados bien diseñados que clasifiquen a las personas por el riesgo que tengan de desarrollar cardiopatías, antes de poder llegar a una conclusión firme.

  • Artritis reumatoide (aceite de pescado) (B)

    Varios ensayos aleatorios controlados informan mejorías en la rigidez matutina y el dolor de las articulaciones con la ingestión habitual de suplementos de aceite de pescado hasta por tres meses Se han reportado beneficios como complemento de los medicamentos antiinflamatorios como NSAID (ibuprofeno o aspirina). No obstante, debido a la deficiencia en el diseño del estudio y los informes, se necesitan investigaciones adicionales antes de hacer una recomendación favorable sólida. No se han evaluado los efectos más allá de los tres meses de tratamiento.

  • Protección de la toxicidad ciclosporina en pacientes con transplante de órgano (B)

    Existen numerosos estudios de pacientes con transplante de corazón y transplante de riñón que toman ciclosporina (Neoral®), a quienes se les administraron suplementos de aceite de pescado. La mayoría de los ensayos reportaron mejorías en la función renal , y menos presión sanguínea altacomparado con pacientes que no consumen aceite de pescado. Aunque varios estudios recientes no reportan ningún beneficio para la función renal, el peso de la evidencia científica favorece los efectos benéficos del aceite de pescado.

  • Prevención de la enfermedad cardiovascular secundaria (a-ácido linolénico [ALA]) (C)

    Varios ensayos aleatorios controlados han examinado los efectos del ácido alfa-linolénico en personas con historia de ataques al corazón. A pesar de que algunos estudios indican beneficios, otros no lo hacenSe necesita información adicional antes de llegar a una conclusión en esta área.

  • Prevención de la enfermedad cardiovascular primaria (a-ácido linolénico [ALA]) (C)

    Se necesitan investigaciones adicionales antes de llegar a una conclusión en esta área.

  • Prevención de apoplejías (C)

    Varios estudios grandes de poblaciones (estudios "epidemiológicos") han examinado los efectos de la ingestión de ácidos grasos omega-3 en el riesgo de apoplejía. Algunos estudios indican beneficios, mientras que otros no lo hacen . Los efectos son probables en el riesgo de apoplejía isquémica o trombótica, y las grandes dosis de ácidos grasos de omega-3 (cantidades "esquimales") pueden en realidad aumentar el riesgo de apoplejía hemorrágica (sangrado). En este momento, no es claro si hay beneficios para las personas con o sin antecedentes de apoplejía, o si los efectos del aceite de pescado son comparables con otras estrategias de tratamiento.

  • Aterosclerosis (C)

    Algunas investigaciones reportan que la ingestión habitual de pescado o suplementos de aceite de pescado reduce el riesgo de desarrollar placas arteroscleróticas en las arterias del corazón, mientras que otras investigaciones no reportan ningún efecto. Se necesita evidencia adicional antes de hacer una conclusión firme en esta área.

  • Prevención de restenosis después de una angioplastia coronaria (PTCA) (C)

    Varios ensayos aleatorios controlados han evaluado si la ingestión de ácidos grasos omega-3 reduce el bloqueo de las arterias en el corazón después de una angioplastia con balón. La evidencia en esta área sigue inconclusa.

  • Prevención de falla de injerto después de cirugía de derivación coronaria (bypass) (C)

    Hay estudios limitados acerca del uso de los aceites de pescado en pacientes después de someterse a un injerto de derivación de arteria coronaria. Se necesita evidencia adicional antes de sacar una conclusión firme en esta área.

  • Angina pectoris (C)

    Los estudios preliminares reportan reducciones en la angina asociadas con la ingestión de aceite de pescado. Se necesitan mejores investigaciones antes de llegar a una conclusión firme.

  • Arritmias cardiacas (ritmos anormales del corazón) (C)

    Hay evidencia prometedora de que los ácidos grasos omega-3 pueden disminuir el riesgo de arritmias cardiacas. Éste es un mecanismo propuesto a raíz de la reducción en el número de ataques al corazón de personas que ingieren aceite de pescado o EPA + DHA de forma habitual. Se necesita de investigaciones adicionales en esta área específicamente antes de llegar a una conclusión firme.

  • Prevención del cáncer (C)

    Varios estudios de poblaciones (epidemiológicos) reportan que los ácidos grasos omega-3 o el aceite de pescado en la dieta puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de seno, colon o próstata. Se necesitan ensayos aleatorios controlados antes de llegar a una conclusión firme.

  • Cáncer de colon (C)

    Los pacientes de cáncer ingieren comúnmente ácidos grasos omega-3. Aunque los estudios preliminares indican que el crecimiento de las células del cáncer de colon puede reducirse con la ingestión de aceite de pescado, no se han medido correctamente los efectos en la supervivencia o reducción.

  • Desarrollo del ojo/ cerebro de infantes (C)

    Se necesitan estudios bien diseñados antes de llegar a una conclusión firme.

  • Colitis ulcerosa (C)

    Se ha sugerido que los efectos de los ácidos grasos omega-3 pueden ser de beneficio para los pacientes con colitis ulcerosa al agregarse a una terapia estándar. Se han desarrollado varios estudios en esta área Se necesitan mejores investigaciones antes de llegar a una conclusión firme.

  • Enfermedad de Crohn (C)

    Se ha sugerido que los efectos de los ácidos grasos omega-3 en la inflamación pueden ser de beneficio para pacientes con enfermedad de Crohn al agregarse a una terapia estándar. Se han desarrollado varios estudios en esta área. Los resultados son conflictivos, y no se puede llegar a una conclusión firme en este momento.

  • Nefropatía IgA (C)

    Los resultados obtenidos de diversos ensayos son conflictivos en esta área .

  • Síndrome nefrótico (C)

    No existe suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme en esta área.

  • Lupus eritematoso (C)

    No existe suficiente evidencia confiable para formar una conclusión firme en esta área

  • Soriasis (C)

    Los diversos estudios en esta área no ofrecen suficiente evidencia confiable para formar una conclusión firme.

  • Eczema (C)

    Varios estudios de EPA relativos al eczema no ofrecen suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme.

  • Asma (C)

    Varios estudios en esta área no ofrecen suficiente evidencia confiable para formar una conclusión firme, aunque algunos estudios no reportan efectos, otros encuentran beneficios. Debido a que la mayoría de los estudios fueron pequeños y sin descripciones claras de diseño o resultados, no se pueden considerar conclusivos.

  • Preeclampsia (C)

    Varios estudios de aceite de pescado no ofrecen suficiente evidencia confiable para formar una conclusión firme en esta área.

  • Esquizofrenia (C)

    Existe evidencia preliminar prometedora recogida de varios ensayos aleatorios controlados en esta área. Se necesitan investigaciones adicionales antes de llegar a una conclusión firme.

  • Trastorno bipolar (C)

    Varios estudios en esta área no ofrecen suficiente evidencia confiable para formar una conclusión firme.

  • Depresión (C)

    Varios estudios acerca del uso de ácidos grasos omega-3 para la depresión, entre los que se incluyen resultados positivos para la depresión posparto, no ofrecen pruebas de suficiente confianza para emitir una conclusión clara o reemplazar los tratamientos habituales. Sin embargo, con base en un estudio reciente, los ácidos grasos omega-3 pueden tener beneficios terapéuticos para la depresión en la niñez. La evidencia inicial prometedora exige confirmación con ensayos más grandes y bien diseñados.

  • Dismenorrea (menstruación dolorosa) (C)

    Existe evidencia preliminar que indica posibles beneficios del aceite de pescado/ ácidos grasos omega-3 en pacientes con dismenorrea. Se necesitan investigaciones adicionales antes de llegar a una conclusión firme.

  • Fibrosis quística (C)

    Una pequeña cantidad de investigación en esta área no ofrece suficiente evidencia confiable para llegar a una conclusión firme.

  • Demencia (C)

    Se necesitan ensayos clínicos bien diseñados antes de recomendar los ácidos grasos omega-3 para la prevención de las afecciones cognitivas o la demencia.

  • Diabetes (D)

    La evidencia científica disponible sugiere que no hay efectos significativos a largo plazo del aceite de pescado en pacientes con diabetes. La mayoría de los estudios en esta área no están bien diseñados.

  • Hipercolesterolemia (D)

    A pesar de que el aceite de pescado tiene la capacidad de reducir los triglicéridos, no se han demostrado efectos benéficos en los niveles de colesterol en la sangre. Los suplementos de aceite de pescado parecen producir pequeñas mejorías en la lipoproteína de alta densidad ("colesterol bueno"). No obstante, también se han observado aumentos (empeoramiento) en los niveles de lipoproteína de baja densidad ("colesterol malo") El aceite de pescado no parece afectar os niveles de proteína C reactiva (CRP). Varios estudios aleatorios entre pacientes con hipercolesterolemia familiar arrojan resultados conflictivos.

  • Prevención de rechazo de transplante (riñón y corazón) (D)

    Existe varios estudios de pacientes de transplante de corazón y riñón que toman ciclosporina (Neoral®), que recibieron suplementos de aceite de pescado. La mayoría de los ensayos indican mejorías en la función renal (índice de filtración glomerular, creatinina sérica) , y menos hipertensión (alta presión sanguínea) comparado con pacientes que no toman aceite de pescado. Sin embargo, varios estudios recientes no reportan beneficios para la función renal , y no se han encontrado cambios en los índices de rechazo o supervivencia del injerto.

  • Pérdida de apetito/ peso en pacientes con cáncer (D)

    Existe evidencia preliminar de que la suplementación con aceite de pescado no mejora ni evita la pérdida de peso en pacientes con cáncer. Se necesitan estudios adicionales.

Seguridad:

Los profesionales de la salud que tienen instrucción formal practican muchas técnicas complementarias, de acuerdo con los estándares de organizaciones nacionales. No obstante, este no es el caso universal; es posible que se presenten efectos adversos. Debido a la limitada investigación existente, en algunos casos solamente hay poca información disponible sobre la seguridad del tratamiento.

Alergias

Las personas con alergia o hipersensibilidad al pescado deben evitar el aceite de pescado o los productos de ácidos grasos omega-3 que se derivan del pescado. Pocas veces se han reportado brotes en la piel. Las personas con alergias o hipersensibilidad a las nueces deben evitar el ácido alfa linolénico o los productos ácidos grasos omega-3 que se derivan de los tipos de nueces a los cuales reaccionan.

Efectos secundarios y advertencias

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) clasifica la ingestión baja de ácidos grasos omega-3 de pescado como segura en términos generales. Sin embargo, se exige precaución en pacientes diabéticos debido a los aumentos potenciales (no obstante improbables) de los niveles de azúcar en al sangre, pacientes con riesgo de hemorragia o aquellos con altos niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL). La carne del pescado puede contener metilmercurio, por lo que se exige precaución en niños y mujeres embarazadas/ lactantes.

Los ácidos grasos omega-3 puede aumentar el riesgo de sangrado, sin embargo hay poca evidencia de riesgo de sangrado significativo en dosis más bajas. La ingestiones grandes de aceite de pescado/ ácidos grasos omega-3 (cantidades "esquimales") pueden aumentar el riesgo de apoplejía hemorrágica (sangrado). Las altas dosis también se han asociado con sangrado por la nariz y sangre en la orina. Los aceites de pescado parecen disminuir la concentración de plaquetas y prolongar el tiempo de sangrado, aumentar la fibrinolisis (descomposición de los coágulos sanguíneos), y pueden reducir el factor von Willebrand.

Los contaminantes potencialmente dañinos como las dioxinas, el metilmercurio y los bifenilos policlorinados se encuentran en algunas especies de pescado. El metilmercurio se acumula en la carne de pescado más que en el aceite, y los suplementos de aceite de pescado parecen no contener mercurio prácticamente. Por lo tanto, surgen inquietudes de seguridad respecto al consumo de pescado pero no respecto a la ingestión de suplementos de aceite de pescado. Los metales pesados son más dañinos en niños pequeños y mujeres embarazadas/ lactantes.

La congestión gastrointestinal es común con el uso de suplementos de aceite de pescado,. También puede ocurrir diarrea, y diarrea potencialmente aguda con dosis muy altas. También ha habido informes de mayores eructos, reflujo/ acidez/ indigestión, hinchamiento abdominal y dolor abdominal. El sabor es a pescado es un efecto común. Los efectos secundarios gastrointestinales se puede reducir si los aceites de pescado se consumen con las comidas o si las dosis se empiezan bajas y se aumentan gradualmente.

Varios ensayos en humanos reportan reducciones leves en la presión sanguínea con la ingestión de ácidos grasos omega-3. Se han observado reducciones de 2-5 mmHg, y los efectos parecen depender de la dosis (mientras más alta la dosis mayores los efectos). El DHA podría tener más efectos que el EPA. Se exige precaución en pacientes con baja presión sanguínea o en quienes consumen medicamentos para bajar la presión.

No obstante se han observado ligeros aumentos en los niveles de azúcar en la sangre en ayunas entre pacientes con diabetes tipo 2 (de adultos), la evidencia científica disponible indica que no hay efectos significativos a largo plazo del aceite de pescado en pacientes con diabetes, incluida la ausencia de cambios en los niveles de hemoglobina A 1c. Algunos informes limitados obtenidos en los años 80, acerca de una mayor necesidad de insulina en pacientes diabéticos que toman aceite de pescado a largo plazo, podrían relacionarse con otros cambios en la dieta o al aumento de peso.

El consumo de aceite de pescado por muchos meses puede causar deficiencia de vitamina E, por lo cual ésta se agrega a muchos productos comerciales de aceite de pescado. Como resultado, el uso habitual de productos enriquecidos con vitamina E puede conducir a niveles elevados de esta vitamina liposoluble. El aceite de hígado de pescado contiene las vitaminas liposolubles A y D, y por lo tanto los productos de aceites de pescado (como el aceite de hígado de bacalao) puede aumentar el riesgo de toxicidad por vitamina A o D.

Se ha observado aumento (empeoramiento) de los niveles de lipoproteínas de baja densidad ("colesterol malo") en 5-10% con la ingestión de ácidos grasos omega-3. Los efectos dependen de las dosis.

Se han reportado en pocas ocasiones elevaciones leves en las pruebas de la función hepática (alanina aminotransferasa).

Se han reportado en pocas ocasiones brotes en la piel .

Existen pocos reportes de manía en pacientes con trastorno bipolar o depresión aguda. También se ha informado de agitación nerviosa y la sensación de hormigas en la piel.

Embarazo y lactancia

En algunas especies de pescado se encuentran contaminantes potencialmente dañinos como las dioxinas, el metilmercurio y los bifenilos policlorinados, los cuales pueden ser peligrosos para mujeres embarazadas/ lactantes. El metilmercurio se acumula en la carne de pescado más que en el aceite de pescado. Los suplementos de aceite de pescado parecen no contener mercurio prácticamente. Por tanto, estas inquietudes de seguridad corresponden al consumo de pescado y no al consumo de suplementos de aceite de pescado. No obstante, las preparaciones de aceite de pescado no refinado podrían contener pesticidas.

No se conoce si la suplementación con ácidos grasos omega-3 por parte de mujeres embarazadas o lactantes sea de beneficio para los infantes. Se ha sugerido que la alta ingestión de ácidos grasos omega-3 durante el embarazo, particularmente el DHA, puede aumentar el peso al nacer y la duración de la gestación. No obstante, es posible que dosis mayores no sean recomendables debido al riesgo potencial de sangrado. Se agregan ácidos grasos a algunas leches de fórmula para niños.

Las posibles interacciones:

Interacciones con drogas

En teoría, los ácidos grasos omega-3 pueden aumentar el riesgo de sangrado al tomarse con drogas que aumentan el riesgo de sangrado. Algunos ejemplos incluyen la aspirina, anticoagulantes ("adelgazadores de la sangre") como la warfarina (Coumadin®) o la heparina, las drogas anti-plaquetas como el clopidogrel (Plavix®) y las drogas antiinflamatorias no esteroideas como el ibuprofeno (Motrin®, Advil®) o naproxeno (Naprosyn®, Aleve®).

Con base en estudios en humanos, los ácidos grasos omega-3 podrían reducir la presión sanguínea y sumarse a los efectos de las drogas que también podrían afectar la presión sanguínea.

Los suplementos de aceite de pescado podrían reducir los niveles de azúcar en la sangre en una pequeña cantidad. Se recomienda precaución al usar medicamentos que también podrían reducir el azúcar en la sangre. Los pacientes que toman drogas para la diabetes por boca o insulina deben recibir supervisión cercana de parte de un proveedor médico calificado. Podría ser necesario ajustar los medicamentos.

Los ácidos grasos omega-3 reducen los niveles de triglicéridos, pero en realidad aumentan (empeoran) los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL/"colesterol malo") en una pequeña cantidad. Por lo tanto, los ácidos grasos omega-3 pueden sumarse a los efectos reductores de triglicéridos de los agentes como la niacina/ácido nicotínico, fibratos como el gemfibrozil (Lopid®), o resinas como la colestiramina (Questran®). Sin embargo, los ácidos grasos omega-3 podrían actuar en contra de las propiedades reductoras de LDL que tienen las drogas “estatinas" como la atorvastatina (Lipitor®) y lovastatina (Mevacor®).

Interacciones con hierbas y suplementos dietéticos

En teoría, los ácidos grasos omega-3 pueden aumentar el riesgo de sangrado al tomarse con hierbas y suplementos que se cree que aumentan el riesgo de sangrado. Se han reportado varios casos de sangrado con el uso de Ginkgo biloba, y menos casos con ajo y saw palmeto. Muchos otros agentes podrían, en teoría, aumentar el riesgo de sangrado, a pesar de que no está comprobado en la mayoría de los casos.

Con base en estudios en humanos, los ácidos grasos omega-3 puede reducir la presión sanguínea, y en teoría se pueden sumar a los efectos de los agentes que pueden también afectar la presión sanguínea.

Los suplementos de aceite de pescado pueden reducir los niveles de azúcar en la sangre en una pequeña cantidad. Se recomienda precaución al usar hierbas o suplementos que también pueden reducir el azúcar en la sangre. Es posible que sea necesario supervisar los niveles de glucosa y ajustar las dosis.

Los ácidos grasos omega-3 reducen los niveles de triglicéridos, pero en realidad pueden aumentar (empeorar) los niveles de lipoproteína de baja densidad (LDL/"colesterol malo") en una pequeña cantidad. Por lo tanto, los ácidos grasos omega-3 pueden sumarse a los efectos reductores de triglicéridos de los agentes como la niacina/ácido nicotínico, pero puede actuar contra las propiedades potenciales reductoras de LDL como la cebada, ajo, gugul, psyllium, soya o almendra dulce.

El consumo de aceite de pescado por muchos meses podría provocar una deficiencia de vitamina E, por que se agrega a muchos productos comerciales de aceite de pescado. Como resultado, el uso habitual de productos enriquecidos con vitamina E podría conducir a niveles elevados de esta vitamina liposoluble. El aceite de hígado de pescado contiene las vitaminas liposolubles A y D y por lo tanto los productos de aceite de hígado de pescado (como el aceite de hígado de bacalao) podría aumentar el riesgo de toxicidad por vitamina A o D. Dado que las vitaminas liposolubles se pueden acumular en el cuerpo y causar toxicidad, los pacientes que toman varias vitaminas de forma habitual o en altas dosis deben comentar este riesgo con profesionales de la salud.

Dosificación:

Adultos (18 años y mayores):

Ingestión promedio en la dieta de ácidos grasos omega-3/omega-6: Los norteamericanos consumen en promedio 1.6 gramos de ácidos grasos omega-3 por día, de los cuales alrededor de 1.4 gramos (~90%) provienen del a-ácido linolénico, y sólo 0.1-0.2 gramos (~10%) del EPA y DHA. En las dietas occidentales, se consumen alrededor de 10 veces más ácidos grasos omega-6 que ácidos grasos omega-3. Estas grandes cantidades de ácidos grasos omega-6 provienen del uso común de aceites vegetales que contienen ácido linolénico (por ejemplo: aceite de maíz aceite de onagra, aceite de calabaza, aceite de cártamo, aceite de ajonjolí, aceite de soya, aceite de girasol, aceite de nuez del nogal, aceite de germen de trigo). Debido a que los ácidos grasos omega-6 y omega-3 compiten entre sí para convertirse en metabolitos activos en el cuerpo, los beneficios se pueden lograr ya sea al disminuir la ingestión de ácidos grasos omega-6 o aumentar los ácidos grasos omega-3.

Ingestión diaria recomendada de ácidos grasos omega-3 (adultos saludables): Para adultos saludables sin historia de cardiopatías, la American Heart Association recomienda consumir pescado al menos dos veces a la semana . En particular, se recomiendan los pescados con grasa como las anchoas, el pescado azul, carpa, bagre, halibut, arenque, trucha de lago, macarelo, salmón, róbalo de mar rayado, atún (albacora) y pescado blanco. También se recomienda consumir fuentes de ácido a-linolénico derivado de las plantas, como tofu/soya, nueces del nogal, aceite de linaza y aceite de canola. La Organización Mundial de la Salud y las agencias de salud gubernamentales de varios países recomiendan el consumo de 0.3-0.5 gramos de EPA + DHA a diario y 0.8-1.1 gramos a diario de ácido a-linolénico. Se debe consultar a un médico o farmaceuta para la dosificación de otras afecciones.

Niños (menores de 18 años):

Los ácidos grasos omega-3 se usan en algunas leches de fórmula para infantes, sin embargo las dosis efectivas no están claramente establecidas. El consumo de pescado fresco se debe limitar en los niños pequeños debido a la presencia de contaminantes ambientales potencialmente dañinos. No se deben usar cápsulas de aceite de pescado en niños excepto por instrucción de un médico.

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Natural Standard Bottom Line Monograph, Copyright © 2010 (www.naturalstandard.com). Se prohíbe su distribución comercial. Esta monografía tiene la intención de servir para fines informativos únicamente, por lo cual no se debe interpretar como un consejo médico específico. Usted deberá consultar con un proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y/o afecciones de salud.

No obstante se han estudiado de forma científica ciertas técnicas complementarias y alternas, para la mayoría de las terapias hay limitación o controversia sobre los datos de alta calidad respecto a la seguridad, eficacia y mecanismo de acción. Se recomienda, al máximo posible, que los practicantes cuenten con licencias expedidas por una organización profesional reconocida que se adhiera a normas claramente publicadas. Además, antes de iniciar una nueva técnica o contratar a un practicante, se recomienda que los pacientes consulten con su(s) proveedor(es) médico(s) principal(es). Se deben considerar atentamente los beneficios y riesgos potenciales (incluye los costos financieros) así como las alternativas. La siguiente monografía está diseñada para ofrecer una historia y un resumen de la investigación con orientación clínica, y la misma ni defiende ni se opone al uso de una terapia en particular.

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